La Verdad

Sanidad fracasa en su intento de dar amparo legal a las actividades privadas de 42 jefes

Diputados del PP escuchan, tras perder la votación, a la consejera Encarna Guillén, que intervino al final del Pleno para lamentar el resultado.
Diputados del PP escuchan, tras perder la votación, a la consejera Encarna Guillén, que intervino al final del Pleno para lamentar el resultado. / P. SÁNCHEZ / AGM
  • PSOE, Podemos y Ciudadanos tumban la propuesta del PP de permitir la compatibilidad de estos profesionales

Presentar la dimisión o renunciar a sus actividades en clínicas y consultas privadas. Es la decisión que tendrán que tomar en las próximas semanas o meses 42 jefes de servicio después de que PSOE, Ciudadanos y Podemos tumbasen definitivamente ayer, en el Pleno de la Asamblea Regional, el intento del PP de regularizar su situación.

Pese a que la Ley del Personal Estatutario del Servicio Murciano de Salud (SMS) prohíbe desde 2001 la compatibilidad para quienes ocupan jefaturas, estos 42 profesionales han venido compaginado sus cargos con la actividad en el sector privado, gracias al beneplácito de la Administración. Una reclamación presentada a principios de año por el Sindicato de Profesionales de la Sanidad (SPS) puso en evidencia lo irregular de esta situación, y el PP reaccionó presentando de urgencia una reforma de la ley para eliminar la incompatibilidad. Al mismo tiempo, el SMS abrió expediente a la mayoría de los afectados, aunque solo por supuestos errores de forma. Sanidad nunca ha admitido abiertamente un incumplimiento de su propia ley, y ha hablado en todo momento de «diferencias en la interpretación» de las normativas, ya que la legislación nacional abrió en 2003 una puerta a la compatibilidad.

La hoja de ruta del PP y la Consejería, escrita desde hace meses, pasaba por cambiar la Ley del Personal Estatutario para regularizar después la situación de estos 42 jefes de servicio, dando por fin carpetazo a la polémica. Pero estos planes se fueron ayer al traste, fruto de la minoría parlamentaria del partido en el Gobierno. La votación fue, en realidad, la crónica de una derrota anunciada, aunque el PP no tiró la toalla hasta el final. La última semana ha sido frenética, con algunos de los 'popes' más relevantes del sistema sanitario reuniéndose con Ciudadanos en busca de un cambio en el sentido de su voto, y con Encarna Guillén lanzada a un carrusel de entrevistas para advertir de «una gran conmoción en el SMS» y de la desbandada de nada menos que el 25% de los jefes de servicio -unos 40 de 161- si finalmente la oposición no aprobaba la propuesta del PP.

Con evidente irritación, el portavoz de Ciudadanos, Miguel Sánchez, acusó ayer a Guillén de generar «alarma social de manera torticera y tendenciosa». También respondió a la consejera la diputada de Podemos María Ángeles García, quien pidió «más respeto por los pacientes y los profesionales» y denunció que se «ha desangrado» al SMS «en beneficio de la privada». Por su parte, el diputado del PSOE Emilio Ivars lamentó el intento del PP de sacar adelante «una amnistía» con la que tapar «la nefasta gestión de las incompatibilidades durante los últimos años».

El PP trató de sacudirse la imagen de defensor de los intereses de un grupo de sanitarios que se encuentran entre los mejor pagados de España (el salario bruto es de 4.880 euros sin trienios, guardias ni peonadas). El diputado Javier Iniesta subrayó que la incompatibilidad aprobada por la oposición afecta «a un 2% de los médicos (los jefes de servicio), mientras el otro 98% sí puede compatibilizar con la sanidad privada». Iniesta se preguntó si esto no es un trato desigual, e insistió en que los pacientes pueden terminar sufriendo esta medida, si los «mejores profesionales» «se ven obligados a renunciar» a su cargo o a la actividad privada.

Una vez consumada la derrota parlamentaria en las enmiendas sobre la incompatibilidad, el PP terminó por sumarse al voto a favor en el dictamen final de la ley, que fue, por tanto, aprobada por unanimidad. Encarna Guillén intervino después en el Pleno para advertir que la reforma «genera un problema para la organización sanitaria» y «aleja Murcia del conjunto de España». La mayoría de comunidades permiten la compatibilidad, frente a Andalucía, Asturias y Aragón, que la prohíben. La diputada de Podemos María Ángeles García aseguró, sin embargo, que a esta lista de regiones en minoría se sumarán más en los próximos meses, merced al cambio producido en 2015 en el poder autonómico en España.

Dimisiones en el horizonte

La votación de ayer deja numerosas incógnitas. Sanidad pretende que la aplicación de la reforma no sea inmediata, ya que primero hay que sacar a concurso de méritos las plazas de jefes de servicio, y también de jefes de sección. Será entonces cuando se compruebe si las advertencias de la Consejería estaban o no justificadas, aunque no es descartable que se produzcan dimisiones antes de ese momento. Algunos jefes de servicio consultados por 'La Verdad' confirman que el malestar existe entre los afectados, y dan por hecho que habrá renuncias.

Estas mismas fuentes cuestionan, sin embargo, que vaya a producirse una desbandada de la magnitud vaticinada por la consejera. Habrá dimisiones, pero en su mayor parte no para abandonar el sistema público sino solo el cargo, pronostican.

La enorme polémica de las incompatibilidades oscureció un aspecto clave de la reforma aprobada ayer, que contó con el apoyo de todos los grupos: a partir de ahora, los jefes de servicio y de sección serán elegidos por concurso de méritos, y no por la vía de la libre designación. Sanidad aún no ha puesto fecha a la convocatoria de los concursos. Primero tiene que reunirse la Mesa Sectorial de Sanidad, en la que sindicatos y Administración negociarán el baremo.