La Verdad

Visser fue descuartizada con un instrumento afilado de diente pequeño

  • Continúa el juicio contra los cuatro acusados del asesinato de la jugadora de voleibol Ingrid Visser y su pareja, Lodewijk Severein

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"Serafín no miró en el huerto porque Serafín no se encarga del huerto. No fue por otro motivo. Serafín no se dio cuenta de las maniobras de la descarga de los cadáveres porque tiene una minusvalía que obedece a que su oído está limitado, y segundo porque desde donde él habita en la casa no se ve el huerto", sostiene. Y finaliza la exposición de conclusiones. Mañana está previsto que se entregue al jurado el objeto del veredicto.

"Don Serafín siempre colaboró con la Policía. De hecho, prestó una pala a los agentes para hacer el desenterramiento", apostilla el letrado. "Cuando prestó declaración como testigo, indicó a los agentes que Juan Cuenca había dejado en su casa un hacha y dos motosierras. Y, por último, les quiero recordar que en los registros de los dos vehículos del padre de Juan Cuenca aparecieron aperos, plantones, serruchos, productos de cultivo... lo que demuestra que el padre de Juan Cuenca trabaja en la agricultura. Lo que también demuestra, a su vez, que Serafín no se extrañó cuando Cuenca le dijo que iba a ir a su finca con dos operarios para arrancarle un tocón", concluye.

"Las acusaciones quieren modificar el horario por los testigos que hemos presentado y que acreditan que Serafín no sabía lo que estaba pasando en su huerto. Todos los testigos manifestaron que Serafín hace su vida dentro de la casa, que no le interesa su huerto. Que la vida la hace en un lado de la casa donde no se ve el huerto de limoneros.

Fidel Pérez Abad nombra a cada uno de los testigos que "acreditaron que Serafín no sabía nada de lo que estaba pasando en su huerto".

"Nosotros presentamos pruebas de lo que hizo Serafín los días 13, 14 y 15 de mayo", sentencia el abogado. "Aquí hemos ratificado con testigos que a Serafín le estaban arreglando su vivienda, que fue a recoger una losa, que después se marchó a recoger una ventana y que también volvió por la tarde. Y que Serafín dormía en su casa de Alquerías por temor a que volvieran a robarle", asevera. "También hay testimonios del dueño del taller donde fue Serafín. Y que mi defendido le ayudó al señor Paco a realizar la renta...".

En cuanto a las más de 200 llamadas entre enero y mayo de 2013, "las acusaciones no nos dicen que la mayor parte de ellas no superan el minuto de duración. Y no nos dicen tampoco que Cuenca es un adicto de las llamadas y que en ese mismo periodo de tiempo también hizo casi 200 llamadas a María Rosa Vázquez. Esto no significa que mi representado participara en el enterramiento", señala el letrado Pérez Abad.

"Nos traen a juicio un esquema, obra del propio Lodewijk. No es así. Ese organigrama lo aportó el socio de Lodewijk, no las hijas de éste, tal y como dicen las acusaciones", señala. "Hay personas que aparecen en el organigrama, a quienes la Policía interrogó, y que dijeron que no tenían conocimiento de nada de la venta de una cantera. Y la Policía les dejó libres. Pero, ¿por qué si aparece un agente tributario tiene que ser Serafín de Alba?", expone Pérez Abad.

"Las acusaciones señalan que Serafín estaba al corriente de los negocios de Cuenca y que aceptó, por ello, que enterraran los cadáveres en su huerto. Pero esto no es cierto, porque más cercana a Juan Cuenca estaba María Rosa Vázquez, que alquiló la casa rural y llevó a los holandeses en coche hasta allí, hasta la Casa Colorá. No por ello esta mujer sabía lo que iba a pasar allí, y no por ello Serafín tiene que dejar que entierren con cadáveres en su huerto", señala Fidel Pérez.

El letrado expone una serie de datos telefónicos con los que pretende demostrar que "la prueba tan contundente que presentan las acusaciones no es cierta porque no acredita nada, y porque las antenas tienen un rango de acción de entre doce y quince kilómetros".