La Verdad

El Mar Menor recibe aún 4.500 kilos de nitratos cada día

  • Un estudio del Cebas desvela que entran diariamente a la laguna tres millones de litros en superficie, el 10% vertidos de desalobradoras

Queda mucho trabajo por hacer en el Mar Menor. Lo demuestra el estudio realizado por el Centro de Edafolofía y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC) por encargo de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, y que expuso ayer el investigador Gonzalo González Barberá durante una reunión del Comité de Asesoramiento Científico para la recuperación de la laguna. Un informe que revela la entrada diaria en superficie de 30.000 metros cúbicos al humedal -once hectómetros al año-. El 10% de estos tres millones de litros proceden de vertidos de desalobradoras y el resto son descargas del acuífero que afloran en algunos casos a pocos metros de la orilla y que incluyen escorrentías de riego de los cultivos y otros efluentes. Esto significa que el Mar Menor recibe cada día un litro por cada milímetro de su orilla, que se extiende a lo largo de 32 kilómetros.

Nunca antes se había realizado un inventario tan exhaustivo de las entradas de agua al Mar Menor a cielo abierto, asegura a 'La Verdad' este experto en erosión y conservación de suelos, que ha prospectado la ribera de la laguna metro a metro entre finales de febrero y principios del pasado mes de marzo, un análisis que repetirá varias veces en los próximos meses. El resultado es la localización de treinta puntos de vertido de efluentes a la laguna. Pero ni uno más. El principal es la rambla del Albujón -17.000 m3/día, el 56% del total; los otros 29 suman el 44% restante, 13.000 m3-, seguido de la rambla de Miranda y el drenaje del aeropuerto de San Javier. La inmensa mayoría están localizados entre Santiago de la Ribera (San Javier) y Los Urrutias (Cartagena), y los restantes (solo tres) en Lo Poyo.

El trabajo -'Monitorización de la red de drenaje de la cuenca vertiente al Mar Menor e indicadores de descarga del acuífero'- es tan puntilloso que incluso registra entradas de solo tres metros cúbicos. Este estudio no contabiliza los aportes subterráneos, que se presumen mucho mayores pero sobre los que aún no existe un cálculo exacto: el Plan de Cuenca del Segura habla de cinco hectómetros al año pero un estudio avalado por el Instituto Geológico y Minero de España aventura que podrían ser 68.

La mayor conductividad -indicador de la concentración de sales- se ha detectado en las ramblas del Albujón y Miranda, donde se han descubierto tres vertidos directos de desalobradoras y otros cuatro puntos donde la salmuera se inyecta directamente en el suelo. Incidencias ya denunciadas en la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), según Gonzalo González, quien advierte de que esta tendencia «irá a más conforme se acerque el verano», por la necesidad de regar los cultivos en un contexto de escasez de agua del Trasvase.

En cuanto a los nitratos -utilizados como fertilizantes en los cultivos del Campo de Cartagena-, aún se siguen vertiendo 4.500 kilos cada día -1.650 toneladas al año-, el 50% a través de la rambla del Albujón y la otra mitad desde el resto de cauces y puntos de entrada. El estudio del Cebas señala que las desalobradoras aportan aguas muy salinas pero no más nitratos que los caudales procedentes de los cultivos.

Una cortina de agua dulce

La consecuencia de esta entrada de efluentes al Mar Menor en superficie es la presencia de una cortina de agua dulce en el primer metro de orilla, de La Ribera a Los Urrutias, «casi como si fuera del grifo».

Estas cifras dejan muy lejos el objetivo de 'vertido cero' a la laguna comprometido por la Comunidad Autónoma, aunque Gonzalo González es partidario de no obsesionarse con esa meta «porque siempre habrá un retorno de los riegos y sería hasta positivo encauzar esas aguas por la rambla del Albujón, para que puedan derivarse hacia su tratamiento. Lo importante es que estas aguas estén lo más controladas y tratadas posible», insiste.

El catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia Ángel Pérez Ruzafa, portavoz del Comité de Asesoramiento Científico, considera este estudio «muy interesante y coherente con lo que estamos observando en el Mar Menor», y también que sus conclusiones orientan sobre dónde hay que actuar.

En cuanto al análisis de la columna de agua, Ruzafa destaca que la salinidad ha bajado «muchísimo, aunque empieza a recuperarse», y que el ecosistema está sufriendo «cambios atípicos», pese a lo cual opina, a título particular, que «empiezan a verse posibilidades de recuperación. El sistema está respondiendo», sostiene, «lo que me reafirma en su capacidad insospechada de defenderse». Entre los datos que le invitan al optimismo, los buenos niveles de oxígeno y la bajada de la clorofila. También la reducción de la turbidez, localizada ahora en el fondo, aunque este parámetro puede cambiar en función de las corrientes.

Y una novedad: empiezan a verse medusas de la especie 'Aurelia aurita', propias de la primavera. Un incordio para los bañistas pero eficaces reductoras de la carga orgánica. Por fin son bien recibidas.

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