La Verdad

Cinco horas a cambio de una vida

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Un paciente, recibiendo sangre periférica para luchar contra su enfermedad. / LV

  • Alfonso Méndez volvió al trabajo al día siguiente de donar médula ósea mediante un proceso que no requiere de hospitalización ni anestesia y que permitió salvar a una persona «sin dolor ni molestias»

¿Cómo comenzar a escribir una carta dirigida la persona desconocida que te salvó la vida? Es lo que debió pensar Candelaria Bolarín cuando, después de superar una leucemia con la ayuda de la médula sana de un donante, quiso trasmitirle su agradecimiento. «A mí me hubiese gustado conocerle, pero no te dejan. Lo único que sé de él es que es un chico joven de Alemania que me dio la vida. Si no llega a ser por él, yo hoy no estaría viviendo», recuerda.

Candelaria Bolarín es madre de tres hijos, reside en Las Torres de Cotillas y en 2012 «volvió a nacer» gracias a un ser humano anónimo. El 22 de mayo de ese mismo año le diagnosticaron una leucemia que precisaba de un trasplante de médula ósea, de progenitores hematopoyéticos, para su curación. Sus familiares se hicieron las pruebas pero no eran compatibles, por lo que Candelaria, «con gran fuerza de voluntad y mucha fe», tuvo que enfrentarse a un duro periodo de espera en el que se aferró a la esperanza de que algún donante, en cualquier lugar del mundo, fuera compatible con ella.

Y así fue. El 5 de diciembre Candelaria recibió un trasplante de médula ósea que le salvó la vida. «Ahora le doy valor a cosas que antes no le daba. Cuando sales a la calle después de estar tanto tiempo enferma en el hospital, respirar es lo más bonito que hay», afirma.

Veinte años esperando

Alfonso Méndez se hizo las pruebas y pasaron 20 años hasta que encontró un paciente compatible.

Alfonso Méndez se hizo las pruebas y pasaron 20 años hasta que encontró un paciente compatible. / LV

Al igual que un donante de médula ósea ayudó a Candelaria, el alhameño Alfonso Méndez hizo lo mismo con un receptor desconocido hace dos años. «Me hice donante cuando un amigo tuvo leucemia. Yo no era compatible con él, pero decidí registrarme para donar médula ósea», explica. Pasaron más de veinte años y Alfonso apenas se acordaba de que se había inscrito en el Redmo (Registro de Donantes de Médula Ósea), hasta que un día recibió en el trabajo la llamada que le permitió salvar una vida. «Me llamaron por teléfono y me preguntaron si yo era donante. Habían pasado tantos años que ni me acordaba. Me preguntaron si estaba dispuesto a donar médula, ya que yo era una de las personas más compatibles con un paciente. No dudé ni un segundo y dije que sí», relata Alfonso recordando con evidente emoción aquellos momentos «tan especiales».

Alfonso acudió al Centro Regional de Hemodonación para someterse a una serie de pruebas y, durante cuatro días, tuvo que ponerse unas inyecciones conocidas como 'factores de crecimiento' que sirvieron para que los progenitores hematopoyéticos salieran de la médula ósea a la sangre. Estos progenitores son las células madre que se encuentran en su mayoría en la médula ósea, y que pueden convertirse en cualquier célula de la sangre. Esta función las hace muy útiles y beneficiosas para combatir enfermedades relacionadas con los componentes de la sangre, como la leucemia o aplasia medular.

«Cuando acabé con las inyecciones me citaron en el hospital, me tumbé en una camilla y me pusieron una vía en cada brazo. La sangre circulaba de uno a otro pasando por una máquina que separaba las células madre de la sangre. Y ahí me pasé cinco horas. Sin dolor ni molestias», puntualiza Méndez. Cuando terminó el proceso de extracción, Alfonso se fue a su casa y al día siguiente trabajó «como si no hubiera pasado nada». Pero sí que pasó algo. En cinco horas pudo ayudar y quizás salvar la vida de alguien que, en algún lugar del mundo, deseaba cada día y cada noche encontrar a Alfonso para poder seguir viviendo.

El proceso de donación

Debemos quitarnos de la cabeza la idea de que donar progenitores hematopoyéticos, más conocida como médula ósea, requiere necesariamente de hospitalización, anestesia y punción. El director del Centro Regional de Hemodonación, el doctor Vicente Vicente, explica que actualmente «es más frecuente obtener las células madre a través de un procedimiento mucho más sencillo conocido como aféresis o sangre periférica».

Este método consiste en estimular el organismo con una inyección que se llama 'factores de crecimiento' para que las células madre que se encuentran en la médula ósea, es decir, los progenitores hematopoyéticos, salgan al torrente circulatorio. «Una vez que los progenitores se encuentran en alta cantidad en el torrente sanguíneo, se lleva a cabo un procedimiento similar a cuando se donan plaquetas o plasma. Al donante se le coloca una máquina por la que pasa su sangre para centrifugarla y obtener de ella las células madre que luego se trasplantan en el paciente enfermo», señala Vicente.

25 aniversario de la Unidad de Hematología y Oncología Médica

Hace 25 años se creó la unidad que agrupa el Centro Regional de Hemodonación y el Servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital General Universitario Morales Meseguer. El 21 de junio de 1991 realizaron el primer trasplante de médula ósea y en este 2016 esperan al número mil.

Según datos facilitados por el doctor Vicente Vicente, en Murcia hay registrados alrededor de 13.000 donantes de progenitores hematopoyéticos, «de los cuales sólo 33 han sido compatibles y, por lo tanto, requeridos por otros países para llevar a cabo el proceso de donación».

Para que se pueda llevar a cabo un trasplante de progenitores hematopoyéticos con éxito es necesario que el donante sea compatible con el paciente, es decir, que los antígenos HLA de ambos sujetos sean lo más parecidos posible. Las probabilidades de que esto ocurra entre hermanos es del 25%, mientras que esta cifra desciende al 5% cuando se trata de padres o madres.

El doctor Vicente Vicente subraya que «no es fácil encontrar una persona compatible en cualquier parte del mundo, de ahí que se necesiten grandes volúmenes de personas que sean donantes de médula ósea para salvar y solucionar problemas de leucemias, linfomas y otras enfermedades que tengan pacientes en cualquier parte del mundo».

Pasar a formar parte del Registro de Donantes de Médula Ósea es muy sencillo y puede convertirse en una de las mejores decisiones que tomes en tu vida. Quizás un día, cuando menos te lo esperes, recibas la llamada que te comunique que alguien en el mundo está esperando tu médula para seguir viviendo. Si eso sucede, en apenas unas horas y sin sufrir dolores ni molestia alguna le regalarás a un ser humano la oportunidad de seguir viviendo.