La Verdad

«Me cogieron como cabeza de turco»

El acusado, el sargento José Antonio L.Q., junto a su letrado defensor, Andrés Silvente.
El acusado, el sargento José Antonio L.Q., junto a su letrado defensor, Andrés Silvente. / Vicente Vicéns/ AGM
  • El sargento de la Guardia Civil acusado de quedarse con 13.380 euros de un asesino asegura que se los quitaron de su cajonera

A José Antonio L.Q., el sargento de la Guardia Civil acusado de apropiarse de 13.380 euros incautados al autor de un doble asesinato, no le tembló ayer la voz a la hora de defender su inocencia. Este antiguo miembro de la Policía Judicial, que afronta una petición de cinco años de cárcel y hasta una década de inhabilitación, negó ante el jurado popular los hechos que se le imputan, y sostuvo que el Cuerpo al que pertenece no hizo nada por aclarar su implicación real en la desaparición de ese montante. «Me han cogido como cabeza de turco».

El dinero que ha llevado a este sargento del Instituto Armado a sentarse en el banquillo de la Audiencia Provincial se incautó en noviembre de 2011 en la habitación de un hotel en el que se ocultaba Jorge Agustín Sánchez, 'Mauricio', autor del doble asesinato de Mazarrón. El procesado era el instructor del atestado por este brutal crimen y, como tal, se hizo cargo de esa suma de dinero que, según indicó en las diligencias, guardó en la Comandancia a la espera de realizar unas pesquisas que permitieran aclarar si provenía de un atraco bancario. Unas pruebas que, reconoció, no llegó a llevar a cabo.

La fiscal sostuvo ayer, ante los integrantes del jurado, que el sargento se apropió de ese dinero para costear sus gastos personales. José Antonio L.Q. explicó, sin embargo, que la misma noche de la incautación guardó el dinero en la cajonera de la mesa de su despacho, que era el lugar en el que habitualmente metía los efectos de interés que incautaba en una operación.

Semanas después, tras regresar de unas pesquisas relacionadas con el caso en Barcelona, el acusado explicó que descubrió que la cajonera estaba abierta y el dinero había desaparecido. Unos hechos que, sin embargo, no confesó a sus superiores hasta muchos meses después y que ocultó pese a las solicitudes de información por parte de la Audiencia Provincial. «Dicen que el miedo es como el dolor, cada uno siente el suyo», subrayó. «Yo he luchado contra ETA y contra el crimen organizado, pero en ese momento sentí pánico de ir a prisión, de quedarme sin trabajo...».

A preguntas de la fiscal, este sargento de la Benemérita aseguró desconocer que había una caja fuerte dentro de la Comandancia y explicó que otros compañeros contaban con cajas de seguridad propias, que habían comprado ellos mismos, para guardar elementos importantes. Él, explicó, solía guardar las cosas en su cajonera, algo «habitual» dentro de su departamento. Además, el procesado aseguró que las oficinas de la Policía Judicial, donde se encontraba su mesa -en la Comandancia de Murcia-, eran «una zona de paso donde entraba mucha gente» y que no siempre se cerraba con llave por las noches. Según remarcó, otra compañera contaba, además, con una copia de las llaves de su cajonera. «Si de algo tengo culpa es de no haber comunicado antes la desaparición del dinero», incidió, «pero yo soy inocente. No me apropié de nada».

Ayer declaró por videoconferencia la capitán que, en aquel momento, dirigía la unidad de Policía Judicial. Sostuvo que la cajonera de una mesa «no era un lugar usual para guardar dinero», y remarcó que «en la unidad teníamos varios sitios donde poner cosas sensibles, como droga o dinero». Además, explicó que, en un primer momento, el acusado le aseguró que había ingresado ese dinero en la cuenta del juzgado, pero acabó diciéndole que había desaparecido.