La Verdad

El magistrado Julián Pérez-Templado.
El magistrado Julián Pérez-Templado. / LV

Julián Pérez-Templado: «Quiero saber lo que ha sucedido, caiga quien caiga, guste o disguste»

  • El instructor del 'caso Auditorio' justifica en un auto la admisión de dos pruebas reclamadas por Sánchez y apunta a la posible «ignorancia» de uno de los letrados

Era cuestión de tiempo que se produjera el primer roce serio. Y el magistrado Julián Pérez-Templado, con mucha 'mili' en el petate, no ha dejado sin respuesta el primer reproche que se le había lanzado desde la trinchera de una de las acusaciones particulares.

En un auto notificado ayer, el instructor del 'caso Auditorio' responde con tremenda contundencia al letrado Marcos Sánchez Adsuar, que en sus dos primeros recursos había insinuado ya una supuesta falta de imparcialidad del magistrado y que incluso anunciaba que, de no abstenerse voluntariamente de seguir investigando esa causa, no tardaría en presentarle un incidente formal de recusación.

Pues bien, ayer Pérez-Templado puso de manifiesto que no va a renunciar graciosamente a instruir el asunto sobre las presuntas ilegalidades cometidas en el proceso de adjudicación y construcción del Teatro-Auditorio de Puerto Lumbreras. Ni siquiera respondió a Sánchez Adsuar, que era quien lo había reclamado, y se limitó a señalar que no iba «a entrar en las razones que pudieran llevar al letrado de la acusación a recusar a este instructor». Y seguidamente recordaba que si ya en su día archivó otra causa contra Pedro Antonio Sánchez, en la que se investigaba si pagó íntegramente su vivienda de Puerto Lumbreras, «fue a solicitud del Ministerio Fiscal y (se vio) confirmado por la Sala».

Respecto de la admisión de dos pruebas que había reclamado la defensa del presidente regional, y que tanto este abogado como el de Podemos le reprochaban que las hubiera aceptado sin argumento jurídico alguno, Pérez-Templado responde que «resulta extraño, en términos procesales, que se exija un razonamiento para incluir pruebas». Y añade que «lo único que pretende este instructor, como es su inalienable e inexcusable deber, es enterarse de lo sucedido, caiga quien caiga y guste o disguste».

Pero la respuesta más virulenta la dirige el magistrado, por último, al mencionado Sánchez Adsuar, a quien da la razón acerca de que «el papel lo aguanta todo». Y para confirmar que esa expresión es veraz, se refiere a una frase incluida por el abogado en uno de sus recursos, en la que se aprecia una falta de ortografía: «Esta parte 'hecha' de menos....». Un desliz que el instructor no deja pasar de largo y que aprovecha para devolverle el golpe al letrado con la siguiente conclusión: «Error o ignorancia, cualquiera sabe».

El juez del Tribunal Superior de Justicia acaba su resolución «agradeciendo las muestras de respeto (recibidas) por parte de los letrados de las defensas».