La Verdad

El director del instituto de Patiño no vio acoso sobre la menor que se quitó la vida

  • «Nos dijeron que sabían que pasaba algo, pero que era una chiquillada», aseguran los familiares de Lucía, que cambió de centro hace ocho meses

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El final de Lucía es la historia de un fracaso. Esta adolescente, de 13 años, se quitó la vida el pasado martes en la casa que compartía con sus padres en la pedanía murciana de Aljucer. La Policía Nacional investiga ahora si el suicidio de esta menor, que fue incinerada ayer tras un funeral en el Tanatorio Arcoiris de Murcia, se debió al acoso escolar que, denuncia su familia, sufrió durante años y que hace ocho meses la llevó a cambiar de instituto en busca de una segunda oportunidad.

Un ataque que, aseguran los suyos, fue ninguneado por la dirección del instituto Ingeniero de la Cierva, situado en la pedanía de Patiño. «Nos dijeron que sabían que pasaba algo, pero que era una chiquillada», remarcó una portavoz de la familia. Fuentes de la Consejería de Educación explicaron que el centro sí investigó los hechos y llegó a expulsar a algunos alumnos, pero no alertó a la Fiscalía de Menores al no considerarlo un caso de acoso escolar.

«Una mañana lo contó todo»

Los problemas de Lucía se hicieron patentes cuando cursaba 1º de la ESO en el instituto patiñero. Al parecer, la menor -al ser el centro adscrito a Aljucer- coincidió en el aula con algunos compañeros que ya había tenido en el colegio y con los que venía arrastrando problemas desde Primaria. Según explicaron sus familiares, un profesor se percató de que la menor no se integraba adecuadamente y dio aviso a la dirección del centro, pero esta no lo comunicó a los padres. «Todo se dilató porque la niña no habló hasta una mañana en que se desbordó y lo contó», explicó una familiar. «Los padres fueron entonces a hablar con el centro».

A raíz de este episodio, ocurrido en mayo del pasado año, en el que, al parecer, la niña fue insultada por dos compañeros, la Consejería asegura que el instituto puso en marcha el protocolo de actuación y todos los mecanismos para estos casos. Ordenó la expulsión de uno de los alumnos y adoptó medidas contra otro, un alumno de integración -le hizo enviar una carta a la niña pidiéndole disculpas-. En los casos de acoso escolar, según marca el protocolo, el director del centro educativo debe comunicar los hechos por escrito a la Fiscalía de Menores. En este caso, sin embargo, según explicó la Administración, no se dio parte al Ministerio Público porque «el protocolo no concluyó que existieran evidencias o indicios de acoso escolar». El fiscal de Menores, José Antonio Ródenas, confirmó a 'La Verdad' que tuvo conocimiento del caso ayer y que, por el momento, no ha abierto diligencias.

Tras estos hechos, según explicó la familia de Lucía, la niña no quería regresar al centro educativo por lo que 'motu proprio', y pese a estar a un mes de final de curso, la familia decidió pedir que la cambiaran de IES. «El padre fue al instituto a pedir un informe para justificar ese cambio de centro, pero la dirección se lo negó», relató la familia. Dado que la menor se estaba sometiendo a tratamiento, fue su psicóloga la que redactó un informe acreditando ese supuesto acoso.

Con este documento, la familia se acercó a finales de mayo a la Inspección de Educación para reclamar una plaza para Lucía en otro centro. Según explica la familia, el inspector de guardia les aseguró no tener constancia de este caso, pero rápidamente convocó una comisión que aprobó el traslado de la adolescente al instituto Licenciado Francisco Cascales, en el centro de Murcia, donde la niña comenzó sus clases solo unos días después. «Nos dieron una salida muy rápida», reconocen los familiares, que valoraron muy positivamente la atención que la niña recibió en este segundo centro. «Es lo mejor que le pasó a la niña en los últimos meses», incidieron. «La acogieron entre algodones». La Consejería recalcó ayer que «profesores y alumnos estaban implicados en apoyar y hacer un seguimiento de la joven, siempre contando con la colaboración y consideraciones de la familia».

Tras este cambio, según explicó la familia, la menor «se borró de todos los grupos de WhatsApp» y se encontraba más integrada. Pese a ello, a finales de diciembre una limpiadora del Cascales encontró, al parecer, una carta que Lucía había escrito y que ya está en manos de la Policía para su análisis.

Los vecinos de la pedanía murciana de Aljucer se vieron sobresaltados ayer por la noticia de la muerte de la adolescente y exigieron justicia. «Estos casos de acoso se tienen que parar de alguna manera porque no es justo ni es lógico que haya personas que puedan hacer tanto daño psicológicamente como para llevar a una niña a esa situación», lamentó una de las vecinas del edificio donde vivía la menor. La familia reclamó, además, que se hagan públicos estos casos para evitar más finales como el de Lucía.