La Verdad

Un bebé que bate récords

Saray Amador Fernández observa a su hijo Juan, en brazos de la enfermera Concha Jiménez. A su lado, Esmeralda Miras y Milagros García, también enfermeras.
Saray Amador Fernández observa a su hijo Juan, en brazos de la enfermera Concha Jiménez. A su lado, Esmeralda Miras y Milagros García, también enfermeras. / Saturnino Espín
  • La Arrixaca registra 35 partos en 24 horas, una cifra que no se alcanzaba desde 2015 y que se produce pese a la caída de la natalidad

Cuando Juan Amador nació ayer, a las 7.41 horas, las matronas y ginecólogos que lo atendieron a él y a su madre, Saray Amador Fernández, estaban ya exhaustos, pero felices. Prácticamente a la vez, otro bebé venía al mundo en un paritorio contiguo. La maternidad de La Arrixaca, la primera de España en número de alumbramientos, acababa de batir, con 35 partos en 24 horas, un récord que no se alcanzaba desde el año 2015. El hospital se llenó de flores para las madres, llantos llenos de vida y abuelos felices.

La jornada había comenzado a las ocho de la mañana del miércoles sin demasiada afluencia en las Urgencias del maternal, pero pronto las salas de dilatación empezaron a llenarse. La tarde y la noche fueron un ir y venir de matronas, auxiliares y ginecólogos de un paritorio a otro. La Arrixaca registra, de media, unos 20 partos diarios, explica Chitina Martínez, subdirectora del Maternal. En estas 24 horas frenéticas, se registraron 15 más de lo habitual.

«Ingresé a las tres de la mañana y estaba todo lleno», recuerda Saray. Su hijo Juan no se hizo esperar -ya se lo había tomado con calma tras 41 semanas de gestación- y asomó al mundo, apenas cuatro horas y media después, con 3,4 kilos de peso y buena salud. Todo había ido bien, así que madre e hijo subieron a planta acompañados por el padre, Juan Manuel Garnés. El pequeño Juan es el segundo hijo de esta familia de Cabezo de Torres.

De los 35 partos (ninguno de ellos gemelar), siete requirieron cesárea, mientras en otros siete fue necesario usar ventosa. Los 21 alumbramientos restantes se produjeron según el curso natural, sin intervención externa, explica José Eliseo Blanco, responsable de las Urgencias del Maternal.

Semejante cifra de partos no se registraba en La Arrixaca desde el 11 de noviembre de 2015, cuando se llegó a 37. En verano de 2008, en pleno 'baby boom' como efecto de la inmigración, se alcanzaron los 42 nacimientos en 24 horas.

Pero ahora la situación es muy distinta. La natalidad cae, y aunque en Murcia no lo hace con la misma intensidad que en el resto de España, el descenso de nacimientos se nota en La Arrixaca. En 2016 se registraron 7.227 partos, la cifra más baja desde los años 90. Con todo, el hospital sigue siendo la principal maternidad de España, con unos mil nacimientos más que su inmediato competidor, el Hospital de Cruces, en Vizcaya.

La tendencia a la baja continúa en lo que va de 2017. El pasado mes de enero nacieron en La Arrixaca 599 niños, casi un 5% menos que en el mismo mes del año anterior. En mitad de esta tendencia, el récord alcanzado entre el miércoles y el jueves ha sido especialmente celebrado.

La actual infraestructura del hospital permite hacer frente con garantías a estos momentos de alta afluencia de pacientes. Con la apertura del nuevo maternal, en 2014, La Arrixaca pasó de tres paritorios y ocho 'boxes' de dilatación a doce salas en las que se lleva a cabo el proceso completo, desde la dilatación a la recuperación posterior al parto. «En días como éste, con un gran número de nacimientos, la clave está en la coordinación entre los profesionales para que todo salga bien», explica José Eliseo Blanco.

Pero la ampliación del maternal de La Arrixaca todavía no ha terminado. El hospital está pendiente de la apertura de cinco nuevas salas de dilatación, lo que permitirá contar con un total de 18. Los profesionales confían en poder contar con estos espacios adicionales antes del verano. También está pendiente de inauguración el pabellón pediátrico. La reforma y ampliación del Materno Infantil comenzó hace más de una década y por fin ahora, tras innumerables retrasos, se convertirá en realidad.