Ármese de valor y chaleco reflectante, olvide sus temores a la circulación motorizada y coja su bici. Por la calzada, como cualquier otro vehículo. Ése fue el mensaje que trasladaron ayer los expertos contratados por el Ayuntamiento para impartir una jornada de cursos sobre conducción segura de la bici en la ciudad
Los asistentes al curso, fundamentalmente miembros de la Concejalía de Medio Ambiente que organizaba el evento, incluido su titular, Adela Martínez Cachá, aprendieron de primera mano las enseñanzas básicas para sortear los riesgos de la carretera. El instructor fue Alberto San Andrés, un joven castellano-manchego que trabaja en Londres enseñando a niños y adultos técnicas para montar en bici por la gran metrópoli británica.
La clase partió desde lo más básico, comprobar el nivel de aire de las ruedas, los frenos y la cadena. Y recomendó dejar la bici a la izquierda del cuerpo cuando se camine, antes de iniciar la marcha, en el sentido continental de circulación. Sus claves para evitar conflictos rodados se resumen en: ser visibles, ser predecibles y respetar el código de circulación.
En las rotondas, por el centro
San Andrés fue traído por la empresa de Guadalajara Atizzo, que desde hace años asesora a Ayuntamientos sobre uso de la bici. 'La Verdad' acompañó al responsable del curso formativo, Esteban García, en un recorrido práctico por la ciudad y sus peligros para las dos ruedas.
La primera lección es la ubicación sobre la calzada. García recomiendo el centro del carril, lo suficientemente alejado de los coches y sus puertas pero sin permitir que otros vehículos de dos ruedas adelanten por la derecha. «La ubicación es una maniobra en sí», razona García, quien recomienda señalizar siempre con el brazo extendido hacia donde giremos.
La primera prueba de fuego es ante una de las rotondas de Juan Carlos I. García explica que lo más seguro para el ciclista, frente a lo que comúnmente se hace, es circular alejado del extremo de la rotonda. «Los accidentes se producen con los coches que quieren abandonar la rotonda».
Es momento de testar los carriles bici. El curso está concebido precisamente para no hacer al ciclista 'ciclodependiente' de los carriles bici. «Es imposible evitar que la bicicleta circule por la calzada», opina García para quien «apartar de las vías a los usuarios les resta habilidad». Además, alerta del peligro de los cruces en el carril bici. Concluido el vial sobre la acera, el recorrido continua junto con las obras del tranvía. Con los carriles reducidos, García recomienda no dejar adelantar a los coches si ello implica salirse de la calzada. Por contra, cree que es mejor no adelantar en los semáforos a quien después, por su mayor velocidad, nos acabará rebasando.
Alcanzado el nuevo carril bici de la Costera Norte, García se echa las manos a la cabeza. Pintado sobre la acera, de doble sentido, sin espacio para los peatones y asomado a un terraplén de metro y medio «es una barbaridad», exclama el experto, que hasta lo fotografia, asombrado. «¿Cuánto mejor no sería un arcén amplio?». A la vuelta, aboga por retornar por la calzada.