Desde la política es tan importante dar respuestas inmediatas para resolver los problemas del presente como ser capaces de dar respuestas a medio y largo plazo, con amplitud de miras.
Si algo ha puesto de manifiesto esta crisis internacional es la excesiva dependencia de nuestra economía en determinados sectores. Lo que nos reafirma en el convencimiento de que debemos pasar por una reconversión hacia la productividad y la innovación, en definitiva continuar acelerando el cambio de modelo económico. El Gobierno de España ha aprobado el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y ha presentado la Estrategia de Economía Sostenible con esa ambición, la de caminar más rápido hacia la nueva economía. Este objetivo no será alcanzable sin la complicidad de todos los agentes, desde los ayuntamientos a las administraciones regionales, la iniciativa privada, trabajadores y emprendedores; también es fundamental el apoyo de los partidos políticos en la oposición. El máximo consenso político y social son claves para conseguir nuestros objetivos como país, para nuestro futuro.
Esto es gobernar, decidir políticas que resuelvan los problemas de hoy, pero que planteen un mañana mejor. Probablemente sea más sencillo sostener, como dice Rajoy, que lo que hay que hacer es volver a la política económica de 1996 en lugar de presentar ideas y alternativas para la segunda década del siglo XXI. Pero estamos convencidos de que no valen ya las recetas de hace catorce años, porque estamos viviendo la primera crisis financiera global, con variables diferentes según los países.
La economía sostenible nace de la constatación de todo lo que actualmente resulta insostenible en la economía. Es insostenible un crecimiento económico que no se base en el conocimiento y en el desarrollo tecnológico, un sistema financiero desprovisto de todo mecanismo de supervisión y de control, capaz de producir a la vez escandalosos enriquecimientos individuales y grandes crisis globales. Es insostenible que el 90% de la producción mundial siga utilizando fuentes de energía contaminantes o querer avanzar deprisa con una administración pública todavía demasiado lenta y burocrática, cuando debería ser un cauce fluido para la actividad emprendedora. Además de ser insostenible, un modelo de economía basado en estos principios es injusto e ineficaz.
La Ley y la Estrategia contienen reformas estructurales para acelerar la corrección de los desequilibrios estructurales de nuestra economía. En la nueva realidad, el principal instrumento de producción, la materia prima básica, el elemento más discriminante de la competitividad debe ser precisamente el conocimiento. La dotación científica y tecnológica y la capacitación de las personas para obtener el máximo rendimiento de ella en cualquier circunstancia y en cualquier sector de actividad son claves; esta revolución tecnológica trae consigo una forma de producir y de trabajar totalmente distinta.
Cuando el Gobierno de Zapatero ha multiplicado sistemáticamente las inversiones en educación, en investigación y desarrollo tecnológico, siendo una de las señas de identidad de su política, es porque desde el principio somos conscientes de que en este terreno, más que en ningún otro, España se juega su oposición en el nuevo orden económico mundial.
También es relevante la economía medioambiental que debe tener un peso creciente en nuestro Producto Interior Bruto, por medio del desarrollo de la producción de energías renovables en España, sector en el que podemos consolidar una posición de liderazgo mundial. En definitiva un modelo económico basado en la tecnología y en el conocimiento, con un fuerte componente medioambiental; donde la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la colaboración institucional sean elementos de equilibrio y de eficiencia económica; una nueva economía con instrumentos de control y de regulación de los mercados.
Esa es la dirección hacia un modelo económico más justo y más sostenible; dirección que marcan los Presupuestos Generales del Estado, la nueva Ley de Economía Sostenible y el nuevo Fondo para el Empleo y la Sostenibilidad Local que tiene el objetivo de promover proyectos en los municipios que contribuyan a la innovación.
Estas son las oportunidades que generan los cambios, oportunidades que el país no puede desaprovechar. Eso es lo que le pido a la oposición que apoye; en definitiva más acuerdo y menos ruido.