La Verdad

El Ministerio y las autonomías pactan la renuncia definitiva a las reválidas

Reunión ayer de la Conferencia Sectorial de Educación, en la sede del Ministerio.
Reunión ayer de la Conferencia Sectorial de Educación, en la sede del Ministerio. / EFE
  • La prueba de acceso a la universidad será similar a la Selectividad y las evaluaciones de Primaria y ESO no tendrán valor académico

Las reválidas de ESO y Bachillerato no se implantarán ni en este curso ni en los siguientes. El Gobierno central, tras tres años de guerra educativa, cedió ayer a las exigencias de la oposición, las autonomías y toda la comunidad escolar, que han protagonizado revueltas parlamentarias, recursos judiciales y hasta tres huelgas generales en las aulas en busca de la derogación de los puntos más polémicos de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que en 2013 el PP les impuso con su mayoría absoluta.

El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, pactó con su homólogos autonómicos, entre ellos la consejera de Educación murciana, María Isabel Sánchez-Mora, reunidos durante hora y media en la Conferencia Sectorial de Educación, el contenido de un decreto ley, que el Consejo de Ministros aprobará de inmediato, que modificará la Lomce y paralizará 'sine die' la puesta en marcha de las reválidas de cuarto de la ESO y de segundo de Bachillerato que la norma ordenaba implantar este curso.

Quedarán paralizadas «hasta la entrada en vigor de la normativa resultante del pacto de Estado por la educación», dirá el decreto, que es tanto como reconocer que «las reválidas ya son historia», según el consejero de Educación cántabro, Ramón Ruiz, portavoz de las ocho comunidades socialistas, que consideró el acuerdo «un gran éxito».

La consejera Sánchez-Mora dijo estar «muy satisfecha» con el acuerdo, ya que que «genera certidumbre y tranquilidad en los alumnos, padres y profesores».

Las polémicas pruebas ya no verán nunca la luz tal y como fueron diseñadas por el anterior inquilino de Educación, José Ignacio Wert, como unas reválidas de etapa sin cuya aprobación no se obtendrían los títulos.

El Gobierno, ahora en minoría, cede casi por completo, renuncia a su valor académico y a su implantación. Acepta que las pruebas de final de etapa de tercero y sexto de Primaria -ya implantadas- y de cuarto de la ESO -sin implantar- se queden en una mera evaluación diagnóstica y «muestral» del sistema, que harán un número reducido de los centros en cada comunidad, sin reflejo alguno en el expediente. De hecho, el ministro se comprometió a retirar los recursos contra las autonomías que se negaron el curso pasado a implantar las reválidas de Primaria. De igual manera, el decreto convierte la reválida de Bachillerato en una simple prueba de acceso a la universidad.

La prueba final de segundo de Bachillerato, según el pacto alcanzado ayer, será, definitivamente, similar a la selectividad realizada hasta ahora. Ni habrá por primera vez preguntas orales en el examen de lengua extranjera, ni preguntas tipo test en el resto de materias -ambos aspectos quedarán a elección de las comunidades autónomas, que no piensan utilizarlos-, ni más número de exámenes, ni asignaturas de primer curso, ni pruebas adicionales para poder entrar en cada universidad.

La prueba solo la realizarán los alumnos de segundo de Bachillerato que deseen ir a la universidad y no afectará a la obtención del título del ciclo. Constará de seis exámenes (siete si es comunidad con lengua propia), las tres troncales generales de segundo -Historia, Lengua y Literatura y primer idioma extranjero-, la troncal de modalidad -Matemáticas, Latín o Arte-, y dos de las que hayan elegido como opción en su modalidad. Así, de las previsiones iniciales del Ministerio se cae el examen de Filosofía -asignatura que la mayoría de autonomías imparte en primero- y el que iban a hacer los alumnos con una específica de su elección.

Distrito único universitario

De los seis exámenes solo contarán para acceder a la universidad las cuatro troncales generales. Se podrá estudiar un grado con un 4 en el conjunto de la prueba siempre que la media con el Bachillerato (que representa el 60% de la nota) sume 5. Las dos materias opcionales -como ocurría con los exámenes voluntarios en la PAU- solo servirán para subir nota, para tener mayores posibilidades de lograr plaza en la carrera elegida, pero no bajarán la general. Los cuatro primeros exámenes fijarán la nota en el tramo de 0 a 10 y los dos de opción en el 10 a 14.

De igual manera, se mantendrá el distrito único universitario nacional. Será la nota final de la prueba de Bachillerato la única que permita o no el acceso a cualquier estudio de cualquier autonomía. No habrá otros exámenes adicionales por parte de las universidades.

Los exámenes de acceso los confeccionarán y realizarán las universidades en coordinación con las comunidades autónomas a partir de las directrices de contenidos obligados y valoraciones marcadas por el Ministerio de Educación.