La Verdad

El júbilo también está en los 'quinticos'

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Pedro Antonio Sánchez y su esposa, Nuria Navajas, charlan con el cardenal Vallini en presencia de Lorca Planes. / Vicente Vicéns / AGM

  • Después de una etapa de 23 kilómetros «sin ver una posada», los primeros peregrinos compartieron el 'vino español' con políticos y miembros de la curia

Domingo, al pie del cañón en su solitario puesto de castañas de la Gran Vía de Caravaca de la Cruz, poco antes de subir las últimas y empinadas cuestas del casco histórico hacia la basílica, no veía por ningún lado «las 3.000 personas que decían que iban a venir hoy. ¿Dónde están?», se preguntaba, mirando hacia todos los lados de una calle más bien vacía. Tenía su lógica porque, a eso de las once de la mañana, casi todos los visitantes del santo pueblo, o al menos los más ilustres, se concentraban en la santa misa que se concelebraba en el santuario de la Vera Cruz como punto de partida oficial de un nuevo Año Jubilar.

Allí eran más de 300 fieles y curiosos los que abarrotaban el templo, a donde solo se podía llegar tras una buena caminata (ojo a la falta de aparcamiento) y tras comprobar que, al menos este primer día, Caravaca contaba con más agentes de la Guardia Civil que peregrinos. Más fusiles que bastones. «Esto solo pasa hoy por la presencia de autoridades, a partir de mañana volvemos a la normalidad», explicaba un policía local apostado en un cruce y que, junto al resto de compañeros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, hicieron de la apertura del Año Santo un auténtico fortín.

El presidente de BMN y uno de los patrones de la Fundación Camino de la Cruz, Carlos Egea, fue uno de los primeros en llegar a la basílica, poco después de las nueve de la mañana y casi una hora antes de que el vicario general de la Diócesis de Roma, el cardenal Vallini, diera comienzo a la ceremonia. Poco a poco fueron apareciendo también Tomás Fuertes (Grupo Fuertes), José Luis Mendoza (UCAM), y el resto de patronos de la Fundación, encabezados en cierta medida por quien hacía de «anfitrión» para todos ellos «por ser el único de Caravaca», explicaba Alfonso López, director general de Grupo Reina: «Este año debe significar la lanzadera definitiva para consolidar el turismo religioso en la Región y, por supuesto, en Caravaca. Pero, cuando acabe el año, es importante que sigamos trabajando en esa consolidación. Para ello, es imprescindible que la iniciativa pública empuje, y así la iniciativa privada irá detrás. Siempre hay alguien dispuesto a invertir si los poderes públicos ponen de su parte», ilustró López. Aviso a navegantes del 'patrón anfitrión', que después se llevaría a comer a sus compañeros de Fundación a los Salones Castillo.

«Un regalo»

Antes, el 'vino español' (de Bullas) sirvió para unir en los aledaños de la basílica a empresarios, políticos y autoridades religiosas. El obispo, José Manuel Lorca Planes, vivía esta experiencia «como un regalo. Hoy no voy a tomar ningún disgusto, pero sí un poquito de cerveza», confesaba. Igual que el presidente de la Comunidad, Pedro Antonio Sánchez, de animada charla junto a su mujer, Nuria Navajas, con el cardenal Vallini: «Hoy solo un poco de agua... y un 'quintico' de Estrella».

A pesar de algunas ausencias muy comentadas (como la del alcalde de Cartagena, José López, o la de algunos diputados, como los de toda la bancada 'podemita'), lo cierto es que pocos quisieron perderse el pistoletazo oficial al Año Jubilar. El Gobierno regional desplazó a varios consejeros, como la portavoz, Noelia Arroyo; el de Desarrollo Económico, Turismo y Empleo, Juan Hernández; María Isabel Sánchez-Mora (Educación); Andrés Carrillo (Hacienda) y María Dolores Pagán (Presidencia). También andaba por allí el diputado nacional del PP Teodoro García, el asesor David Conesa y el portavoz popular en la Asamblea, Víctor Manuel Martínez, quien pidió «ser capaces de separar política y celebración, y así podremos superar los dos millones de visitantes».

Entre la familia socialista se encontraban la presidenta del Parlamento autonómico, Rosa Peñalver, y el secretario general del PSOE de la Región, Rafael González Tovar. Y, por supuesto, vestidos de domingo iban los representantes de Ciudadanos Miguel Sánchez y el diputado nacional Miguel Garaulet.

Los menos acicalados, quizá, eran los primeros peregrinos, que se bebían los quintos fríos del 'vino español' y se echaban las croquetas y los pinchos de tortilla al buche como si fueran pipas. Salvador, José María y Juan Alberto salieron de Murcia a las 11 de la mañana del sábado y llegaron ayer después de un último tramo de 23 kilómetros, entre Bullas y Caravaca, «que es muy bonito, pero en el que no hemos visto ni una sola posada para tomar un triste café».

Sin embargo, las 'posadas' del centro de Caravaca de la Cruz tampoco veían pasar muchos peregrinos por sus puertas, y las terrazas del casco histórico estaban prácticamente vacías, presentando un aspecto desangelado para ser la 'inauguración' del Año Santo. La propietaria del centenario bar-bodegón Isi, Antonia, 42 años tras la barra, repartía quintos, almendras y tapas de lomo entre dos alemanes (residentes en Caravaca) y un puñado de periodistas, y no había preparado «nada especial de cocina, porque ya sabía que hoy iba a ser bastante flojo. Seguro que la cosa va mejorando a lo largo del año, a partir de febrero, porque hoy no hay ni un alma por el pueblo».