A medida que la noticia de la absolución de Francisco José Cano se iba conociendo en Ceutí, decenas de vecinos se concentraban a las puertas del domicilio de sus padres, en la calle Zaragoza. Allí, Pascual Cano y Manuela Fernández comenzaron a recibir las primeras felicitaciones poco después de las 21 horas. «Es lo mejor que me podía pasar, porque no estaba preparada para ver a mi hijo entre rejas», relataba entre sollozos Manuela. A su lado, Pascual se sobreponía como podía a los nervios y la emoción del momento y no dejaba de abrazarse con los vecinos, amigos y policías locales que tomaban la calle.
Agentes de Molina de Segura, Archena, Alguazas, Las Torres de Cotillas, Lorquí y el propio Ceutí formaban una improvisada guardia de honor a las puertas de la vivienda, que recibieron a Francisco sobre las 21.30 horas. El agente llegó en su propio coche; acompañado de su mujer y un cuñado, y lo primero que recibió de sus vecinos fueron un gran aplauso y gritos de «¡Fran, amigo, el pueblo está contigo!», además de varios vivas a la Policía Local de Ceutí. Francisco se mostró emocionado y se fundió en un abrazo -el primero de cientos- con su colega de cuerpo Martín Cano.
Para cuando llegó a sus padres, las lágrimas recorrían ya sus mejillas. Dos tracas de al menos 50 metros pusieron el indispensable toque de pólvora al momento, mientras el cava comenzaba a correr entre los asistentes.
La aglomeración en la estrecha calle provocó que alguien sugiriera que la celebración se trasladara a la plaza José Virgili. Allí, un coche de Policía Local -el mismo en el que Francisco ha patrullado decenas de veces las calles- sirvió de improvisado estrado desde el que agradeció a sus vecinos todo el apoyo que le han mostrado a lo largo de estos difíciles dos años y medio.
«No creo que pueda devolver al pueblo todo lo que me ha dado y demostrado», dijo megáfono en mano visiblemente emocionado. La plaza, en la cual se concentraban al menos medio centenar de personas, sirvió en julio de 2007 como escenario para la primera concentración de apoyo a Cano.
Un aplauso espontáneo
Manuel González, el alcalde de Ceutí, acompañó ayer todo el día a Cano hasta que el veredicto se hizo público. González recibió la noticia con «alivio y emoción» y reconoció que las sesiones habían sido muy intensas. «Me he emocionado mucho cuando en la sala, tras escucharse el veredicto de 'no culpable' se ha producido un espontáneo aplauso», explicaba.
El primer edil relataba que el juez había destacado el comportamiento «cívico y respetuoso» de los asistentes a las sesiones. «Se ha demostrado que Fran actuó en defensa de una mujer, de un compañero y de él mismo», concluyó González.
José Alcolea, el compañero -aún en prácticas por aquél entonces- que iba con Cano en el momento del incidente, afirmaba que «la actuación del fiscal y del abogado ha sido magnífica; al fin se ha hecho justicia y no me imaginaba otro final que no hubiera sido este». Decenas de vecinos seguían celebrando la buena nueva al cierre de esta edición.