La Audiencia Provincial celebrará a partir del próximo martes el juicio por uno de los asesinatos más escabrosos de los últimos años: el 'crimen de la tinaja'. El Ministerio Fiscal solicita 26 años y cinco meses de prisión para Alejandro A. M. por presuntamente asesinar a Luis Miguel Villanueva, alias 'El Correcaminos', un madrileño de 48 años de edad y vecino de Bullas, y ocultar su cuerpo en la tinaja de una bodega en septiembre de 2008. El acusado, cuyo caso será estudiado por un jurado popular, no había regresado a prisión tras un permiso carcelario y estaba alojado en la vivienda de la víctima.
Según recoge el Ministerio Fiscal, el crimen se produjo en la tarde-noche del 26 al 27 de septiembre en una vivienda de la calle Camino Real de Bullas cuando se inició una discusión entre ambos al comentarle la víctima que debía abandonar el domicilio. El acusado comenzó presuntamente a propinarle a la víctima puñetazos por todo el cuerpo hasta hacerlo caer en un sillón del salón, lo que aprovechó para volver a golpearlo de nuevo en la cabeza con un palo de atizar el fuego repetidamente dejándolo aturdido, mientras le preguntaba si quería morir lento o rápido. Tras golpearlo fuertemente en la nuca, lo llevó a su dormitorio le ató de manos y pies y le siguió pegando. A continuación, según relata el Ministerio Público, Alejandro A.M. detuvo su agresión y fue a lavarse la cara y las manos, pero al regresar, al comprobar que la víctima se había desatado, lo volvió supuestamente a golpear y a atar a la cama. Posteriormente, el fiscal sostiene que cogió un cuchillo de cocina y le cortó el cuello y que, al ver que seguía vivo, agarró un destornillador que presuntamente le clavó en un pulmón y luego en el pecho «cerca del corazón, entrando entero y girándolo dentro para causar más daño». El escrito del fiscal señala que tras comprobar que había conseguido darle muerte metió su cuerpo en un frigorífico.
Horas después, siempre según la versión del representante del Ministerio Público, lo sacó de la nevera, le cortó un dedo que se guardó en un bolsillo y lo arrojó al interior de una tinaja que había en el sótano del inmueble. El acusado fue descubierto el 29 de septiembre cuando intentaba darse a la fuga. Los agentes le sorprendieron en las inmediaciones del jardín de la mina de Bullas y se ocultó en una casa abandonada. Allí fue detenido, no sin mostrar gran resistencia por agentes de la Guardia Civil y la Policía Local de Bullas. En su poder llevaba el carné de identidad de la víctima y la falange de su dedo.
La causa iba a ser juzgada en noviembre de 2010 por un tribunal profesional, pero fue suspendida, a instancias del Ministerio Fiscal, para que fuera sometida al veredicto de un jurado popular, como finalmente ocurrirá a partir de este martes. El letrado de la defensa asegura, en su escrito, que el procesado padece esquizofrenia y pide que, en caso de que sea condenado, se dicte su ingreso en un centro psiquiátrico por un plazo de 8 años.