La Verdad

El temporal hace vulnerable el suministro de agua potable en el centro de la Región

  • El 'entubamiento' que suprimió el Ministerio habría evitado que 160.000 vecinos de Alguazas, Abarán, Blanca, Santomera, Molina, Cieza, Abanilla, Las Torres y Fortuna no puedan ahora abrir el grifo para beber

El sistema de abastecimiento de agua potable a los municipios del centro de la Región es vulnerable a los fenómenos meteorológico extremos y a los accidentes, como acaba de demostrar el reciente temporal. Sus secuelas han provocado que más de 160.000 habitantes de ocho municipios no puedan beber agua del grifo debido a la elevada concentración de trihalometanos, unos compuestos organoclorados subproductos de la desinfección que pueden causar cáncer con un consumo continuado en el tiempo y en cantidades excesivas.

Esta situación de alerta por el deterioro de la calidad del agua embalsada en el Azud de Ojós se habría evitado en gran medida si se hubiera construido en el año 2010 el polémico 'entubamiento': la red para canalizar el agua desde el embalse del Cenajo a las potabilizadoras, en especial la de la Sierra de la Espada, en Molina de Segura, donde está el origen del problema. Su sistema de potabilización se reforzó hace años en previsión de estos episodios, pero no ha sido suficiente. La Mancomujnidad de Canales del Taibilla (MCT) tuvo que consumir el agua de las balsas de la potabilizadora, pero al agotarse tomó recursos del río. La MCT actuó con rapidez para que no se viera afectado a una parte del municipio de Murcia. Lo hizo inyectando agua desalinizada en los depósitos para rebajar la concentración de trihalometanos hasta unos niveles aptos para la salud, según informó ayer el delegado del Gobierno en este organismo, Adolfo Gallardo.

El 'entubamiento' contó con financiación europea y tenía como finalidad mejorar la calidad del agua para consumo humano, reduciendo las sales y sulfatos que endurecen el agua en la zona del río Mundo y eliminando los riesgos derivados de accidentes y contaminación en el cauce. No obstante, y en contra del criterio de Canales del Taibilla, el Ministerio y el Gobierno murciano eliminaron el proyecto por las presiones de varios municipios ribereños, entre ellos el de Cieza, y de las organizaciones ecologistas, al considerar que se restaba caudal al río Segura y causaba un daño medioambiental.

Normalizar los niveles

La turbidez y el elevado arrastre de materia orgánica en el río y las ramblas provocado por las lluvias hicieron que la potabilizadora de Sierra de la Espada aumentara la carga de cloro, lo cual rebasó los niveles de trihalometanos. El agua llega a esta potabilizadora sin tratamiento previo a través del río, y después se deriva al Postrasvase. La ley permite un máximo de 100 microgramos por litro de trihalometanos para consumo humano. La alarma saltó hace unos días cuando estos niveles se duplicaron hasta alcanzar los 190 en los depósitos. Adolfo Gallardo explicó que ayer se había conseguido estabilizar los niveles y que la concentración de trihalometanos bajó de 100, por lo que el agua del grifo es apta para beber. Indicó, no obstante, que la autorización debe darla la Dirección General de Salud una vez que se realicen los análisis. La normativa sanitaria se ha endurecido, ya que hace unos años este agua habría sido potable porque los valores permitidos eran más altos.

Más zonas afectadas

La recomendación de no consumir agua del grifo alcanzó ayer a siete municipios y a más de 160.000 habitantes. Alguazas, Abarán, Blanca y parte de Santomera se sumaron a las demás poblaciones afectadas: Molina, Cieza, Abanilla, Las Torres y Fortuna (donde se normalizó el suministro el martes). El Ayuntamiento de Molina matizó que el agua sí se puede beber en las pedanías y urbanizaciones de Torrealta, Ribera de Molina, Campotéjar Alta y Baja, El Romeral, Los Valientes, La Hornera y La Alcayna. En Santomera, la recomendación solo afecta a La Matanza.

La autoridades insistieron en que el agua sí puede utilizarse para el resto de usos domésticos: cocina, aseo y limpieza. La Mancomunidad ha inyectado más agua desalada en varios depósitos dependientes de esta potabilizadora para rebajar los valores de trihalometanos. No es la primera vez que estos elementos sobrepasan los umbrales permitidos por la alta carga de desinfección que requiere el agua que llega a la potabilizadora. Son caudales que se endurecen de sales y sulfatos en la zona del río Mundo y luego circulan a cielo abierto desde Calasparra hasta Blanca, expuestos a cualquier incidencia.

La Mancomunidad construyó en 2013 el nuevo Canal de Murcia, capaz de llevar agua desalinizada a varios municipios del centro de la Región ahora afectados.