Carmen' es, probablemente, el prototipo de ópera perfecta, porque lo tiene todo: tema pasional, participación notable de las principales voces y del coro, así como ballet y una música de gran colorido, con una gran paleta orquestal, llena de aromas y perfumes sevillanos con esencia de otra época histórica, de la cual la gran Orquesta Sinfónica de Murcia bajo la dirección del insigne maestro Rodilla realizara una lectura vibrante y ejemplar, por su ritmo y brillantez de exposición. Fue el canto del cisne de George Bizet, siendo la ópera más deseada y aplaudida, primera en grabaciones y tercera en representaciones a nivel de todo el mundo.
Para cantar 'Carmen' se requiere de una soprano que domine el registro central, con no muchos graves y sí ciertas agilidades en el registro agudo. Habitualmente es mezzosoprano, siendo las intérpretes de referencia Teresa Berganza, por su pureza de canto y Regine Crespin, por su voluptuosidad en la expresión vocal. Sin embargo, sopranos estelares realizaron auténticas creaciones, como Victoria de los Ángeles, estilista de timbre único y ensoñador 'terciopelo puro', y la inolvidable María Callas, con dominio de los cambios de voz en las diversas situaciones del rol.
En la actualidad, Nancy Fabiola Herrera, en el Villamarta de Jerez en 2007, puso el teatro boca abajo al realizar una genial encarnación de la célebre gitana, con total dominio vocal y escénico. Posteriormente ha triunfado en el Met de New York, y el pasado julio en la Arena de Verona junto a Plácido Domingo. Nuestra querida dama del canto, María José Montiel, de raíces abaraneras, ha conseguido erigirse en una 'Carmen' ejemplar, por su perfección en el canto, así como por mostrar su faceta más difícil, que es su reserva espiritual, siguiendo el concepto aristocrático de Berganza. Carmen es muy pasional, desenfadada, pero también muy sutil y reservada.
Don José es pieza clave de los grandes tenores líricos con acentos dramáticos. De todos ellos lo 'máximo' es lo alcanzado por Don Miguel Fleta. El 6 de noviembre de 1922 sentó cátedra en el Teatro Real de Madrid. Esa noche, al cantar el 'aria de la flor', con tanta sencillez, sinceridad y convicción exenta de concesiones, dejó maravillados y perplejos a todos. Lauri-Volpi, presente esa noche, dice que su canto 'a flor de piel' ha sido un monumento histórico a la sublimidad del canto lírico, que no podrá ser superada por nadie. Se produjo tal cataclismo emocional, con una apoteosis tan exuberante, que el tenor fue sacado a hombres desde el Real hasta el hotel París en la calle Arenal de Madrid. Posteriormente, el rol de Don José ha tenido siempre sabor español, con excepción de algunos apuntes de tenores de otros países, Gylbert Py (frances), John Vickers (canadiense) y Richard Tucker (EE UU), que todos lo han cantado bien en el Liceo de Barcelona.
De los españoles, destacar por su virilidad y fuerza expresiva a Pedro Lavirgen; Plácido Domingo, por su intensidad lírica, con un menor dramatismo, que fue perfeccionando posteriormente, ambos en el Liceo de Barcelona en 1974. Por último, José Carreras en 1983, dictó un 'aria de la flor' antológica, por su calidez en su canto, dicción inmaculada y por estar llena de acentos.
'Carmen', a lo largo de todos los tiempos, ha sido como una gran estrella que ha iluminado el firmamento operístico y ha llenado de emoción al espíritu humano.