Solo el paso del tren y un rumor procedente de la vecina autovía alteran la tranquilidad que reina en la Contraparada, un enclave natural a 12 kilómetros del centro de Murcia donde se encuentra el origen de su (antes) famosa huerta. En este paraje, entre las pedanías de Javalí Nuevo y Javalí Viejo, el Segura se remansa para dar de beber a las dos acequias mayores (Aljufía, en la margen izquierda, y Alquibla o Barreras, en la derecha) que a su vez se encargan de llevar el agua y la vida a unas 7.000 hectáreas de cultivos a través de una red de riego milenaria con casi 500 kilómetros de conducciones.
La Contraparada, olvidada y maltratada en las últimas décadas, resucita ahora gracias a un proyecto de la Confederación Hidrográfica del Segura para convertir este meandro del río en un jardín periurbano con una función didáctica: dar a conocer la importancia económica, social y ambiental de este paisaje agrícola. Las obras están acabadas, a falta de algún detalle, y su apertura al público depende ahora de un acuerdo entre el organismo de cuenca y el Ayuntamiento de Murcia para que éste se haga cargo de la gestión.
A la espera de que las autoridades lleguen a un entendimiento (que parece demorarse), ya es posible disfrutar de la mejora llevada a cabo en este entorno, que ocupa cinco hectáreas en una zona de huerta tradicional. Y resulta un buen destino para adentrarse entre tahúllas de naranjos, limoneros y hortalizas, con la mochilla repleta de bocadillos y la cantimplora, y darse un festín campestre lejos de los humos de la ciudad.
A la Contraparada se llega en coche por la autovía del Mediterráneo, buscando la salida de Javalí Nuevo. Una vez que pase el cuartel de Santa Bárbara, deberá coger el camino que sale a mano izquierda para bajar al río. En las inmediaciones se han habilitado plazas de aparcamiento. Otra alternativa más sana y ecológica es cubrir el trayecto en bicicleta. El carril que parte del Malecón lleva directo. Son 12 kilómetros por un itinerario llano, paralelo al cauce del Segura. Si elige esta opción, es recomendable realizar una parada a la altura del kilómetro 7.1. Un camino conduce hasta la rueda de La Ñora, ahora restaurada, el único de estos artilugios elevadores que queda en funcionamiento en el municipio. Se trata de un buen lugar para recuperar fuerzas, con el refrescante canturreo del agua en la acequia mayor de Aljufía, y seguir la marcha. El corredor ecológico de la mota del río también permite llegar a la Contraparada a golpe de pedal desde las localidades que hay aguas arriba.
Las instalaciones del complejo hidráulico que quedan en la margen derecha del río siguen cerradas a la espera de su inauguración. En esta zona se levanta un edificio de fachada roja y techo a cuatro aguas (falta por soterrar el tendido eléctrico) que albergará un centro de interpretación donde se dará a conocer la huerta de Murcia y su milenario sistema de regadío. Tampoco se puede acceder a un área de juegos infantiles ni al puesto para el avistamiento de aves. Pero sí que es posible tomar un tentempié (seguido de una reparadora siesta) a la sombra de los pinos, tararys y eucaliptos que pueblan el llamado soto de las aneas, escuchando el correr del agua. A ambos lados del río se han habilitado pequeñas áreas de picnic con bancos y mesas de madera y las fuentes de agua potable ya están en funcionamiento. El recinto incluye un circuito de cuatro kilómetros de sendas peatonales, salpicadas de señales informativas que dan cuenta de la riqueza ambiental y agrícola del enclave. Además, en un cerro próximo se ha habilitado un mirador desde donde contemplar este pulmón verde de Murcia. Dos nuevas pasarelas de madera sobre el Segura permiten recorrer el paraje fluvial en un agradable paseo otoñal. Uno de estos viaductos, junto a la acequia de Aljufía, del que toma su nombre, llama la atención por su arco de nueve metros de altura. El otro puente, aguas abajo y que también une las dos márgenes, se denomina de las Ovejas y recuerda el paso levantado sobre el río por los alcaldes de la Mesta en el año 1271. Una prueba más de la importancia histórica de este paraje natural. Si se anima a visitarlo, respete el mobiliario y no deje basuras. No rompa su encanto.