Cada murciano debería plantar 1.545 árboles al año para compensar su creciente emisión de gases de efecto invernadero al planeta, principal responsable del cambio climático y de sus nefastas consecuencias para la Región. Son unos cuarenta árboles menos que la media nacional, ya que la Comunidad sigue aportando menos CO2 a la atmósfera que el promedio español. Sin embargo, los papeles pueden intercambiarse en poco tiempo, ya que desde 2005, y coincidiendo con el despegue económico de Murcia, las emisiones de la Región han iniciado una escalada apabullante y no dejan de crecer. Tanto, que a los expertos les preocupa que, a pesar de la buena situación de partida de la Región, el ritmo de crecimiento alcanzado la separe cada vez más de objetivos tan lejanos como los compromisos que estos días se han alcanzado en la Cumbre de Copenhague.
En Murcia, las emisiones de CO2 por persona se sitúan aún casi una tonelada y media por debajo de la media española, pero la tendencia es justo la contraria. Mientras España ha estancando sus emisiones, en la Región crecen cada año: en 2005, Murcia emitía 8,7 millones de toneladas de gases de efecto invernadero anuales; la cifra creció en 2006 hasta 10,6, y en 2007 se superaron los 11,8 millones. Los datos de 2008 aún no están procesados, pero se da por seguro que se acercarán a las 12 millones de toneladas. Por contra, la media española no ha registrado variaciones de peso desde 2005. Pero, ¿de quién es la culpa de que Murcia, lejos de reducir sus emisiones, las aumente un poco más cada año? No vale mirar para otro lado, ya que todos han puesto su granito de arena.
Las emisiones procedentes del sector industrial han crecido en los últimos años al ritmo de la economía regional. Cuanto más ricos hemos sido, más hemos contaminado. «Las ladrilleras, cementeras, centrales térmicas... han incrementado sus emisiones de forma acelerada. Según hemos ido teniendo más dinero en el bolsillo, hemos ido perdiendo eficiencia», denuncia Miguel Ángel Esteve, doctor en Biología y coautor del informe Sostenibilidad Ambiental de la Región de Murcia, editado por la Universidad de Murcia.
La mayor parte del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la industria que ha generado la Región en los últimos años proviene de las instalaciones de producción eléctrica de ciclo combinado de Escombreras. Sin embargo, puntualiza Francisco Victoria, coordinador del Observatorio Regional de Cambio Climático y doctor en Ciencias Biológicas, «son instalaciones muy eficientes y permiten que seamos una de las regiones que más energía suministra a España, cerca del 15%».
No toda la responsabilidad es achacable al sector industrial, y más desde hace unos años. Sólo por respirar, cada persona emite al día unos 1.140 gramos de CO2 diarios. El coche, la calefacción, las vacaciones de verano, las compras en los centros comerciales... la aportación de CO2 a la atmósfera es incesante. Los nuevos modelos de crecimiento urbanístico que se han desarrollado en Murcia, la proliferación de centros comerciales y el crecimiento del parque de automóviles han disparado la cuota de emisiones en los últimos años. «El uso del coche se ha extendido muchísimo, y los nuevos modelos de vida hacen que se utilice el vehículo para todo. Somos cada vez más responsables del cambio climático; nos hemos mal acostumbrado», sostiene Esteve, quien considera que con el actual modelo de crecimiento y desarrollo hemos contraído «una hipoteca con el medio ambiente a muchos años».
Lo bueno de la crisis
Las mediciones de las emisiones de 2008 aún no están procesadas, pero Francisco Victoria confía en que el ritmo de crecimiento se haya rebajado un poco «por la crisis económica. El parón de empresas cementeras, como la lorquina Holcim, o ladrilleras, y la menor actividad económica, han ralentizado la tendencia», calcula. Un respiro al planeta al que Esteve resta valor «porque es coyuntural».
Los expertos coinciden en admitir que alcanzar los objetivos asumidos en Copenhague para rebajar las emisiones un 20% es, en las actuales circunstancias, impensable. De momento, seguimos aún alejados del Procolo de Kyoto. La desviación de la Región con respecto al compromiso español, que pasaba por incrementar en 2012 un 15%, es grande. «España se encuentra 38 puntos por encima, y la Región 85. Esto evidencia una profunda insostenibilidad, una clara contribución de la Región, que asiste a un incremento sin precedentes de las emisiones frente a la estabilidad nacional», denuncia Esteve.
El Observatorio del Cambio Climático de la Región no ha permanecido ajeno a esta realidad. Hace poco más de un año, elaboró un documento con 125 medidas relacionadas con todos los ámbitos, y que van desde las más evidentes, como el fomento del transporte público y la energía solar, a otras más complicadas, como la sustitución de combustibles derivados del petróleo por gas natural o biomasa en calderas, o la sustitución de tintas de base disolvente por tintas de base de aceite de soja. Muchas se han puesto en práctica, pero sus promotores calculan que es aún muy pronto para evaluar resultados. Para saber si la deuda en árboles de cada murciano con el planeta sigue aumentando.