La Verdad

«Me advirtió de que me iba a hacer daño donde más pudiera»

Los dos acusados, ayer, en el juicio ante la Audiencia Provincial de Murcia.
Los dos acusados, ayer, en el juicio ante la Audiencia Provincial de Murcia. / Javier Carrión / AGM
  • La Audiencia juzga a dos varones por presuntos abusos sexuales a la misma menor, hija de la mujer con la que tuvieron respectivos noviazgos

«Me dijo que me iba a hacer daño donde más pudiera». La Audiencia Provincial sentó ayer en el banquillo a dos varones acusados de someter presuntamente a abusos sexuales a una misma menor, la hija de una mujer con la que ambos, en diferentes fechas, mantuvieron un noviazgo. Enrique T. y Tomás A., que afrontan peticiones de tres y cinco años de prisión, respectivamente, negaron rotundamente los hechos. «La cría siempre ha tenido 'ceguera' conmigo», remarcó uno de ellos, «pero yo nunca le toqué ni un pelo».

Enrique T. convivió con su expareja y con la víctima entre 2002 y 2008, cuando la niña tenía entre 5 y 11 años. Según sostiene el fiscal en su escrito, el acusado aprovechó esa convivencia para, en diversos momentos, someter a la hija de su exnovia a tocamientos en los pechos y en los genitales. Unos hechos que el procesado negó y cuya denuncia achacó a una presunta infidelidad cometida por la madre y que él descubrió. «Creo que estoy aquí por todos los problemas que tuve con esa mujer», sostuvo. «Yo en ningún momento he tocado a la cría».

El segundo acusado, Tomás A., mantuvo una relación con la madre de la supuesta víctima entre los años 2008 y 2013, cuando la joven tenía entre 11 y 15 años. El fiscal sostiene que este también aprovechó la convivencia con la familia de su exnovia para colarse en la habitación de la niña y realizarle tocamientos. Unos cargos que Tomás A. negó ante el tribunal y que achacó a su oposición a una relación que la víctima comenzó a mantener con un chico y que él no veía con buenos ojos. «La niña quería tenerlo siempre en casa y era una boca más que alimentar», relató el procesado, que aseguró que había pedido a la madre que le impidiese quedarse en casa a dormir. «Si la hija quería tener una relación con su novio, yo era un estorbo».

La víctima declaró a puerta cerrada, pero rehusó hacerlo en otra sala o utilizar un biombo, como le ofreció el tribunal, para evitar que los acusados pudieran verla. La joven, que ya es mayor de edad, relató su versión de los hechos con la ayuda de una psicóloga, que la atendió una vez que relató a su madre lo ocurrido.

La madre de la joven, por su parte, explicó al tribunal que su hija le había confesado esos presuntos abusos a raíz de una disputa familiar. «La cría estalló y me contó lo que le había pasado de pequeña», confesó.

Aunque reconoció que nunca había percibido ningún indicio en sus exparejas, la testigo se mostró convencida de la veracidad de los hechos que su hija denuncia. «Los psicólogos me han dicho que no tenga ninguna duda -recalcó-, que mi niña dice la verdad».

El primer tribunal femenino

Este juicio por presuntos abusos sexuales se convirtió ayer en una vista histórica, al ser la primera celebrada en la Audiencia Provincial de Murcia por un tribunal exclusivamente constituido por mujeres. Estuvo presidido por la magistrada Concepción Roig y del mismo formaron parte, además, sus homólogas Beatriz Carrillo y Ana María Martínez Blázquez. Actualmente, ya no era infrecuente ver a dos juezas en los tribunales -compuestos por tres magistrados- tanto de la Sección Segunda como de la Sección Tercera, pero hasta ayer no se había dado la circunstancia de que en uno de ellos no hubiera ningún hombre.