La Verdad

Una nueva normativa de la UE amenaza el uso del agua depurada para regar

  • Intenta introducir nuevos parámetros sanitarios y la Consejería replica que las barreras actuales son muy eficaces

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La nueva normativa sobre el uso de las aguas depuradas que está elaborado la Comisión Europea es una espada de doble filo para la Región de Murcia. Si endurece los parámetros para minimizar los riesgos para la salud puede causar problemas para los caudales reutilizados que se destinan a la agricultura, ya que obligaría a elevar los costes de la depuración. Por otro lado, ha puesto al descubierto que Murcia está a la cabeza de Europa en la depuración y reutilización de las aguas residuales urbanas, con lo cual parte de una situación ventajosa. De hecho, la entidad de saneamiento (Esamur) y la Consejería de Agricultura y Agua se han convertido en el principal banco de pruebas de la UE.

El Gobierno regional, no obstante, está sobre alerta porque el documento científico preliminar exige para los caudales de riego una calidad similar a la del agua potable. Con la escasez que sufre la cuenca del Segura, que tiene que aprovechar todos los recursos alternativos a su alcance, la Región se juega mucho con la futura normativa europea, ya que reutiliza para la agricultura casi la totalidad de las aguas depuradas, el equivalente a 100 hectómetros cúbicos anuales. Una variación de los parámetros para aumentar el grado de eliminación de determinadas bacterias y esporas implicaría adaptar las plantas depuradoras, con un fuerte coste económico y energético, a la vez que puede retraer la reutilización, provocando justo el efecto contrario.

Un año de debate

La consejera de Agricultura, Agua y Medio Ambiente, Adela Martínez-Cachá, se reunió días atrás en Bruselas con el responsable de la unidad del Agua Limpia de la UE, Thomas Petitguyot, y el equipo técnico de la Dirección General de Medio Ambiente, que está elaborando un documento que no verá la luz hasta dentro de un año. La propuesta final, que puede adquirir el rango de directiva, tiene que pasar antes por el Parlamento Europeo y el Consejo.

Ahora se trabaja sobre el borrador de una comisión científica que está elaborando un listado de indicadores para estos caudales. El planteamiento inicial es restrictivo sobre los contaminantes emergentes, lo cual puede suponer una dificultad añadida para la Región de Murcia, aunque queda camino por recorrer. La consejera sostiene que «no se pueden aplicar parámetros que no se puedan cumplir, ni nosotros ni nadie». Recalcó que si la Región de Murcia no los cumple, siendo pionera en esta materia, en peor situación estarían el resto de regiones europeas, que van retrasadas en los modelos de reutilización.

La propuesta técnica de partida de la comisión científica pone el foco en el agua reutilizada que se destina a los regadíos y a la recarga de acuíferos. La consejera, que acudió a la reunión con Pedro Simón, director técnico de Esamur, considera primordial que se diferencien los usos a los que van destinados estos volúmenes, a la vez que pone el acento en que nunca se han producido problemas en la cadena alimentaria por el consumo de productos frescos y vegetales. Sostiene que ya existen suficientes barreras para impedir que los patógenos afecten a la salud de los consumidores.

El borrador señala que el impacto de estas aguas debe ser neutral, con incidencia nula sobre la salud y con riesgos mínimos de contaminación. Ha puesto sobre la mesa nuevos parámetros que no estaban contemplados en documentos anteriores y que apenas aparecen en las normativas actuales. El inconveniente es que no se dispone de suficientes analíticas sobre estos indicadores. Se realizan miles de exámenes para controlar los niveles de 'E. coli', que es lo más habitual, pero no para los nuevos que se pretenden introducir.

Uno de ellos son las esporas de 'Clostridium perfringens', que es un tipo de bacteria que provoca intoxicaciones alimentarias comunes. Para eliminarlas, se necesita diez veces más de energía que para la 'E. coli'. «Esto implicaría un coste muy elevado por tener que instalar muchos más equipos en las estaciones depuradoras, a la vez que un altísimo coste de operación y un impacto terrible en cuanto a la huella de carbono», advierte la Consejería.

Indicadores muy exigentes

Lo considera un indicador muy exigente y subraya que los controles actuales han mostrado su plena eficacia. Desde que la Consejería de Agricultura conoció la propuesta, ha llevado a cabo analíticas de los nuevos parámetros en varias depuradoras. Los resultados no son alentadores. En las instalaciones que tienen un sistema de desinfección basado en el cloro, fue absolutamente imposible llegar a los resultados exigidos. Por otra parte, las depuradoras con tratamientos terciarios habituales (físico-químico, decantación, filtración y desinfección) haría falta potenciar la radiación ultravioleta. Por último, en las depuradoras con reactores biológicos de membranas, que son las más efectivas en materia de desinfección, sería preciso aumentar también la radiación ultravioleta.

La Consejería de Agricultura y Esamur realizarán un seguimiento de los trabajos de la comisión científica de la UE, aunque, de entrada, advierten de que las analíticas, la adaptación de las depuradoras y la monitorización que se exige serán muy caras. Consideran que no tiene mucho sentido que se exija para el agua de riego una calidad similar a la del agua potable. «El riesgo de que posibles patógenos afecten a la salud tiene múltiples barreras intermedias. No se ha tenido en cuenta la experiencia previa de otros países de la UE. El documento plantea exigencias tan elevadas, y no justificadas, que posiblemente hagan inviable la reutilización directa y lo que se potencie sea la reutilización indirecta, mucho menos controlada».

Como alternativa, el Gobierno murciano ha planteado a la UE que aplique una normativa similar a la de la ISO 160756, del año 2015, que establece unos parámetros duros pero asequibles. Recuerda, asimismo, que otros organismos prestigiosos «no contemplan en absoluto valores tan restrictivos para el agua de riego», cuando se trata de los requerimientos higiénicos para la fruta fresca y los vegetales.

Un documento «pobre»

Cree que el documento es muy «pobre» desde el punto de vista científico y que no favorece la reutilización directa. «No tiene en cuenta en absoluto, a pesar de su intención de hacerlo, el sistema de riego empleado, que en muchos casos hace prácticamente imposible que se produzca un contacto entre el agua y el producto, ni tampoco las condiciones específicas medioambientales de los distintos países de la UE». La Consejería opina que la comisión científica tampoco ha tenido en cuenta la realidad del riego, sobre todo en la cuenca del Segura. «Es muy extraño que un agua regenerada sea la única fuente de suministro para un regante, ya que lo habitual es que se mezcle con aguas de otras procedencias (superficiales, pozos y desalación), lo que contribuye a reducir más el riesgo».