La Verdad

En el 'tsunami' de la innovación

De izquierda a derecha, Manuel Buitrago ('La Verdad'), Ana Allende, Carlos Alonso, David Doral, Alejandro Pérez Pastor, Manuel García Esquiva, Luis Dussac, Daniel Vidal ('La Verdad'), José Manuel Candela y Javier Celdrán.
De izquierda a derecha, Manuel Buitrago ('La Verdad'), Ana Allende, Carlos Alonso, David Doral, Alejandro Pérez Pastor, Manuel García Esquiva, Luis Dussac, Daniel Vidal ('La Verdad'), José Manuel Candela y Javier Celdrán. / Martínez Bueso
  • Los participantes en el Foro LV-Sabadell destacan las debilidades y fortalezas de la Región a la hora de afrontar los retos de la cuarta revolución industrial

  • «La I+D+i en las empresas no puede depender solo de los recursos públicos», dejó claro el director del Info, Javier Celdrán

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El 'tsunami' de la cuarta revolución industrial ya está aquí. Una gigantesca ola de transformación tecnológica, nunca antes vivida, que dejará una «sangría brutal» en todas aquellas empresas y sectores que no logren adaptarse, valora el director del Instituto de Fomento (Info) de la Comunidad, Javier Celdrán, uno de los participantes en el Foro LV-Sabadell sobre innovación y nuevas tecnologías celebrado en 'La Verdad'. «Esta revolución va muy rápida y hay que correr mucho más porque hay sectores muy poco receptivos», advirtió Celdrán.

Abrió el fuego el director regional de Sabadell, José Manuel Candela, citando el último informe de BBVA Research, que coloca a la Región de Murcia «por debajo de la media nacional en cuanto al desarrollo digital en el sector servicios y en el sector industrial. ¿Es un tren que podemos perder?», se preguntó Candela. «Perderlo sería demoledor para la Región de Murcia», se contestó el propio Candela, quien citó una de las causas que, en su opinión, colocan a la Comunidad Autónoma en esa posición: «El tamaño tan pequeño de muchas empresas, que hace que muchas veces se complique el desarrollo y la transformación» en las propias empresas.

Le dio la razón en cierta medida Javier Celdrán, quien enumeró algunas de las debilidades de la Región de Murcia -y España- a la hora de impulsar la transformación tecnológica del tejido productivo. Entre otras, el gran número de «pymes y micropymes que forman nuestro tejido productivo y las limitaciones de los incentivos fiscales». Además, «no conseguimos alinear los intereses del sistema público de investigación y del sector empresarial; el sistema impide que los investigadores se orienten hacia la empresa y eso nos resta muchísima competitividad», analizó Celdrán. Sin embargo, también aseguró que la Región de Murcia destaca por la «internacionalización de las empresas, y eso no sería posible si detrás no hubiera una innovación que permitiera competir en el extranjero con un producto de calidad».

Por su parte, la vicedirectora del Centro de Edafologia y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC), Ana Allende, replicó que, al menos desde este organismo, «realizamos una transferencia directa a los agricultores, generalmente micropymes aunque también estamos en contacto con grandes empresas. Yo creo que cada vez somos más conscientes de que tenemos que ir hacia las pequeñas empresas». De hecho, el Cebas «organiza seminarios y talleres para hacer llegar las pequeñas mejoras y los avances a los agricultores». Además, «la captación de recursos ha cambiado enormemente en los últimos cinco años y ahora hay que ir de la mano de la empresa y solo te permiten un pequeño número de empresas grandes, el resto tienen que ser pequeñas».

Los participantes en el foro coincidieron en señalar que «la innovación y la investigación son un instrumento para aumentar la competitividad, para que las empresas crezcan, no es un fin en sí mismo», como apuntó Celdrán, quien también aseguró que «unas 1.200 empresas buscan asesoramiento en el Info al año» en este sentido.

Carlos Alonso, director de Innovación de Sabadell, destacó que «la democratización de la tecnología que ha habido en los últimos años» ha supuesto «un cambio de hábitos» en la gente, «un cambio en la manera de consumir y de relacionarse. Eso es lo que lleva a la transformación digital en cualquier compañía, y el momento es especialmente disruptivo» ya que, entre otras cuestiones, «es especialmente complicado trasladar la confianza de una relación presencial a una relación digital», indicó el director de Innovación de la entidad financiera, quien también destacó el papel «acelerador de las 'start up'».

«Excesivo paternalismo»

Solo lleva «cuatro meses» David Doral como director de la planta de MTorres en Fuente Álamo, después de pasar cinco años en Sevilla y otros siete en Australia en el mascarón de proa de un buen número de proyectos de innovación e investigación empresarial en otros sectores, no solo el aeronáutico. «Y, aunque aún estoy haciéndome una composición de lugar en la Región, al llegar aquí veo ciertas cosas que me llaman la atención», reveló. «Lo primero, la falta de medianas empresas que promuevan y faciliten el impulso hacia la innovación. Como poco, en lo que es cuestión de mentalidad sí lo he notado. No hay tantas como debiera y, las que hay, tienen más mentalidad de empresa pequeña». También apreció Doral al volver de Australia «un excesivo paternalismo; las empresas pequeñas buscan siempre apoyarse en las grandes, o en el Estado y en la Comunidad Autónoma».

Al final, analizó David Doral, «uno tiene la sensación de que todo lo que tiene que ver con la innovación es demasiado oportunista en muchas ocasiones, una forma de hacer uso de subvenciones y de ayudas. Hablo de Andalucía, pero el problema es que este modelo es común en España. No se busca realmente innovar, hacer cosas nuevas, sino aprovechar la ayuda pública. Esto es una de las primeras cosas que hay que intentar romper». Según Doral -y en este punto coincidió con Carlos Alonso-, no es tanto el dinero público que se ponga encima de la mesa directamente para innovación o investigación, «sino las estructuras y ecosistemas que permitan y faciliten ese desarrollo», donde sí es más necesaria la financiación.

El vicerrector de Innovación y Empresas de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Alejandro Pérez Pastor, puso el foco en la labor de la institución docente, «cuya misión es aportar ideas y capital humano». Según dijo, en la UPCT «apostamos por la calidad, y la calidad la va a dar la innovación». También señaló la Red de Cátedras de la Politécnica, cuya última meta es «conectar grupos de investigación con empresas», precisamente una de las tareas fundamentales reclamadas por los invitados al Foro LV-Sabadell para que la Región pueda crecer en este sentido. Además, dejó claro Pérez Pastor que «las ayudas hacen falta, y cada vez son menores. En España hay poca cultura de dar, pero también hay poca cultura de pedir, aunque yo me estoy acostumbrando a pedir en estos últimos cinco meses [el tiempo que lleva en el cargo]». «¿Y os dan?», preguntó el director territorial de Sabadell. «Menos de lo que pedimos, pero si no pedimos no nos dan», contestó el vicerrector de la Politécnica.

Manuel García Esquiva, director de la empresa de consultoría informática Base y presidente honorífico de Timur (Asociación Murciana de Empresas de Tecnologías de la Información), aclaró que, en cuanto a indicadores relacionados con el desarrollo de la innovación en la Región de Murcia, «todos los informes nos ponen igual que el del BBVA Research». Eso sí, matizó, «la noticia positiva es que, de 2013 a 2014, hemos mejorado un 10%». Y eso que, según reveló García Esquiva, «en el año 2001 estábamos más cerca de la media nacional y europea que ahora», y destacó que «a partir de 2008, con la crisis, nosotros aflojamos mucho en materia de investigación e innovación. Otros países europeos no lo han hecho». Asimismo, el presidente honorífico de Timur aseguró que «es clave» la transferencia transversal de conocimiento entre universidades, centros tecnológicos, empresas y sociedad, y dijo que uno de los problemas más identificables es que «la investigación en el ámbito privado representa una pequeñísima parte del porcentaje de investigación total del país». «Yo no sé en Australia, pero aquí tiene que haber subvenciones, incentivos fiscales...», zanjó García Esquiva.

Autogiro... y uva sin semilla

«Cuando se menciona Murcia en Silicon Valley, la gente pregunta: '¿dónde está eso?'. Pues oiga, donde se inventó el submarino y el autogiro. Y entonces la gente se sorprende», sentenció José Manuel Candela para poner en valor las fortalezas -históricas- de la Región en el campo de la innovación. De hecho, el presidente del Centro Tecnológico de la Conserva, Luis Dussac, destacó algunos ejemplos de éxitos de innovación empresarial en el sector agroalimentario, como los envases de Mivisa o los postres Reina, entre otros muchos. En este sentido también quiso meter baza Javier Celdrán, quien puso sobre la mesa el caso de Moyca, empresa dedicada a la producción y distribución de uva sin semilla en todo el mundo, «que hace unos años tenía 40 trabajadores y ahora tiene más de 1.200, muchos de ellos relacionados con labores informáticas porque los procesos han cambiado notablemente y en esta empresa han sabido adaptarse a la perfección».

¿Conllevará este 'tsunami' tecnológico una sangría de puestos de trabajo en determinados sectores de actividad? «Se destruirán empleos de poco valor añadido, pero se crearán otros de mucho valor añadido», razonó Javier Celdrán. «No creo que esos puestos que se destruyan sean de bajo valor añadido, simplemente serán empleos que ya no serán demandados», añadió Candela.

Dussac y otros invitados, como Carlos Alonso, advirtieron de que la innovación no tiene por qué centrarse solo en el aspecto tecnológico, sino también en otras áreas como el marketing o sencillamente «el modelo de negocio». Y se citó otro ejemplo, el de la empresa Llaollao. También coincidió la mesa en la importancia de la formación en innovación dentro de la empresa, así como la excelente posición en la que se encuentra el sector agroalimentario murciano respecto a otros países: «Somos punteros y tenemos la mejor tecnología», incidió Dussac. Eso sí, dijo que a la hora de impulsar la innovación en la empresa «fallamos en los puestos de trabajo intermedios», y tanto Javier Celdrán como otros participantes sentenciaron que, como norma general, «la pequeña empresa no está preparada» para acometer este proceso. «A la pequeña y mediana empresa le cuesta mucho», valoró Celdrán, «aunque la investigación y la innovación en las empresas no puede depender solo de los recursos públicos», en la línea de lo que planteaba David Doral que, a su vez, sentenció: «La empresa que no esté interesada en innovar la consideraría un caso perdido y no gastaría esfuerzos y recursos en ella». Por su parte, Carlos Alonso incidió en la necesidad de crear «ecosistemas internos y externos de innovación», y dijo que uno de los «retos actuales» está en las alianzas que se pueden (y se deben) crear entre las empresas y las 'start up', un argumento respaldado por Celdrán.

Una de las ideas principales que acabó calando en el Foro LV-Sabadell fue la necesidad de introducir en la pequeña y mediana empresa «la cultura de la innovación», según definió Celdrán, quien dijo que «los estímulos existen y ahora solo hace falta poner aceite al engranaje».