La Escolanía de la Catedral de Murcia ha celebrado hoy la Fiesta del Obispillo, una antigua tradición navideña que se remonta a la Edad Media y que consiste en la investidura de uno de los niños de la escolanía de una catedral como máxima autoridad.
El acto ha comenzado a las once de la mañana en el patio del Palacio Episcopal y en él, el Obispillo Dennis Alcaraz Brugarolas, un niño que aún no ha cumplido los ocho años de edad, ha presididola imposición de las cruces a los nuevos miembros de la Escolanía de la Catedral.
El Obispillo de este año ha sido elegido por sus compañeros de Escolanía. El niño, revestido de pontifical y acompañado por la Escolanía se ha dirigido desde la Catedral hasta el Palacio Episcopal para ser recibido por el Obispo de la Diócesis de Cartagena, Monseñor Lorca Planes.
Historia
Julio Caro Baroja, en su libro El Carnaval, dice que de todas las fiestas de España relacionadas con las saturnales, la más conocida es la del obispillo. Tradicionalmente se empezaba a celebrar, entre los estudiantes y los muchachos cantores, el 6 de diciembre, festividad de San Nicolás de Bari. Uno de los jóvenes clerizones o estudiantes era elegido obispo, revestido y acatado como tal en tono burlesco, generalmente hasta el 28 de diciembre, día de los Inocentes, momento culminante de la fiesta. El auténtico obispo dimitía simbólicamente al deposuit potentes de sede (‘derrocó de su trono a los potentados’) del Magníficat y el niño tomaba su lugar en el et exaltavit humiles (‘y enalteció a los humildes’). Tras la elección, el niño era vestido con los ropajes propios del obispo, mitra y báculo incluidos, y atendido por compañeros vestidos como sacerdotes, haciendo un recorrido por la ciudad en el que bendecía a la gente. Típicamente el niño elegido y sus colegas tomaban posesión de la catedral y realizaban todas las ceremonias y oficios, salvo la misa. Parece que originalmente confinada a las catedrales, esta costumbre se extendió a muchas parroquias.
Parecen ser muy numerosos los ejemplos de dicha celebración durante la Edad Media, desde París (donde ya existía en 1212) hasta Venecia, donde era conocida como obispo dei pazzi o de los inocentes. En Inglaterra se conocía como Boy bishop. Se celebraba también en Murcia, en León y Palencia. En nuestra ciudad, el obispiello pedía algún dinero al municipio para sufragar los gastos, además de hacer algunas parodias de juicios y cobrar multas; en Valencia se celebraban fiestas de escolares del mismo tipo hacia 1340, vinculadas a instituciones eclesiásticas, como la de Santa Catalina el 25 de noviembre. La celebración se estableció también en las catedrales de nueva creación, como sucedió en Granada después de 1492 por orden de Hernando de Talavera, su primer arzobispo, que consideraba que era «un medio de aficionar a los pequeños infantes al oficio sacro». También pasó a Gran Canaria, junto con la festividad de los Inocentes, como consta en las prohibiciones que el cabildo hizo en 1515 de «atar cuernos, traer almohadones y decir palabras deshonestas». A pesar del sentido crítico hacia la propia Iglesia, la fiesta era tolerada, tal vez porque la jerarquía sabía que al final el orden volvía a establecerse y cada cual ocupaba el lugar que le correspondía de acuerdo a su rango.
Prohibiciones
Por el carácter propio de los muchachos y la índole festiva del tiempo en que se daba, las travesuras que se cometían fueron adquiriendo mucha popularidad, y la fiesta fue objeto de muchas prohibiciones y restricciones desde la Edad Media. Durante las últimas sesiones del Concilio de Basilea (1445) se dictaron prohibiciones o limitaciones al respecto, y la fiesta se prohibió durante la primera mitad del siglo XVI en diversas diócesis, como las de Sevilla, Lérida, Gerona, Perpiñán o Mallorca, antes incluso de que en 1566 el Concilio de Trento generalizara la prohibición.
Resurgimientos
El obispillo volvió a celebrarse en la Catedral de Hereford, en 1973, para un servicio infantil especial, al que han seguido ceremonias anuales completas y tradicionales desde 1982. El niño obispo predica un sermón y dirige las oraciones de varios servicios diocesanos de Adviento. Estas ceremonias se celebran ahora también en las catedrales de Westminster y Salisbury, y en varias iglesias parroquiales de toda Inglaterra. La costumbre ha sido también recuperada en el Colegio Internacional de Chavagnes, un internado católico de Francia. En los Estados Unidos, uno de los primeros resurgimientos de la costumbre tuvo lugar en 1979 en la Catedral de Todos los Santos de Albany (Nueva York), como parte de una feria medieval anual celebrada en la gran iglesia gótica.
En España la tradición continuó celebrándose en Cataluña, donde es famoso el bisbetó del Monasterio de Montserrat. También se ha recuperado en Burgos en 1998, con la reaparición de la escolanía de la catedral, al igual que en algunas localidades de Navarra, y en 2009 en Palencia.
En la Escolanía de Montserrat se celebra todavía la fiesta del obispillo (festa del bisbetó, en catalán). Joan Amades explica en su libro Costumari català que la elección del bisbetó tiene lugar el 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de la música, y que rige durante todo el día de San Nicolás ayudado por el vicario general, el maestro de ceremonias y el secretario, y que es servido por dos pajes, también escogidos entre la escolanía. Es entronizado, delante de toda la comunidad presidida por el abad, a las nueve de la mañana. Después de que los pajes le vistan de manera pontifical, se sienta en el sillón episcopal y el secretario lee una pastoral ligeramente festiva dirigida a los niños. La escolanía canta a continuación el «Himno de San Nicolás», mientras el bisbetó prodiga bendiciones. Luego, entre marchas triunfales cantadas a coro por la escolanía, se dirige al camarín, donde cantan una Salve a la Moreneta.