La Verdad

Murcia enseña a Europa cómo 'exprimir' el agua

Cabezal de riego utilizado en el proyecto.
Cabezal de riego utilizado en el proyecto. / IRRIMAN
  • La UPCT llevará a Italia y Grecia el proyecto que lidera para conseguir buenas cosechas con el uso de riego deficitario

La necesidad aprieta y va a llegar el día en que sacar buenos cultivos sin hacer sufrir a las plantas será posible incluso donde el agua no llega en una cantidad mínima. No es una entelequia, es la misión de seis entidades de Murcia y Andalucía que llevan dos años trabajando en un proyecto cofinanciado por Europa. Su objetivo es encontrar una estrategia sostenible basada en lo que elocuentemente llaman «riego deficitario». La iniciativa no parte del estudio limitado de una finca experimental, sino que se sostiene sobre su aplicación real en hasta 15.000 hectáreas de regadíos de Jumilla, Córdoba y en torno a Molina de Segura.

Estas zonas son las primeras en lograr una reducción del 30% en el uso de un agua que hasta el momento ya se aplicaba con cuentagotas para hacer crecer cultivos de uva de mesa, melocotones, albaricoques, nectarinas, almendras y olivos, entre otros. A partir de ahí, se trata de crear y difundir un nuevo modelo que será exportable a otras zonas del continente afectadas por la escasez hídrica. Ese momento llega ahora.

«Hace unos días se presentaron las acciones formativas que van a ir derivadas del proyecto una vez que hemos diseñado estrategias de riego sostenible», explica Alejandro Pérez, profesor de la Escuela de Agrónomos de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y responsable del proyecto Life+ Irriman.

El programa lleva oficialmente en marcha desde la primavera de 2014, aunque se ha construido sobre lustros de estudios anteriores. «Pretendemos que los resultados que los investigadores han ido generando durante los últimos 20 años, y más concretamente los dos últimos, se transfieran a los usuarios de las comunidades de regantes», resume el profesor. «No solamente a nivel regional, sino también incluso a nivel europeo», añade. Pérez revela que en 2017, el último previsto para desarrollar la iniciativa, «también vamos a hacer jornadas de divulgación en Italia y en Grecia».

Tras esta investigación hay seis entidades socias perfectamente conocedoras de los problemas derivados de la escasez de agua. Son el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC); la Consejería de Agricultura de Murcia; la Universidad de Córdoba (UCO); la Comunidad de Regantes Genil-Cabra, en la Cuenca del Guadalquivir, y la Federación de Comunidades de Regantes del Mediterráneo (Fenacore), además de la UPCT, que actúa como coordinadora de este plan oficial con número LIFE13 ENV/ES/000539.

La integración de comunidades de usuarios en el proyecto es lo que está permitiendo su ensayo en grandes áreas desde el primer momento. Es una premisa básica, ya que se trata «de poner en práctica, demostrar y difundir una estrategia sostenible basada en el riego deficitario para promover su aceptación a gran escala en los agroecosistemas mediterráneos», de acuerdo con la informacion de su página web oficial. El rizado del rizo llega con la coletilla de que se conseguirá «sin afectar a la calidad» del producto.

Ahí no acaban los logros de la nueva técnica. «De lo que se trata -precisa Pérez- es de optimizar el agua de riego, y de esta forma optimizamos el uso de energía, limitamos la lixivación de nitratos que puedan contaminar los acuíferos y también limitamos la emisión de CO2 desde el suelo, con lo cual mitigamos el efecto de cambio climático».

El denominado riego deficitario precisa de un sistema inteligente y automatizado que se basa en unas pautas de aporte de agua obtenidas a partir de años de investigación y diferentes sistemas de medición. Los investigadores han logrado unos modelos que permiten emplear, «durante unas determinadas fases fenológicas», cantidades de agua por debajo de las necesidades hídricas de los cultivos sin que se reduzca por ello ni la producción ni la calidad. Y además sin que la planta se vea afectada en sus futuras cosechas.

Al mismo tiempo que se obtiene un ahorro en el riego del 30%, el menor uso de los sistemas de impulso de las aguas redunda en otra disminución en similar cantidad de energía, y todo ello con hasta un 40% de reducción de las tasas de flujo de CO2 del terreno. También se estiman «incrementos de un 10% en la concentración de sólidos disueltos en el jugo y alrededor del 15% en el color de las frutas», explica la información oficial del proyecto. Por añadidura, «la lixivación de agua se reducirá, lo que aumenta la cantidad de agua eficaz de los cultivos y la producción del agua, mejorando la calidad de los acuíferos subterráneos».

Si no hay contratiempos, el nuevo procedimiento de riego ultraeficiente liderado por Murcia acabará aplicándose en más zonas de la Región, de España y de toda Europa. En última instancia, se busca «difundir el conocimiento y la transferencia de tecnología generada» al ámbito europeo, para su aprovechamiento en otros partes del continente afectadas por similares dificultades hídricas. El agua no siempre llega a Murcia en cantidad necesaria, pero la tecnología creada para aprovecharla mejor sí saldrá de la Región para mantener en producción los cultivos de otros territorios.