La Verdad

Iván Martínez, con su saxo.
Iván Martínez, con su saxo. / Javier Carrión / AGM

«Es un placer devolver a la vida los instrumentos que no funcionan»

  • Iván Martínez. Músico y lutier

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Músico, profesor particular, estudiante de Magisterio, experto en saxofón en una escuela de música y hasta lutier. Estas son las ocupaciones de Iván Martínez, un joven de Alcantarilla que, desde que apenas contaba con siete años de edad, supo que la música era su futuro. Y ahí anda, además, inaugurando también una tienda de accesorios, por si algo le faltara. Respecto a su habilidad para reparar instrumentos, Iván asegura que pocos se le resisten, ni siquiera aquellos que cuentan con decenas de años. Su página de contacto se denomina IM Luthier.

-¿Cuándo comenzó su relación con la música?

-Mi relación con la música comenzó cuando tenía 7 años, allá por el año 2003. Recuerdo que era Semana Santa en Alcantarilla y descubrí a una banda tocar en las procesiones. Entonces pedí a mis padres que quería tocar la 'pita'. Dada mi ignorancia, ellos me llevaron a la escuela de música Ángel Pacheco, también en esta localidad, para apuntarme a las clases. Me enseñaron los saxos y tuve claro, pero ya desde el primer momento, que quería tocar ese instrumento. Por suerte, ahora ocupo el puesto de profesor de saxofón en esa escuela donde comencé mi carrera docente cuando tenía 13 años, dando clases particulares de saxofón, lenguaje musical y jazz.

-¿Por qué decidió usted decantarse por el saxo?

-Actualmente, hay bastante afición musical en toda la Región, pero todos los músicos sabemos de sobra que no se apoya a los profesores, ni a los alumnos ni a las agendas culturales. La música está menos valorada ya que se pide, por ponerle un ejemplo, a músicos y agrupaciones que actúen gratis. Hay poca oferta cultural musical y, en general, se nos apoya poco a los músicos a pesar de haber grandísimos autores en la Región.

-Además de tocar instrumentos, comenzó a desmontarlos. ¿Cómo inició esa actividad?

-Comencé a desmontarlos cuando estaba en tercero de grado profesional, en 2012. La verdad es que me intrigaba poder conocer la mecánica de mi saxo y así solventar los problemas que surgieran. Empecé con mi antiguo instrumento e hice un laborioso trabajo denominado 'enzapatillado' y 'deslacado'.

-Y claro, detrás de uno vino otro, supongo...

-Es cierto. Me aventuré a arreglar instrumentos de amigos y conocidos y, aunque poco a poco, me enviaban otros de todas partes de España. Ahora, después de un tiempo, he cumplido mi sueño: tener mi propio taller y tienda de instrumentos de viento madera y metal.

-¿Qué instrumentos son los más difíciles de reparar?

-Todos son difíciles ya que cada instrumento es difícil y delicado. Me gusta mimarlos y devolver la vida a aquellos que ya no funcionan. Por suerte, he podido hacer bastantes reparaciones a instrumentos con un siglo de vida. En el taller atiendo todo tipo de encargos.

-¿Qué otros proyectos lleva entre manos en estos momentos?

-Tengo varios proyectos de composición musical en marcha y, próximamente, iré dándolos a conocer. Ahora quiero adentrarme en mi tienda, en la que, por cierto, dispongo de todo tipo de accesorios.

-¿No se ha visto tentado nunca por la composición?

-En 2015 impartí un curso de aproximación al lenguaje del jazz. Recientemente también he dado clase en la escuela de la Asociación Amigos de la Música de Alcantarilla como profesor de saxo. Y compagino mi carrera de Magisterio en la UMU, mis alumnos y el puesto de profesor en la escuela Ángel Pacheco.