
Un helicóptero de la Consejería de Presidencia participa en las tareas de extinción. | José Antonio Moreno
Lo que en un tiempo lejano fueron idílicos jardines y prosperas casas de campo a la orilla del Segura, con el paso del tiempo, se convirtió en ruinas, huertos abandonados, vestigios de acequias olvidadas y vertidos por todas partes. El paraje del Menjú, a caballo entre Cieza y Abarán, ha sido castigado de nuevo esta tarde por un incendio forestal, que esta vez ha afectado a unos 5.000 metros cuadrados de cañas, matorral y monte bajo según el 112.
Inmediatamente se ha puesto en marcha el Plan IFOMUR. Los bomberos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento (CEIS), ayudados por los tres helicópteros de emergencias de la Comunidad Autónoma, lograrban controlar el fuego hacia las tres de la tarde en una rápida intervención. El incendio se declaraba sobre las 14.00 horas en el margen derecho del citado paraje natural, teniendo que participar los tres helicópteros de la Consejería de Presidencia, con sus respectivas brigadas helitransportadas, debido a la inaccesibilidad por vía terrestre del barranco de San Pablo, donde se originaba el fuego.
Asimismo, al lugar han acudido un técnico de extinción, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, así como las Brigadas Forestales de Extinción (BRIFOR) y un Vehículo de Intervención Rápida (VIR). Finalmente, la rápida intervención de los medios desplazados ha propiciado que el incendio quedara controlado en apenas una hora, aunque en el lugar continúan las labores de extinción
En el año 2005, esta joya natural y paisajística ya sufrió un importante incendio que devoró parte de su arbolado. Desde entonces, varios han sido los conatos, aunque de menor relevancia, que han castigado esta zona. Hubo un atisbo de esperanza hace pocos años cuando el ministerio de Medio Ambiente daba un primer paso para poner en valor la finca, propiedad en parte de la Confederación Hidrográfica del Segura y de propietarios particulares, intentando recuperar la titularidad del aprovechamiento hidroeléctrico de la zona, donde hace décadas se hallaba ubicada una importante central que alimentaba de luz a Cieza, abriendo un expediente para la posible extinción de los derechos de explotación del mismo. Después, nunca más se supo y el paraje continúa hoy a merced de las malezas, el abandono y el inexorable paso del tiempo.