La Verdad

Javier García, Antonio Saura y Pedro García, de Drónica Servicios Aéreos, durante un vuelo de agricultura de precisión realizado en la finca de El Jimenado, donde están recabando datos sobre estrés hídrico para una investigación del Imida.
Javier García, Antonio Saura y Pedro García, de Drónica Servicios Aéreos, durante un vuelo de agricultura de precisión realizado en la finca de El Jimenado, donde están recabando datos sobre estrés hídrico para una investigación del Imida. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ / AGM

La cuarta revolución

  • El Plan Industria 4.0 de la Consejería de Desarrollo Económico dará ayudas a 3.000 empresas que apuesten por innovar procesos con robótica, 'big data' y realidad virtual

  • El Instituto de Fomento financiará los proyectos de 24 habilitadores de soluciones tecnológicas, y en septiembre convocará un millón de euros en subvenciones

Tiene tres hernias, dolores crónicos de espalda, se acaba de operar de un tendón... «¡Menudos esfuerzos hacíamos!», exclama José María, a sus 57 años, al rememorar cómo ayudaba a su padre limpiando sus herramientas al salir del colegio, y cuando su físico se lo permitió, empezó a ayudar descargando grandes placas de mármol, granito, piedra... «Los camiones se descargaban a mano. Yo era de carpeta, bolígrafo y metro, pero eso ya se va a terminar». En la empresa que fundó su progenitor en 1963, Mármoles y Granitos José María Miñarro, cada vez hacen menos esfuerzos físicos porque sus procesos productivos están en plena transición hacia la cuarta revolución industrial. «Mi padre siempre fue una persona muy innovadora». Como la de José María, en la Región hay 463 compañías con capacidad para convertirse en empresas inteligentes, y la Consejería de Desarrollo Económico quiere darles un empujón con el Plan de Industria 4.0.

Tres generaciones después, el espíritu del fundador de Mármoles y Granitos José María Miñarro sigue intacto en el ADN de su nieto. «En 2012 hicimos la primera revolución tecnológica. Instalamos una célula robótica para dar el salto del 2D al 3D», detalla José María, 33 años. De hacer encimeras, mosaicos, lápidas... pasaron a esculturas, piezas de alta decoración... Esa primera revolución se tradujo en 'water jet', un sistema que les permite cortar con la precisión del bisturí de un cirujano cualquier material: goma, alimentos, titanio, mármol, vidrio...

Tapones de diseño

«Esa tecnología nos ha dado un valor añadido». Y no habla en vano porque han firmado un contrato con Dolce & Gabbana. La exclusiva firma de moda italiana les ha encargado 15.000 tapones 'fashion', de mármol crema, para un perfume. «Esto no habría sido posible con un trabajo manual; el sistema 'water jet' nos da una precisión milimétrica». Han sido capaces de escanear la corteza de un árbol que le gustaba a un cliente y se la tallaron en mármol para instalársela en su cuarto de baño.

«Los clientes se sienten exclusivos». Ya están presentes en quince comunidades autónomas y quieren seguir expandiéndose por el mercado internacional triplicando la producción, instalando otra célula robótica y habilitando un almacén inteligente en su empresa, ubicada en la diputación lorquina de Tercia. Con este proyecto de sensorización y robotización, que esperan tener operativo durante el primer trimestre de 2017, «dispondremos de medición láser, suprimiremos el papel por tabletas, digitalizaremos los albaranes y contratos, habrá datos en tiempo real y el robot recibirá las órdenes de trabajo. Disminuiremos los riesgos laborales y acortaremos plazos».

Suprimirán procesos humanos, sí, pero no personal, ya que prevén pasar de 14 a 20 empleados. «Necesitaremos más gente para montaje y personal para supervisar el rendimiento del sistema». Esta empresa familiar invertirá 220.000 euros, de los que el Instituto de Fomento (Info) subvencionará 60.000 euros a través del Plan Industria 4.0.

La primera convocatoria de subvenciones aportará un millón de euros a los proyectos de 24 pymes en realidad virtual, 'big data', robótica... Esta sinergía entre lo público y lo privado se traducirá en una inversión real de 2.800.000 euros. El plan se prolongará hasta 2020, cuenta con 60.298.800 euros de presupuesto y el objetivo de la Consejería es que 3.000 empresas se beneficien de sus ayudas, incorporando tecnologías de conectividad a sus procesos y productos. La segunda convocatoria de subvenciones, con otro millón de euros, se lanzará en septiembre y cubrirán el 45% de cada proyecto, hasta 30.000 euros.

Cambió la banca por un dron

También se ha creado un catálogo de habilitadores, pymes que desarrollan soluciones tecnológicas, del que ya forman parte 40 firmas y en el que cualquier empresa puede inscribirse a golpe de ratón y teclado (www.murciaindustria40.com). Uno de esos habilitadores es Drónica Servicios Aéreos, cuya flota de cinco drones surca el cielo del Campo de Cartagena y de otras comunidades, como Andalucía y Madrid, desde que se fundó en enero. «Antonio fue el visionario», resalta Pedro García, uno de los socios fundadores de esta pyme 4.0. Aunque otras personas emplearon otro término a la hora de valorar el proyecto que Antonio Saura tenía en mente. «Llevaba ocho años de jefe de operaciones de una entidad bancaria y todo el mundo me dijo que estaba zumbado porque tenía un trabajo estable, pero quería dedicarme a mi carrera», explica el propio Antonio.

Tenía claro que quería dejar la banca por su ingeniería en telecomunicaciones y ponerse a los mandos de un dron. «Me cogí vacaciones en el banco y me fui a Madrid a sacarme el permiso para pilotar». La primera inversión de Pedro y Antonio fueron 700 euros, en un cuadracóptero, al que le instalaron una cámara 'GoPro'. Empezaron colaborando con una productora y al final les salían tantos trabajos que decidieron dar el salto. Antonio dejó el banco y Pedro la gerencia de una lavandería industrial. «Hemos fiscalizado el paro como capital social y tenemos una socia capitalista; hemos invertido 60.000 euros», resume Pedro, ingeniero industrial. Cada mes les contratan una media de quince vuelos.

Al último asiste un equipo de 'La Verdad', en una finca del Instituto Murciano de Investigación Agraria y Alimentaria (Imida), en la pedanía pachequera de El Jimenado. Antonio despliega el helipac, la pista de despegue y aterrizaje del dron. Mientras, Javier García, responsable de contenidos audiovisuales, ajusta los equipos y las pantallas FPV. «En tiempo real observaremos la temperatura superficial de la parcela».

Un 'zángano' muy rápido

El dron empieza a sobrevolar las 1,5 hectáreas de la finca. Pedro comenta con humor que «el sonido es como el de un zángano». Y uno muy rápido, porque en solo dos minutos recorre la parcela, plagada de limoneros, y toma imágenes y datos con las dos cámaras que lleva instaladas. La termográfica evalúa el nivel de estrés hídrico, y la cámara multiespectral informa sobre la masa verde. Juan Gabriel Pérez, investigador del Imida, enfatiza la importancia de esos datos: «Son una herramienta para los cultivos de un agricultor porque puede optimizar el riego, determinando la zona de la parcela que tiene más necesidades, y puede detectar si hay plagas, conocer el rendimiento de los fertilizantes...».

Los vuelos de agricultura de precisión son uno de los servicios que ofrece Drónica Servicios Aéreos, y el Imida los ha contratado para un estudio sobre indicadores de estrés hídrico, que presentará en un congreso internacional, previsto en octubre en Pamplona.

«Con los drones ganamos en resolución de las imágenes, en rapidez, porque no tenemos que ir limonero a limonero tomando datos, y es más económico que los vuelos de avioneta», defiende el investigador. El coste de cada vuelo oscila entre 18 y 30 euros por hectárea. «También ofrecemos vuelos para producciones audiovisuales, publicidad y vídeos corporativos, así como inspecciones industriales para riesgos laborales, revisión de estructuras y líneas eléctricas», detalla Pedro García.

Esta pyme 4.0 está instalada en el CEEIC. Los centros europeos de empresas e innovación de Cartagena (CEEIC) y Murcia (CEEIM) son 'La Masía' regional del I+D+i . En la actualidad, el CEEIM está al 100%, con sus 23 módulos ocupados por 16 empresas de base tecnológica, y el CEEIC está al 81%, con 30. La media de edad de los emprendedores que tienen que tirar del carro de la cuarta revolución industrial en la Región oscila entre 30 y 32 años, y proceden de las titulaciones de Ingeniería Informática, Telecomunicaciones e Ingeniería Industrial. La inversión media de los proyectos varía de 13.500 euros a 50.000. La Consejería y el Info quieren potenciar el CEEIC y el CEEIM con la apertura de dos 'fab labs' el próximo otoño.

Ambos laboratorios serán de características similares, ocuparán cien metros cuadrados, y se dedicarán a testar prototipos de proyectos centrados en innovación y en la fabricación de piezas y componentes de robótica, electrónica, biotecnología... Abrirán sus puertas a emprendedores, empresas del Parque Científico de Murcia y a los miembros de la Asociación 'Makers of Murcia'. «La comunidad 'maker' es la cantera de la de la industria 4.0», subraya con vehemencia el presidente de 'Makers of Murcia, Roy Petter Dyrdahl.

Este noruego, de 38 años, es capitán de la marina mercante y quería fusionar su dos pasiones, el mar y la tecnología, montando una empresa de robótica subacuática. «Promoví el proyecto de la asociación en marzo del año pasado para buscar gente con talento y empresas de base tecnológica, intercambiando conocimientos sin buscar intereses».

Los contactos de la asociación, su experiencia en proyectos de ingeniería marina y una inversión de 40.000 euros han dado resultado: Nido Robotics. «Diseñamos y comercializamos robots para el medio acuático. El coste del modelo más económico son 1.500 euros y el más caro, 5.000». Ya han colocado 25 por toda España, Italia, Rumanía, Suecia, Noruega...

Los robots sirven para inspeccionar el casco de las embarcaciones, conocer el estado de instalaciones portuarias, para clubes de buceo... Roy visitó recientemente las piscifactorías de San Pedro del Pinatar para presentarles esta tecnología. «Pueden revisar jaulas, cabos y anclajes para evitar fugas de peces». Precisamente, la Consejería que dirige Juan Hernández indica que uno de los objetivos del plan «es que las pymes se conviertan en suministradoras de tecnología a grandes industrias». Solo en la Región hay 24 grandes empresas 4.0 que podrían ser clientes potenciales.

En Alemania con unas gafas

Los que no tienen problema de clientela son Visuartech, especializada en realidad aumentada y virtual, que factura 200.000 euros anuales. «Cuando comenzamos con la realidad aumentada todo esto estaba en pañales», resalta Aquilino Javier Sánchez, CEO de Visuartech. «Ahora desarrollamos aplicaciones a medida para el mantenimiento y control de plantas industriales». Lo último que han hecho en este campo son las gafas HTC Vive, que permiten hacer recorridos virtuales por una industria.

El periodista se coloca las gafas, coge el puntero y en una milésima de segundo aparece en una empresa en Alemania. Nos movemos por toda la planta, incluso subimos unas escaleras, a través de los sensores que hay habilitados en la oficina de Visuartech, en Cartagena, y con el puntero hasta ponemos a funcionar la cadena de producción como si estuviésemos allí. «Con estas gafas, un cliente potencial en China puede conocer esa empresa. También son válidas para la formación de personal en procesos de producción y para arreglar averías, sin necesidad de desplazamientos ni riesgos laborales».

El otro filón tecnológico de esta empresa cartagenera es una 'app', que funciona como una plataforma de realidad aumentada. «Tan sencillo como arrastrar tu proyecto del escritorio de tu ordenador a la 'app' y en quince minutos lo tienes en 3D». La suscripción anual a esta plataforma es de 200 euros, y resulta válida para automoción, construcción, arquitectura, ingeniería, sanidad, turismo...

Aquilino saca su teléfono móvil, pulsa la 'app' y busca una promoción inmobilaria en Madrid que se ha suscrito a esta plataforma. «Con un doble clic te metes dentro del proyecto». Conforme arrastra su dedo se van visualizando en 3D las zonas verdes, la pista de tenis y el interior de los pisos, mientras suena de fondo el plácido cantar de unos pájaros virtuales. «Puedes personalizar tu proyecto con una voz explicativa, música, algún sonido...». Esta empresa está zambullida ya en la cuarta revolución industrial, pero el CEO de Visuartech alerta de que «el segmento intermedio de empresas no tiene una estrategia de digitalización industrial».

Falta mano de obra

El último dato disponible de gasto regional en I+D+i data de 2014, y, según el Instituto Nacional de Estadística, ascendió a 233,6 millones. Es decir, un 0,86% del PIB autonómico. La Consejería pretende que al cierre del plan, en 2020, se eleve al 1%. Las otras metas macroeconómicas son incrementar la tasa de productividad industrial de la Región un 10% y crear 20.000 empleos.

José Carmona, presidente de la Asociación Murciana de Empresas de Tecnologías de la Información, de Telecomunicaciones y del Audiovisual (Timur), considera que el Plan de Industria 4.0 tiene tres carencias importantes. «Hay que estudiar las industrias porque el empresario no tiene los esquemas para adaptarse», resume como el primer 'handicap'. La segunda es «incentivar al empresario no solo con subvenciones, sino hacerle ver el valor añadido que ganará y que eso requiere de un cambio de filosofía en el modelo de producción».

La última «es la falta de nuevos perfiles profesionales». Echa en falta más titulados en ingeniería mecatrónica y más profesionales con máster sobre competencias digitales. No obstante, lanza un mensaje lapidario al tejido industrial: «El empresario que no se renueve corre el riesgo de quedarse obsoleto y desaparecer».