La Verdad

«La sociedad ya me condenó y pago las consecuencias»

  • La Fiscalía mantiene su petición de 15 años de prisión para el presunto falsificador de billetes, mientras la defensa sostiene que se inculpó amenazado

Juan Pedro G. S. aprovechó ayer su derecho a la última palabra para defender, una vez más, su versión de que fue víctima de amenazas. Este murciano de 61 años, considerado por la Policía Nacional como uno de los mejores falsificadores de billetes de Europa, negó, en su alegato final, que encabezara una organización dedicada a este jugoso negocio y subrayó que, si se autoinculpó en su día, fue por miedo a una red de falsificación que le tenía coaccionado. «A mí la sociedad ya me condenó y llevo años pagando las consecuencias familiares y personales».

Juan Pedro G.S. también empleó el tiempo que le proporcionó el tribunal, al término del juicio, para evocar la figura de una religiosa que, aseguró, ha conocido durante su estancia en prisión y para recordar su consejo. «La hermana Josefa es la que me mantiene firme», remarcó. «Me apoyó y me dijo que cumpliese mi compromiso de decir la verdad». El procesado remarcó que «puedo poner en riesgo a mi mujer y a mis hijas», pero «he venido a decir la verdad». Insistió rotundo en que no es un falsificador de billetes y remarcó no contar con los conocimientos técnicos para realizar esas copias.

Su versión no convenció al fiscal del caso, Rafael Pita, que mantuvo su petición de una pena de 15 años de prisión y multa de 10 millones de euros. El representante del Ministerio Público remarcó que en el procedimiento «concurren pruebas concluyentes». Recordó, además, que Juan Pedro G.S., tras su arresto en 2007, se autoinculpó y llegó a confesar a la Policía algunos de los entresijos de su técnica. «No solo es que reconociese los hechos, es que aportó multitud de detalles».

Respecto a las supuestas amenazas que el procesado decía sufrir, el fiscal recordó que Juan Pedro estuvo sometido durante meses a vigilancias y 'pinchazos' telefónicos. Un seguimiento que, subrayó, habría destapado esas supuestas coacciones.

El letrado defensor, Pedro López Graña, sostuvo, sin embargo, que su cliente inventó todos esos detalles para darle veracidad a su testimonio. «Por muy detallada que fuese su declaración, se autoinculpó para defenderse a sí mismo y a su familia». El abogado solicitó la absolución de Juan Pedro G. S. y, de forma subsidiaria, que se le aplique una pena con diversas atenuantes, entre ellas la de dilaciones indebidas. El fiscal se opuso a la aplicación de esta atenuante recordando que el procesado estuvo evadido de la Justicia durante meses. «Esa dilación, lógicamente, no es imputable a la Administración».

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