La Verdad

Usan inhibidores de frecuencia y cámaras endoscópicas que cuelan por las mirillas

  • Los cerrajeros quieren plantear al Gobierno regional un Plan Renove, ya que «el 80% de los sistemas de seguridad están obsoletos»

Los amigos de lo ajeno no dejan de actualizarse y, advierten los expertos, están a la última. Sus modos de actuar han variado mucho en los últimos años apropiándose de los avances tecnológicos, a los que sacan el máximo jugo a la hora de asaltar viviendas. A los métodos tradicionales, los cacos han sumado ahora inhibidores de frecuencia -que inutilizan algunos sistemas de alarma- y hasta cámaras endoscópicas que se cuelan por las mirillas y que permiten a los ladrones planificar su objetivo. Toda una retahíla de trucos con los que, alertan, han logrado actuar más rápido.

«Los ladrones combinan ahora las técnicas más tradicionales, como el resbalón -que permite abrir una puerta con una simple radiografía si no se ha dado la vuelta a la llave- o el 'bumping' -que se basa en la utilización de llaves maestras-, con otras más modernas, como el uso de inhibidores de frecuencia», explica Javier Serrano, portavoz de Securitas Direct. «Los delincuentes se van perfeccionando y actúan con mayor rapidez».

Desde la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES), alertan también de la mayor profesionalización de los cacos, que llevó, incluso, a este organismo a crear un área de cerrajeros forenses. Estos ayudan a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a detectar los nuevos métodos de las bandas para tratar de ponerles freno.

La asociación advierte de que alrededor del 80% de los sistemas de seguridad de las viviendas «se encuentran obsoletos», algo que achaca a su falta de renovación. El portavoz regional de UCES, Manuel Pérez, considera que el porcentaje puede ser incluso mayor. Por este motivo, explica, el sector está ultimando los detalles de un Plan Renove que pretende plantear al Gobierno regional después del verano. El objetivo, remarcó la entidad, es la obtención de subvenciones para proyectos de renovación y actualización de cerraduras de seguridad en viviendas o edificios construidos antes de 1990. Los nuevos sistemas que se incorporen, explicaron, serán 'antibumping' y 'antiresbalón'. «Invertir en una cerradura pueden ser 150 euros, pero supone asegurar hasta un 50% más tu casa», remarca Pérez.