La Verdad

José Fernández, con su obra.
José Fernández, con su obra. / J. C. Caval / AGM

«Descubrí que me gustaba la poesía leyendo a los románticos»

  • José Fernández Carbonell. Autor del poemario 'Palabras desnudas'

Pudo convertirse en un gran futbolista, pero un problema de visión lo apartó de los campos para siempre. Aunque entonces se convirtió en un afamado jugador de billar, modalidad en la que ha conseguido destacados premios. A eso lo denominan espíritu deportivo. Y quizá por eso mismo José Fernández Carbonell se propuso un nuevo reto que estos días ve cumplido con la publicación de su obra 'Palabras desnudas. Entre la tierra y el cielo'. La obra ofrece una poesía muy descriptiva, plagada de imágenes y metáforas, una particular visión del mundo que, a través de la pluma de este autor, se presenta descarnada. Él así lo define: «Poner la tierra en medio de esa poesía que siempre busca el cielo y la divinidad y, la mayoría de las veces, se olvida de que nace en la tierra y vive en y de ella».

-¿Por qué 'Palabras desnudas'?

-Palabras desnudas se debe a que no es poesía puramente entendida como tal. Ni tampoco filosofía. Quizá toma de ambas cosas para acercar el lenguaje poético al sitio en el que transcurre nuestra existencia: la tierra que habitamos y de la que comemos cada día.

-¿Qué ofrece al lector esta nueva obra que presenta?

-Ofrece, quizá, un lenguaje nuevo. Un ensayo decidido a reencontrar los puntos bellos de la rima olvidada y compaginarlos con las realidades y problemas que rodean sin cesar al poeta y, en general, al escritor. Intenta ser una reflexión constante dentro del lenguaje poético.

-¿Cuándo descubrió que su alma atesoraba un poeta?

-Descubrí que me gustaba la poesía leyendo a los románticos. Bécquer, Espronceda y, sobre todo, Heine, poeta alemán cuya obra me produjo un gran impacto y al que leía de continuo. Después descubrí a Rubén Darío, quizá el más grande. Quizá, más tarde, me han gustado más los poetas de lenguaje intenso que los excelsos.

-¿En qué se inspira para escribir?

-Cualquier idea es válida, además de los sentimientos y la naturaleza. Hay temas que ocurren al hombre cada día (guerras, terremotos, pobreza, calamidades...) que pueden ser abordados por la poesía y que casi siempre suceden ignorados por las bellas palabras. Solo así se pueden entender composiciones como 'el cajero', 'el terremoto' o 'los niños de la basura', contenidas en este libro.

-Además de escribir, creo que el fútbol también le atrae, ¿cuál es su experiencia?

-He amado siempre el fútbol y he jugado como aficionado mucho tiempo. Tenía cualidades, según decían, pero una miopía grande supuso, con 14 años, unas gafas de culo de vaso en una época en la que no había otro modo de corrección ocular. Cuando llegaron las lentillas, era muy tarde para otra cosa que no fuera jugar por bendita afición.

-¿Y cómo logró ser campeón de España de billar?

-Cuando tuve que dejar el fútbol, me enamoré del billar y logré, en tan bella disciplina, destacar y ser buen jugador. En el buen ambiente deportivo que hay en nuestro Real Casino, junto a grandes maestros como Carrillo, ya fallecido, y Quetglas, catedrático del billar mundial, logré ser campeón de España en juegos de series. Hace muchos años de todo ello.

-¿Tiene otros proyectos entre manos en estos momentos?

-En el acto de presentación del libro, el director de Ediciones Azorín manifestó el deseo y el compromiso de abordar nuevos retos dentro de la línea emprendida toda vez que «se espera más de lo ya hecho». Estoy inmerso en ello y, Dios mediante, habrá nueva publicación en un plazo adecuado. Quizá a mediados o finales del presente año.