La Verdad

Isabel Martínez.
Isabel Martínez. / Martínez Bueso

«Todos, antes o después, hacemos balance de nuestras vidas»

  • Isabel Martínez Barquero. Jurista y autora de 'Aroma de vainilla'

Nada tienen que ver, se pongan como se pongan, las leyes con la literatura. Y no digamos su lectura. Acaso por eso, Isabel Martínez decidió embarcarse hace unos años en el apasionante mundo de la pluma. Incluso consiguió diversos premios, como la Hucha de Plata de la XXIV edición del concurso Hucha de Oro, entre otros. Ahora, acaba de concluir su novela 'Aromas de vainilla', una historia cuyo título recuerda la curiosa facultad que atesoraba la piel de la familia protagonista.

-¿Por qué decidió escribir usted esta novela?

-Escribo cuando siento una necesidad imperiosa de hacerlo. Lo mismo sucedió con 'Aroma de vainilla': más que decisión fue pulsión, el impulso irrefrenable de narrar una historia que se hacía grande en mi imaginación exigiéndome que la plasmara por escrito.

-¿En qué se inspira cuando se decide a escribir?

-No soy muy consciente de lo que me inspira. Supongo que es la vida, las lecturas y el intento de alcanzar un ideal de belleza a través de las palabras, unas palabras que pretendo que estén llenas de sentido, no vacías.

-¿Qué encontrará el lector a lo largo de sus páginas?

-En principio, entretenimiento, unos buenos ratos de lectura. Y, después, existe un poso de reflexión sobre las relaciones humanas y las familiares, sobre el amor en muchas de sus formas, sobre el orgullo, el perdón y la lucha por la existencia.

-¿Por qué una jurista se decide a escribir?

-Antes de ser jurista, ya escribía. Lo hago desde que tengo uso de razón y no concibo mi vida sin la escritura. Es algo que me ha acompañado desde siempre. Escribo tanto narrativa como poesía y tengo siete libros publicados.

-La protagonista, Mercedes Ortega, recompone su vida a la vejez, ¿cree que es algo que todos hacemos tarde o temprano?

-Antes o después, todos hacemos balance de nuestra vida, a veces de forma no consciente y otras veces, con plena conciencia. Buscamos un sentido, lo mismo que unas premisas o unas guías para seguir adelante en una determinada dirección.

-¿Qué otros proyectos maneja en estos momentos?

-Siempre tengo algo entre manos. En estos momentos, reviso un libro de relatos y perfilo los últimos detalles de una novela.

-¿Cuáles considera sus autores literarios favoritos?

-Son muchos, resulta casi imposible mencionarlos a todos, pero sí quiero nombrar a unos cuantos, como a García Márquez, Luis Landero, Enrique Vila-Matas, Franz Kafka, Clarice Lispector, Dostoievski, Cheever, Iris Murdoch, Irène Némirovsky, Paul Auster, Rilke, Eliot, etcétera.

-¿A quién o quiénes dedica está obra y por qué?

-A mi abuela materna, Isabel F. Ruiz, ejemplo de coraje, de fortaleza y de alegría de vivir. Y también está dedicada a mi marido, Andrés Martínez Lorca, un hombre bueno, honrado y vitalista.

-¿Cuándo le gusta a usted más escribir y dónde?

-Me gustan las mañanas, a ser posible ponerme a escribir muy temprano, con tiempo por delante. A esas horas, suelo estar muy despejada. El lugar donde mejor escribo es en el despacho de mi casa, en silencio.

-¿Por qué le puso ese título?

-Tiene su importancia en la trama de la novela, ya que varios de sus protagonistas llevan impregnado en la piel ese aroma.

-¿En qué lugar se sitúa la historia y en qué tiempo histórico?

-'Aroma de vainilla' es una saga familiar que se desarrolla en Murcia y su provincia desde los últimos años del siglo XIX hasta los años sesenta del siglo XX.