Juan Luis Martínez Madrid ha sido el concejal que con más insistencia, vehemencia y rigor ha hecho oposición al Gobierno municipal del Partido Popular, que lleva casi quince años en el poder. Pero su incontrolable ambición política y sus excesivas ganas de poner orden en el PSOE acabaron antes de tiempo con el mirlo blanco que muchos veían en él. Su partido está a punto de expulsarlo por indisciplinado y él ha abandonado el grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Cartagena, en compañía de la edil Carmen Martínez. En esta entrevista habla de su nueva situación, del futuro político que le espera y ajusta cuentas con el partido en el que pronto dejará de militar pero que él considera suyo, insiste.
- Se va del PSOE antes de que se concrete su expulsión. ¿Por qué no entrega su acta de concejal?
- Es verdad que me queda una instancia superior, que es la federal, pero también es verdad que las ejecutivas local, que abre el expediente [sancionador], y la regional, que lo recoge, ya han manifestado por escrito que lo que solicitan al federal es mi expulsión. No dejo el acta fundamentalmente por dos cosas: la primera es que hace cinco meses, el 30% de los militantes de Cartagena dijeron en una asamblea que no estaban de acuerdo con la forma de actuar de Antonio Martínez Bernal y sí con la que estábamos llevando Carmen Martínez y yo. Durante este tiempo esa misma gente es la que está insistiendo en que no nos vayamos y mantengamos el acta. El segundo motivo es que muchos ciudadanos, incluso no votantes del PSOE, nos han animado a seguir porque han visto en nosotros un espacio de regeneración política sin miedo a perder el estatus.
- Pero, ¿lo van a entender los votante del PSOE que fueron quienes los eligieron?
- Somos conscientes de que habrá votantes del PSOE que no lo van a entender, votantes del PSOE que si y votantes de otros partidos, o gente que no vota, que sí lo entenderá. Es un coste personal que asumimos porque nos pueden llamar peseteros, aunque no modificamos nuestros ingresos y seguimos siendo mileuristas. Pueden decir también que nos aprovechamos de unas siglas para mantener el puesto, pero nosotros no opinamos así. En Cartagena, dentro de la oposición hay una situación complicada: no se vislumbra nada que pueda inquietar la mayoría absoluta del Partido Popular y si este paso difícil que hemos dado nosotros sirve para despertar la ilusión de alguna gente y para que despierte el PSOE y vea que no se puede seguir así, vamos a dar por bien empleadas las críticas que nos puedan hacer.
- ¿Van a crear ustedes otro partido político?
- A corto plazo no tenemos pensado formar ningún partido. Se nos ha acusado de tenerlo ya, pero no. Si me dicen que vamos a formar un partido este mes, el que viene o dentro de tres meses, yo digo que no.
- ¿Y dentro de un año, para las elecciones municipales de 2011?
- Un partido político es una cosa muy seria y no seré yo quien lo promueva. Otra cosa será si hay gente dispuesta y que crea que nosotros somos útiles en una alternativa seria al Partido Popular y desde la izquierda. Entonces no digo ni que sí ni que no.
- Todos esos apoyos que tienen ustedes en el PSOE, ¿terminarán abandonando el partido?
- Son decisiones personales, pero nosotros tenemos constancia de que hemos estado aguantando a mucha gente y la dirección del PSOE no lo va a reconocer. Hay bajas durante los últimos meses entre la gente de barrios y diputaciones. Y habrá más. ¿Cuántas? No lo sé, pero hay gente muy activa que es referente en los barrios y diputaciones que se ha ido. El tiempo dirá si ese 30% que nos apoyó en la asamblea está dispuesto a seguirnos, pero es una decisión personal.
- Si mañana hubiera elecciones municipales, ¿cómo cree que quedaría el mapa político municipal?
- Hay algo curioso que me gustaría destacar. El PP ha tenido en el último año los dos casos más difíciles en los dieciséis años de gobierno de Pilar Barreiro. Ha tenido que cesar a un teniente de alcalde y a la coordinadora de Artes Plásticas. Y además tiene imputado a su vicealcalde. Sin embargo, eso que en cualquier gobierno municipal hubiera sido materia de desgaste, en Cartagena parece que no afecta a Pilar Barreiro. ¿Por qué? Porque nadie ha sabido liderar esa situación. A la misma vez que pasaba esto, había [en el PSOE] una crisis muy importante que ha terminado con nuestra salida y en el otro partido de la oposición [Movimiento Ciudadano] también parece que hay problemas serios. La oposición en general tiene problemas internos y no me atrevo a decir un resultado. Pero creo que por desgracia el Partido Popular repetiría mayoría absoluta sin problemas.
- ¿Hace examen de conciencia después de todo lo ocurrido en los últimos meses? ¿Cree que se ha equivocado en algo?
- Seguro que me he equivocado en muchas cosas, pero en lo fundamental no. Hay dos momentos claves en toda esta historia: cuando fui elegido portavoz municipal y el congreso regional. De la primera decisión, que fue enfrentarme a la alcaldesa por el tema de los concejales con dedicación exclusiva, no me arrepiento. Volvería a hacerlo. De hecho los tribunales han dado la razón a los postulados del PSOE y era mi primera medida para demostrar a Barreiro que había determinadas cosas que no estaban en venta y con las que no podía jugar ni presionar al PSOE, porque eso no son prebendas, sino la aplicación de un reglamento. En una organización seria como es el PSOE a nivel regional y nacional, pero no a nivel local, eso hubiese sido motivo de solidaridad, pero aquí hubo gente que lleva mucho tiempo dirigiendo el partido que no entendió esa postura y mucha gente de la que estamos hablando pasó a quedarse sin dedicación exclusiva. Esa situación se entendió como un ataque mío hacia ellos, no como un ataque de la alcaldesa hacia ellos.
La segunda circunstancia fue el congreso: yo no puedo ocultar que fui portavoz del grupo municipal gracias a que Pedro Saura, tras la renuncia de Ignacio Segado, tuvo que elegir entre la actual portavoz y yo. Y mucha gente no entendió cómo me posicioné en una alternativa a Pedro Saura. Y fue porque llegué a la conclusión de que Saura me había hecho una serie de promesas de regeneración en Cartagena que se iban posponiendo continuamente y, aunque no hubo ningún sobresalto público, la situación en el grupo era insostenible, con una tensión bajo cuerda impresionante. Y la respuesta de la dirección regional era siempre 'vamos a hacerlo, vamos a hacerlo', pero nunca lo hacía. Así llegué al convencimiento de que no se podía o no se quería [intervenir]. En segundo lugar, porque aunque uno deba ser agradecido también es cierto que un político debe buscar lo mejor para su partido para ganar las elecciones.
- Es decir, que si nos ponemos en el punto de partida volvería a actuar de la misma forma.
- En esos dos aspectos, exactamente igual.
- ¿Pero no reconoce que se haya equivocado en algo? ¿No se arrepiente de algún error clamoroso?
- Sí, sí. De confiar en personas que luego no han dado resultado. Personas a las que yo he potenciado.
- ¿Puede dar nombres?
- Prefiero no darlos, porque son personas a las que sigo apreciando, pero con las que habido un distanciamiento que no esperaba. Quizás, por la presión o por un exceso de pedantería por mi parte, pensé que el partido no se iba a atrever a llegar hasta donde ha llegado por denunciar lo que la propia ejecutiva me decía que había que hacer, pero que yo hacía abiertamente y ella no. Quizás fui por delante de la propia ejecutiva, quizás no medí los tiempos, pero también pienso que cuando un partido está a treinta y tantos puntos de distancia del PP no se puede contemporizar, porque así llevamos veinte años. Esos errores los asumo. Aunque parezca presuntuoso, yo llegué a pensar que no podrían prescindir de mi y es una cura de humildad.
- ¿Su expulsión o su marcha del PSOE es su certificado de defunción como político?
- Estar en un partido grande es una garantía de funcionar en política. Cuando uno toma esta decisión, tiene todas las papeletas para que sea tu acta de defunción. Eso mismo es lo que preocupa a mucha gente en el PSOE y lo que ha impedido que haya una regeneración en Cartagena, que es muy necesaria y que espero que alguna vez alguien la haga porque mientras tanto el PSOE no será alternativa. Mi vida política me la marco de aquí hasta final de legislatura, en el 2011. Pero una persona que, como yo, entiende la política como servicio público puede hacerla desde cualquier organización empresarial, sindical o vecinal, y yo intentaré hacer cosas por los demás, dentro o fuera de un partido político. De todas formas, espero estar en disposición de volver a militar en el Partido Socialista, que es el mío y al que votaré en las próximas elecciones generales.
- ¿Cuál o quién es el problema en el PSOE de Cartagena, a su juicio?
- La cultura del partido. Yo entiendo el partido como una organización al servicio de la sociedad, no como una organización que sirva para mantener un estatus. Su primera misión debería ser demostrar a la gente que su modelo es el mejor y he llegado al convencimiento de que ésa no es la regla imperante en el PSOE de Cartagena. Cuando sus máximos dirigentes se levantan por las mañanas no están pensando en cómo servir a la gente que tiene problemas, sino en cómo situarse en las próximas listas municipales y regionales para seguir dentro del partido. Y he llegado al convencimiento de que lo hacen inconscientemente, es la regla de lo que hay que hacer. El partido es así y se ha convertido en una organización muy alejada de los problemas de la gente. Luego, hay quien antepone los intereses particulares a los colectivos.
- ¿Se refiere a Antonio Martínez Bernal?
- Es una persona a la que respeto pero con la que no comparto en absoluto su forma de proceder en política. El electorado le ha dicho en varias ocasiones que no es la persona adecuada para ilusionar al votante en Cartagena y liderar una alternativa seria al PP. Una persona que ha perdido dos elecciones municipales y vuelve a ser secretario general... Le estamos mandando a la sociedad el mensaje de que no hemos entendido lo que ella nos ha dicho.
- ¿Qué tipo de oposición harán usted y Carmen Martínez?
-Vamos a tener un problema muy grande porque vamos a hacer oposición sin paraguas de nadie, sin infraestructuras y seguro que con muchos obstáculos en la administración porque así lo querrá el PP y no lo denunciará el PSOE. Pero iremos por tres líneas: ser cercanos al pequeño problema que afecta a la gente, estar a favor de todo lo que sea bueno para el municipio y ser implacables en denunciar cualquier irregularidad que se pueda cometer en el Ayuntamiento, sobre todo en lo que tenga que ver con el uso del dinero público y decisiones que supongan favoritismo hacia ciertas pesonas.
- ¿Hay mucho o poco que denunciar en el Ayuntamiento?
- Mucho que denunciar, porque un gobierno que va para dieciséis años con mayoría absoluta arrolladora comete excesos. Y de la misma forma que el PSOE se ha convertido quizás en una organización muy paralizada y burocratizada, el Partido Popular piensa que el municipio se puede gobernar a su antojo, sin ningún tipo de limitación y sin contrapeso político. Un teniente de alcalde [Enrique Pérez Abellán] ya tuvo que dimitir a instancias de una denuncia nuestra, de Carmen y mía; ha tenido que salir la coordinadora de Artes Plásticas [Lolo Galindo] como consecuencia de una investigación de este diario, pero hemos sido nosotros quienes hemos arrastrado al PSOE a dar los pasos que al final ha dado, y hay muchas cosas que surgirán. Se han hecho obras innecesarias que estando en el PSOE no se pueden criticar. Estaremos atentos y, con la ayuda de los ciudadanos, lo denunciaremos, aunque sin ánimo destructivo.
- ¿A qué político admira? ¿A Zapatero, Rajoy, Rosa Díez?
- A Alfredo Pérez Rubalcaba. Ha sido capaz de sobrevivir a un gobierno de 13 años con Felipe González, pasar la travesía con el gobierno de José María Aznar y ser un pilar importantísimo en el Gobierno de Zapatero. Debe ser una persona brillante y muy capacitada. Pero a quien más he admirado siempre es al compañero Alfonso Guerra.