La gimnasia murciana se desangra. La herida en la rítmica, uno de los deportes más practicados en la Región (más de 4.000 deportistas), es tan profunda que en los últimos meses no se habla ni de gimnastas, ni de competiciones ni de códigos de puntuación. Sólo se habla de denuncias y de una especie de guerra civil entre federación, clubes y padres que tiene a 680 niñas federadas en medio del 'fuego cruzado'. La guerra es tan intensa que el director general de Deportes, Antonio Peñalver, se ha puesto en marcha para poner paz. De momento, no ha conseguido gran cosa.
El asunto es complejo, con diferentes historias paralelas que se cruzan, se separan y luego se vuelven a unir. La polémica no es nueva. La herida se abrió hace unos años, cuando varios clubes se opusieron a que Nuria Sánchez-Campillo fuera nombrada presidenta de la Federación Murciana de Gimnasia, relevando a Rosa Hernández. Desde entonces, las cosas han ido empeorando hasta llegar a una situación límite.
Lo último es que la Asociación de Padres para la Defensa del Juego Limpio en la Gimnasia Rítmica, creada el pasado mes de junio y en la que curiosamente van de la mano padres de gimnastas de Cartagena y Murcia, ha denunciado a la Federación Murciana de Gimnasia ante el Defensor del Pueblo por «sus muchos años de irregularidades en la gestión, originadas en la parcialidad de las actuaciones de la Federación, y en el incumplimiento de su deber de búsqueda del interés general de la gimnasia rítmica».
Cada uno por su lado
La denuncia de esta asociación, avalada por 250 firmas de padres y madres de gimnastas de toda la Región, es la punta de un iceberg en el que hay denuncias cruzadas y «un mal rollo que va a más en todas las competiciones», según cuenta Juantxu Sanz, vocal de la asociación de padres. Pone un ejemplo: «Cuando las gimnastas de la Región salen a competir por España no se van todas juntas en el mismo autobús, en el de la federación. Cada club va en el suyo y eso es algo que sólo sucede en la Región de Murcia. Los problemas entre padres, clubes y federación llegan a las niñas. Y eso es grave», apunta Sanz.
La clave de todo el asunto, lo que ha hecho explotar el problema en las manos al director general de Deportes, está en la denuncia que un club [prefiere permanecer en el anonimato, según los padres] ha presentado contra la federación murciana, cuyos directivos podrían recibir una sanción de entre 1 y 5 años por «actuar de manera irregular», según denuncia Esther Torices, tesorera de la asociación de padres creada para «buscar justicia e igualdad» en este deporte.
Básicamente, esa denuncia se basa en que «las mismas entrenadoras de un club, del de Torre Pacheco, son las que puntúan en las competiciones regionales», cuenta Torices. Por eso, tres padres, Esther Torices, Juana Martínez y José Arenas (los tres directivos de esta asociación), se han personado en esta causa en contra de la federación.
«Hay tías de gimnastas y presidentas de club como jueces. Y ponen y quitan medallas a su antojo. No se puede ser juez y parte interesada en la competición. No tenemos nada contra el club de Torre Pacheco y, ni mucho menos, contra las niñas. Pero nos vemos obligados a salir a la palestra, hacer ruido y denunciar todas estas irregularidades para que se arregle todo», afirma el presidente de la asociación de padres, José Arenas.