La Verdad

«Son geniales para fomentar valores en el trabajo»

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Sergio trabajo junto a una compañera.

  • Así es el día a día de las personas con síndrome de Down en el trabajo, un colectivo que alcanza una tasa de paro superior al 90% de su población en edad laboral

Sergio Piquero va cada mañana en bicicleta desde su casa a una parada de autobús. Allí coge el transporte público para ir al trabajo, en el Polígono Industrial Oeste de Alcantarilla. Hace doce años que la empresa de cosmética Tahe decidió hacerlo indefinido tras un mes de prueba en el que Sergio "demostró tener todas las cualidades necesarias para el puesto vacante", asegura María José Contreras, directora de Recursos Humanos de Tahe.

Sergio tiene 37 años y síndrome de Down, pero su categoría laboral es como la de sus compañeros sin discapacidad. "Sus niveles de producción son iguales a los de los demás trabajadores y tiene la misma categoría salarial que ellos. No podía ser de otro modo", cuenta Contreras.

La directora de personal de Tahe, empresa que tiene en su plantilla a tres trabajadores con discapacidad intelectual, asegura que, "además de que son muy entregados con sus tareas y muy responsables, estas personas son generadores natos de buen rollo en el trabajo, ellos fomentan el buen clima, el trabajo en equipo, el orgullo de pertenencia a la empresa, los valores que tan de moda están hoy y en los que tanto invierten las organizaciones... Y ese ambiente entre los trabajadores, se nota".

Contreras define a Sergio como una persona "responsable, perfeccionista, meticulosa y altamente comprometida con su trabajo. De hecho, le molesta sobremanera que sus compañeros hablen, se distraigan o no se tomen en serio sus labores. Hace de policía y no tiene ningún reparo en llamarles la atención", sonríe.

El 90% en paro

Sergio forma parte del 28% de las personas con discapacidad en edad de trabajar que tienen un empleo remunerado, según el informe Olivenza 2014, elaborado con datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y del Instituto Nacional de Estadística (INE). El porcentaje aumenta cuando la discapacidad es intelectual o se trata de un trastorno mental. En el caso del síndrome de Down, más del 90% de la población en edad laboral sigue inactiva, según datos aportados por la Fundación Síndrome de Down de la Región de Murcia (Fundown).

Esta situación se debe "al bajo nivel educativo de las personas con discapacidad intelectual, a las reticencias de los empresarios a la hora de contratarles, sobre todo por el desconocimiento de sus potencialidades, y a las políticas y normas insuficientes que provocan financiación inestable y obstaculizan la sostenibilidad de los servicios de apoyo", considera Irene Molina, coordinadora del área de Empleo de Fundown.

Sergio fue un chico con suerte: tras su formación como auxiliar de manipulado, con tan solo 25 años consiguió un trabajo indefinido gracias al programa de inserción laboral y apoyo al empleo de Fundown. "Yo creo que la sociedad y las empresas de la Región saben lo importante que es el trabajo para las personas con discapacidad, el problema es que no tenemos información suficiente para saber qué puestos pueden desempeñar dentro de nuestras organizaciones", considera Contreras. Su satisfacción con el programa de Fundown es plena: cada semana, un trabajador de la fundación visita a Sergio y a sus dos compañeros también con discapacidad intelectual y vigila que la comunicación entre ellos y la empresa sea óptima.

En busca de empleo

Si Sergio tuviera que dar un consejo a las personas con discapacidad que están en busca de un empleo, sería ante todo "que preparen su currículum y lo lleven a las empresas". Y una vez que encuentren el trabajo, "que se concentren en sus tareas, que las hagan bien y que no piensen mal de los compañeros, que es muy importante la comunicación entre todos", sentencia.

Cristina Ríos no ha tenido tanta suerte como Sergio. Ella también es auxiliar de manipulado, pero todavía no ha encontrado un trabajo estable. Tras dos periodos de prácticas en supermercados y varios cursos formativos, ahora recibe formación en el área de oficinas y despachos de Fundown. "Trituro papel, hago fotocopias, cojo llamadas, archivo documentos… me gusta mucho estar en Fundown. Vengo andando desde casa todas las mañanas", cuenta Cristina.

Se define a sí misma como una persona "contenta y muy feliz", a la que le gusta aprender y relacionarse con otras personas. "Sé que mis compañeros del supermercado de La Ñora me echan de menos, porque a veces los veo y me lo dicen", asegura con una sonrisa. Cristina recuerda con cariño el regalo que su jefe le hizo al final de aquel periodo de prácticas, "un sobre con cien euros y una camiseta". Tal vez por eso, cuando le preguntan si le gustaría encontrar pronto un trabajo estable, responde con entusiasmo: "Sí, pero si no se puede, unas prácticas también estarían bien. Porque me gustan mucho".

¿Por qué no la contrataron en aquellos supermercados? "A veces las prácticas no persiguen el objetivo de la inserción laboral, como en el caso de Sergio. Las de Cristina, en concreto, tuvieron el objetivo de que ella entrenara sus competencias formativas y sus habilidades sociolaborales; es decir, que aprendiera a desenvolverse y a trasladarse a sus puestos de trabajo", explica Alberto Sánchez, preparador laboral de Fundown.

La fundación consiguió incorporar al mercado laboral a 20 personas con discapacidad intelectual en 2016. Con ellas, ya son 72 los trabajadores de este perfil los que han encontrado un trabajo estable a través del programa de apoyo al empleo de Fundown. "Es muy importante que el Gobierno regional siga apoyando estas iniciativas, porque sin ellas, muchos empresarios no nos lanzaríamos a la contratación de personas con discapacidad intelectual", se sincera Contreras.