La Verdad

Casi uno de cada seis asesinatos en España es un crimen machista

  • Las muertes violentas caen a mínimos históricos y por primera vez en una década no superan las 300

España cerró el pasado año con 292 asesinatos u homicidios y al menos 44 de ellos fueron crímenes machistas. Esa cifra supone casi uno de cada seis, de acuerdo con el balance de criminalidad presentado ayer por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

Ese recuento fija en 44 el número de mujeres asesinadas por motivos machistas, la cifra más baja desde 2009, cuando se iniciaron los registros oficiales de estas muertes violentas. Este, según explicó Interior, es un balance provisional, pues al cierre del pasado ejercicio había otros ocho casos de posibles crímenes machistas pendientes de investigación, lo que podría elevar el total de asesinatos a 52.

«Difícilmente soportables»

«No habrá satisfacción jamás mientras exista un sólo caso de violencia de género», recalcó el titular de Interior. Las cifras son «difícilmente soportables» para la vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, que subrayó que demuestran que la violencia machista es la «primera causa de mortalidad de las mujeres en el mundo».

Pese a este dato, la criminalidad en España cayó el pasado año a niveles históricos, incluidos los asesinatos. Durante 2016, se registraron 292 asesinatos y homicidios en España, lo que significa una tasa de 0,63 casos por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea de 0,99 casos por cada 100.000 habitantes, remarcó el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Solo Austria presentó una mejor cifra (0,47), mientras que países como Gran Bretaña (0,95) o Francia (1,20) registraron un tercio adicional o el doble de asesinatos, subrayó Zoido.

La tasa coloca al país como el segundo menos violento de Europa. La mejoría de estas cifras supone, además, que por primera vez en más de una década las muertes violentas hayan quedado por debajo de la barrera de las 300.

Este descenso ocurrió aún cuando los crímenes relacionados con el tráfico de drogas aumentaron el año anterior un 3,1%, a 12.440 casos en España, considerada una de las principales puertas de entrada de los estupefacientes a Europa.