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Ródenas se enfrenta a Cachá y acusa a la Consejería de ignorar sus responsabilidades

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El enfrentamiento entre la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) y la Consejería de Agricultura por el deterioro del Mar Menor ha quedado negro sobre blanco en un largo escrito del organismo de cuenca en el que rechaza que haya estado «inactivo» para hacer frente a la contaminación de la laguna costera. Ese fue el principal reproche que le hizo Adela Martínez-Cachá a Ródenas en su requerimiento para que cesaran los vertidos de manera inmediata.

Ambos organismos se han tirado los trastos a la cabeza culpándose recíprocamente del atentado medioambiental. El presidente de la CHS ha contestado que «no puede reprocharse a este organismo inactividad alguna, ni emitir juicios de valor sobre la calidad de sus actuaciones, por no ser el requirente órgano competente para ello», indica el escrito al que ha tenido acceso 'La Verdad'. Asimismo, Miguel Ángel Ródenas acusa a la consejera de «efectuar valoraciones parciales responsabilizando a terceros ignorando las responsabilidades propias».

Las relaciones entre ambas instituciones están que arden y resulta evidente que el requerimiento de la consejera causó un gran malestar en los directivos de la CHS. Ródenas se ciñe al reparto competencial y relata que su equipo no ha estado inactivo porque ha inspeccionado 125 instalaciones con sondeos y/o desalobradoras en el Campo de Cartagena durante los últimos cuatro años, muchos de ellos con los respectivos expedientes sancionadores. Responsabiliza a la intensa actividad agraria que ha contaminado durante muchos años la masa de agua subterránea del Campo de Cartagena. Señala que la CHS viene realizando muestreos periódicos que son de su competencia, y que el marco en el que se desarrolla la actividad agrícola es responsabilidad de la Administración regional. Subraya que la Dirección General de Evaluación Ambiental de la Comunidad Autónoma calificó como «aceptable» el estado ecológico de la laguna en el actual plan de cuenca. La CHS lo contrapone «con la alarmante situación que ahora se nos presenta».

Rehúye los convenios

Ródenas, por último, no se moja con los dos convenios propuestos por la Consejería para actuar de inmediato. Dice que uno compete al Ministerio (colectores y salmueroductos), y que el otro lo puede hacer la Consejería por su cuenta (control de la contaminación por efluentes).

La CHS ejecutó hace 20 años una red de salmueroductos, propiciando con ello la construcción de desalobradoras. Diez años después se dieron permisos para que siguieran funcionando, a la vez que se realizó un censo de todas las instalaciones que debían quedar unidas a un gran colector que evitara los vertidos al Mar Menor. El censo de hizo -unas 700 instalaciones-, pero no el colector que debía solucionar el problema.