Alejandro M.A., el hombre al que se juzga desde el pasado martes en la Audiencia Provincial de Murcia por el asesinato de Luis Miguel V., que lo había acogido en su casa, en Bullas, ha pedido hoy perdón por haberle causado la muerte al hacer uso de su derecho a la última palabra.
También se ha disculpado con el presidente del jurado y el fiscal por el comportamiento que tuvo el primer día del juicio.
En la sesión de hoy, el magistrado-presidente, Álvaro Castaño, ha hecho entrega del objeto del veredicto a los miembros del jurado, a los que ha explicado el procedimiento para responder a todas y cada una de las once preguntas de que costa.
Castaño les ha indicado que en primer lugar deberán decir si Alejandro M. A. -que se encontraba fugado al no haber regresado a prisión tras disfrutar de un permiso- mató a Luis Miguel V. en la noche del 26 al 27 de septiembre de 2008.
También si lo hizo con alevosía, por impedir toda posibilidad de defensa a la víctima, y, en su caso, si actuó además con ensañamiento, "si se considera probado que quiso, deliberadamente, aumentar su sufrimiento".
El presidente ha explicado a los jurados que si consideran que en la vista oral han quedado acreditadas ambas circunstancias, la pena podría llegar hasta los 25 años de cárcel.
Otra cuestión que se les plantea tiene que ver con el segundo delito por el que ha sido juzgado el procesado, el de profanación de cadáver, ya que este ha reconocido que, muerto ya Luis Miguel V., le cortó un dedo de la mano, lo metió en el frigorífico y al día siguiente, al abandonar la casa, se lo metió en un bolsillo.
También deberán señalan si ha quedado demostrado que cometió un delito de resistencia por desobedecer las órdenes de los guardias civiles que le dieron el alto y que luego tuvieron que reducirlo por la fuerza al negarse a entregarse.
En cuanto a si sufre un trastorno mental, como afirma su abogado defensor, el tribunal del jurado deberá señalar si cree que se ha probado que el acusado no es responsable de sus actos, y, en ese caso, si esa posible enfermedad le afecta de tal modo que le impide controlar sus impulsos o simplemente le afecta de forma leve.
En la primera sesión del juicio, el acusado reconoció los hechos y dijo que lo hizo porque la víctima sentía una adicción por la bebida y otras drogas.
Además, afirmó que su psicología y su forma de comportarse en la vida se ha visto influida por el trato que le dio su padre durante la infancia, al que deseó la muerte por las palizas que supuestamente le propinó y por haber abusado de él.
Por su parte, el perito psiquiatra que ha analizado su personalidad ha señalado en el juicio que se trata de una persona plenamente responsable de sus actos, ya que sabe distinguir entre el bien y el mal y las consecuencias de lo que hace, y que el ataque a Luis Miguel V. no se produjo en un momento de arrebato, sino que lo tenía preparado y se prolongó durante varias horas.
En cuanto a las causas de la muerte, los forenses que practicaron la autopsia señalaron ayer que fueron las puñaladas que sufrió en el cuello -con la sección de la carótida- y en el corazón, aunque el cuerpo presentaba "múltiples lesiones", y añadieron que en la agresión fueron utilizados tres tipos de armas, un palo, un cuchillo y un destornillador.
Los forenses revelaron que cuando Luis Miguel V. murió estaba "en fase de embriaguez aguda", por lo que su capacidad para defenderse "estaba disminuida".