Un efectivo intenta apagar un fuego. | Vídeo: laverdadtv
LOS NIVELES
Estabilizado. El fuego está acotado en una zona, no se extiende.
Controlado. No queda llama en la zona afectada.
Extinguido. Los medios se retiran de la zona.
EL DESPLIEGUE
Helicópteros. Ocho en total, incluyendo las bases de Alcantarilla, Zarcilla y La Pila, con sus brigadas y técnicos de extinción correspondientes; tres del Ministerio de Medio Ambiente y dos procedentes de Andalucía.
Aviones. De coordinación de la Dirección General de Emergencias, con base en San Javier; y cuatro de carga en tierra del Ministerio de Medio Ambiente, dos de ellos procedentes de Albacete.
Brigadas forestales. Diez, procedentes de Yecla, Fortuna, Sabinar, Moratalla, Alhama, Zarcilla, Lorca, Mazarrón y Cartagena.
Brigadas de Intervención Rápida. Dos, Mula y El Valle.
Bomberos. Cincuenta con dos sargentos, de los parques de Jumilla, Yecla, Lorca, Molina, Cieza y Águilas, con 40 autobombas.
Ejército. 300 efectivos de la UME de Valencia, Madrid y Sevilla.
Total. Cerca de 600 personas.
El nivel 2 de alerta del Plan Infomur por el incendio en la Sierra del Molino y parajes colindantes seguirá activado y los efectivos de la UME y las cinco brigadas regionales seguirán trabajando en la estabilización del fuego.
El consejero de Justicia y Seguridad Ciudadana, Manuel Campos, ha dicho esta mañana en rueda de prensa que aunque la situación es "favorable y positiva", se ha de ser "cautos y prudentes ante la metereología" dado el viento de poniente que se prevé para esta tarde y que podría complicar las labores de extinción. La Consejería no espera dar por controlado -sin llamas en la zona- el incendio hasta mañana.
Campos se ha felicitado por "la rápida y eficaz coordinación" desplegada para combatir el incendio y ha revelado que una simulación del Ministerio pronosticaba que se quemarían 2.500 hectáreas en el siniestro, más del doble de lo que finalmente ha quedado calcinado.
Por su parte, el consejero de Agricultura, Antonio Cerdá, ha informado de que los técnicos de su Consejería trabajan ya para planificar la regeneración del área quemada y dejado una nota de optimismo al asegurar que "el bosque era adulto" lo que mejora las posibilidades de supervivencia tras el fuego.
Unas 200 personas entre bomberos, Protección Civil y militares continúan trabajando esta mañana en la extinción del incendio forestal declarado en Calasparra, que ha quemado ya cerca de mil hectáreas y que se encuentra todavía sin controlar, aunque está estabilizado.
Según han informado fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias, más de un centenar de efectivos, apoyados por dos helicópteros y un avión de vigilancia, han pasado toda la noche realizando tareas de refresco de la zona para evitar que el fuego se reavivase. La superficie calcinada por el incendio no ha aumentado durante la pasada madrugada, y los focos ya no disponen de "mucha llama".
A punto de entrar en el cañon de Almadenes
Más de 24 horas después de que se declarara, el fuego que ha arrasado casi 900 hectáreas de monte bajo y pinar en las sierras del Molino, Palera, Losares y La Albalda pudo ser anoche «estabilizado», según fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias. Esta calificación implica que sigue habiendo llama y material en combustión, pero que el fuego no se va a extender y sus frentes son mantenidos.
Las mismas fuentes no quisieron hablar de fuego «controlado» y recalcaron que su evolución dependería en gran medida de la del viento. La pasada noche, cinco retenes, una compañía de la Unidad Militar de Emergencias y bomberos del Consorcio de Extinción de la Región que sumaban más de un centenar de efectivos seguían en la zona trabajando.
El fuego estuvo a punto de entrar en el cañón de Almadenes y amenazó los enclaves arqueológicos de El Pozo, Calderones, Enredadera y Serreta. Un encargado del mantenimiento de la presa de La Morata tuvo que ser evacuado la noche del martes ante la cercanía de las llamas a su residencia. La Guardia Civil también cortó el camino que une Cieza con la aldea de La Jineta, además de controlar los accesos a la carretera hacia el pantano del Quípar. La virulencia de las llamas obligó a la Comunidad Autónoma a activar por primera vez desde mayo el nivel 2 de alerta del Plan Infomur, lo que implicaba la petición de ayuda a otras comunidades autónoma.
Retenes y brigadas continuaron anoche con las labores de refresco de las zonas calcinadas y vigilan la evolución de las llamas, que han arrasado una superficie de gran valor ecológico que -además- ya había sufrido un incendio anterior en 1990. Rubén Vives, portavoz de Ecologistas en Acción en la Región, señaló ayer que el siniestro resulta «particularmente grave ya que el bosque no ha llegado a madurar cuando ha vuelto a quedar arrasado, lo que va a hacer imposible su recuperación natural». Gran parte de la zona consumida por el fuego estaba catalogada como Zona Especial de Protección de Aves -ZEPA- y Lugar de Interés Comunitario -LIC-.
Vives explicó que la superficie arrasada estaba cubierta por bosque de pino carrasco, espartal y matorral mediterráneo, y que el fuego ha destruido el hábitat de especies de gran importancia, como la cabra montés, «en una zona en las que las poblaciones de esta especie servía de puente para su extensión hacia la Vega Media».
En cuanto a las aves, ha dicho que gran cantidad de rapaces se han visto afectadas por el incendio , entre las que ha citado las poblaciones de búho real, halcón peregrino y águilas reales, perdiceras, culebreras y calzadas, entre otras. Las casi 900 hectáreas quemadas suponen siete veces la superficie que se había quemado en la Región durante los nueve primeros meses del año, que ascendía a algo más de 120 hectáreas repartidas en un centenar de incendios. De esta cifra, apenas nueve hectáreas quemadas correspondían a terreno arbolado.
La gravedad del incendio provocó que hasta el centro de mando y coordinación que desplegó la Dirección General de Emergencias acudiera ya el martes por la noche el presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel, quien se unió al consejero de Justicia y Seguridad Ciudadana, Manuel Campos; el director general de Emergencias, Luis Gestoso y el alcalde de Calasparra, Jesús Navarro.
Ayer, se sumaron el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, el consejero de Agricultura, Antonio Cerdá y el primer edil de Cieza, Antonio Tamayo. Junto al puesto de mando, Cruz Roja activó un hospital de campaña, aunque por el momento no hay que lamentar heridos graves.