La Verdad

¿Los freímos a deberes?

Cuatro escolares de Primaria de diferentes colegios de Murcia hacen sus tareas escolares por la tarde.
Cuatro escolares de Primaria de diferentes colegios de Murcia hacen sus tareas escolares por la tarde. / Nacho García
  • Los escolares españoles les dedican 6,5 horas semanales, 1,6 más que la media de la OCDE. El debate divide a los padres: para algunos, no son suficientes; otros abogan por la mesura y una mejor coordinación

La mochila que arrastran los escolares al salir del cole a las dos de la tarde se instala en el hogar palpitando las obligaciones que atender a lo largo de la tarde. Pocas, para algunos padres; excesivas, para otros. Y al margen de opiniones y encendidos debates, bastantes más que la media de los 38 países de la OCDE, según revela un estudio realizado a partir de los datos del Informe PISA. Los niños españoles, destaca la comparativa, dedican 1,6 horas semanales más de media que sus compañeros a completar sus tareas; son los quintos con más horas de deberes: 6,5 a la semana frente a la media de 4,9 horas. Un sobreesfuerzo que no parece recompensado: el informe de PISA destaca que los países que mandan menos deberes tienen los mejores resultados. Curiosamente son los exitosos escolares finlandeses -los primeros en rendimiento en todas las áreas- quienes menos tiempo dedican a las tareas en el hogar, poco más de dos horas a la semana. El estudio subraya además que el tiempo adicional invertido en las tareas tiene «un impacto insignificante en el rendimiento».

Escasos o excesivos, los deberes condicionan la vida de miles de escolares murcianos, y enfrentan en el debate a las dos principales asociaciones de padres. Para Concapa, «dos horas al día de tareas está bien. Es una de las pocas ocasiones que tienen los padres de compartir la vida escolar de sus hijos», opina el presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), Víctor Escavi. Para la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA), Francisca López, los deberes son convenientes para los escolares, pero con muchas condiciones. La primera, que dejen tiempo suficiente a los niños para el ocio y el deporte, «para jugar y aburrirse», básicos en su desarrollo. Y la más importante: deben ser tareas que el escolar pueda resolver solo. De lo contrario, como también advierte el informe de PISA, pueden agrandar la brecha de las desigualdades entre escolares. «Si el niño no dispone de un lugar tranquilo y adecuado en casa para hacer los deberes y sus padres no pueden ayudarle porque no tienen formación ni pueden contratar a un profesor particular, obviamente está en desventaja», justifica.

Reforzar lo aprendido en clase, y no hacer de los deberes una prolongación del aula, debe ser, a juicio de los expertos, la función real de las tareas. La clave, opina la profesora de Psicología de la Educación de la Universidad de Murcia Fuensanta Cerezo, está en mesurar la tarea. «Un tiempo de refuerzo está bien, sobre todo en escolares que tienen un ritmo más lento de aprendizaje. Pero si nos pasamos, corremos el riesgo de organizar para los niños jornadas más largas y estresantes, de crear pequeños monstruitos». Para Cerezo, tan importante como fijar lo aprendido en la escuela en casa, es para los niños «jugar e incluso aburrirse de no hacer nada. Es básico para su desarrollo personal», insiste.

Dos décadas ejerciendo como maestro y otras dos como pedagogo y profesor de Planificación de la Acción Educativa en la Facultad de Educación de la UMU dan a Manuel Nicolás una doble visión ecuánime. En su día peleó para erradicar los deberes fuera del horario escolar, pero hoy admite que no se sumaría de nuevo a esa causa. A su juicio, es muy positivo para los escolares percibir que «el estudio y el saber no es un acontecimiento que solo se produce en el colegio. Un tiempo dedicado al estudio fuera del aula está bien, pero progresivo: poco en los primeros cursos de Primaria, algo más a partir de cuarto, pero nunca más de una hora; la clave es que no impida al niño disfrutar de su ocio».

La coordinación entre los diferentes maestros que dan clase a los niños es clave para las familias, que reclaman mejor planificación. Mariola Sanz, directora del colegio público de El Esparragal y presidenta de la asociación de directores, defiende que los centros se esfuerzan a diario para que así sea. «Realizamos paneles con los exámenes y trabajos por asignatura para evitar sobrecargar a los escolares. De todos modos, es necesario que dediquen a los deberes entre una y dos horas diarias».

Desterrar el tedio de la mesa de estudio es también básico para el pedagogo Nicolás, para quien es fundamental que el tipo de deberes que los escolares lleven a casa fomenten la creatividad, la investigación, el trabajo en grupo... «Se trata de que el alumno se apropie en ese tiempo del contenido que debe haber aprendido en clase. La habitación del escolar no puede ser una extensión del aula», reivindica. Ni su agenda, reclama la psicóloga Cerezo, la de un alto ejecutivo. «Hay niños que tienen el tiempo ocupado desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, y eso no es sano», alerta.