La Verdad

«Su madre tenía cáncer y me pidió que la ayudase a trabajar»

Los dos acusados, Svetostav A. y Mihail T., ayer, ante la Audiencia Provincial.
Los dos acusados, Svetostav A. y Mihail T., ayer, ante la Audiencia Provincial. / Javier Carrión / AGM
  • Los dos búlgaros acusados de prostituir a una compatriota de 15 años aseguran que ella lo hacía voluntariamente

Los búlgaros Mihail T. y Svetosvat A. se sentaron ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial acusados de obligar a una compatriota, de tan solo 15 años, a prostituirse en Murcia. Los dos procesados, que afrontan penas de cinco años de cárcel, negaron haber explotado sexualmente a la menor y sostuvieron ante el tribunal que esta prestaba sus servicios por voluntad propia.

«Me llamó su madre, que tenía cáncer, y me pidió que ayudara a su hija a trabajar en España», explicó Mihail. «Le pagué el viaje a España y quedé con su madre en que cuando empezase a trabajar y cobrase el primer sueldo me devolvería el dinero». Este búlgaro, al que la fiscal acusa de engañar a la familia de la menor con la excusa de que vendría a España a trabajar en la agricultura, asegura que acompañó durante tres días a la adolescente y a otras compatriotas «a varios almacenes a buscar trabajo, pero les dijeron que no». Al tropezar con esa negativa, remarcó el sospechoso, las mujeres decidieron por cuenta propia dedicarse a la prostitución. «Cuando me enteré llamé a su madre y me dijo que no era una sorpresa», remarcó. «Quedamos en que vendría su tía a recogerla desde Albacete». Mihail negó, como asegura la víctima, que él la obligara a prestar servicios sexuales manteniéndola encerrada y sometiéndola a agresiones físicas en caso de negativa.

La Fiscalía, en su escrito de conclusiones provisionales, sostiene que el otro acusado, Svetosvat A., prestaba servicios de traslado y control de las prostitutas. Este, sin embargo, explicó ante el tribunal que ejercía «de taxista» para las mujeres porque le pagaban 20 euros por traslado y aseguró que permanecía en las zonas de prostitución para evitar el gasto en gasolina que supondría volver a su casa para regresar, más tarde, a recogerlas de nuevo.

Una «grave infección»

La menor víctima de esta supuesta explotación sexual fue rescatada por los Servicios Sociales después de que una grave infección vaginal la llevase a ingresar en el Hospital Reina Sofía de Murcia. «Nos avisaron por las circunstancias en que había llegado la menor y porque iba con dos adultos que, cuando los médicos comenzaron a preguntar por las circunstancias, se marcharon», explicó una integrante del grupo de Mujer y Menor (Emume) de la Guardia Civil, que esclareció el caso.

La adolescente ingresó en un centro de menores y, aunque inicialmente aseguró que había acudido a España con familiares y que se prostituía voluntariamente, más tarde cambió su versión y se perfiló como una víctima de la trata. «La cría venía muy deteriorada y estaba muy preocupada por su familia», explicó la directora del centro. «Tenía quemaduras en el cuerpo y unas infecciones muy fuertes por las que tuvimos que llevarla varias veces al hospital». La menor, transcurrido el tiempo, relató a las trabajadoras sociales y a los guardias civiles la que, consideran ambos, es su verdad. «Nos dijo que por la mañana la obligaban a prostituirse en Cabezo y por la noche, en la zona del Eroski».