La Verdad

El sargento José Antonio L.Q.
El sargento José Antonio L.Q. / V. V.

«Le ofrecí mi caja fuerte, pero me dijo que el dinero lo guardaba él»

  • Los compañeros del sargento acusado de apropiarse de 13.380 euros sostienen que «lo normal era hacer el ingreso en el banco»

El jurado popular que decidirá la suerte del sargento de la Guardia Civil José Antonio L.Q., acusado de apropiarse de 13.380 euros incautados a un doble asesino, escuchó ayer a los profesionales que trabajaban mano a mano con el procesado en el grupo de Homicidios de la unidad de Policía Judicial y que lejos estuvieron de corroborar su versión.

El procesado, que afronta una petición de cinco años de cárcel y una década de inhabilitación, aseguró, en la primera sesión de la vista, que guardó el dinero en la cajonera de su mesa para continuar con las investigaciones y que, semanas después, comprobó que este había desaparecido. Denunció, asimismo, que «la seguridad que había en la comandancia era cero».

Sus compañeros coincidieron, no obstante, en señalar que la «práctica habitual» cuando se incauta una cantidad importante de dinero es ingresarlo inmediatamente en la cuenta del juzgado y que, en el caso de que esto no sea posible, existe una caja fuerte en la unidad -cuya existencia, según remarcaron, era conocida por todos-, en la que pueden guardar con seguridad los billetes. «Yo esa cantidad de dinero no la guardaría nunca en una cajonera», sostuvo uno de los agentes. «Existe un protocolo que marca que los efectos sensibles no se pueden guardar en un cajón y es de sentido común».

Hoy podría haber veredicto

A expensas de esa caja fuerte, que dependía del jefe de la unidad, estos testigos explicaron que también existían en las instalaciones cajas particulares, de algunos compañeros, que eran empleadas habitualmente por el grupo para guardar objetos de interés. En este sentido, uno de los agentes relató al jurado que la noche en que se incautó el dinero, al llegar a la comandancia, el sargento José Antonio L.Q. preguntó a otro de los guardias si podía guardar esos 13.380 euros. Este, al no tener caja fuerte, se excusó y, en ese momento, «yo le ofrecí mi caja fuerte para guardar el dinero, pero él me dijo que lo guardaba él», explicó otro de los guardias.

Ante estas declaraciones, el letrado de la defensa, Andrés Silvente, explicó que ese agente había alquilado una vivienda al sargento e insinuó que ese arrendamiento había generado ciertas desavenencias entre ellos. Una circunstancia que, sin embargo, el propio guardia negó.

Los agentes que declararon ayer como testigos también coincidieron al sostener, ante el jurado, que no era necesario guardar el dinero en la comandancia para, como sostiene el acusado, investigar si este provenía de un atraco bancario. Para ello, remarcaron, solo precisaban conocer la numeración de los billetes, algo posible si, como es «habitual», se toman fotografías de los mismos antes de ingresarlos en el banco.

Los compañeros del procesado también fueron interrogados por la fiscal y la defensa sobre las medidas de seguridad que existían en la oficina. Sostuvieron que, por norma general, las dependencias se cerraban con llave por la noche y que todas las personas ajenas que entraban en la comandancia eran acompañadas. Además, hicieron hincapié en que «en muchos años nunca había faltado nada». La sesión continúa esta mañana con la declaración de otros compañeros del procesado, los informes de las partes y el derecho a la última palabra del acusado. Luego, el magistrado entregará al jurado popular el objeto del veredicto, que podría estar listo hoy mismo.