El Real Murcia no se rinde. Estaba hundido y se ha puesto en pie. Llegó la primera victoria justo cuando más la necesitaba. Cuando los números rojos habían puesto en marcha todas las alarmas. El aviso del descenso estaba más cerca que nunca. Los jugadores de la plantilla grana ha conseguido sus primeros tres puntos y una buena dosis de moral ante la grada y, sobre todo, ante ellos mismos, lo que es aún más importante.
El Real Murcia sigue transitando los sótanos de la competición. Pero ayer encendió la primera luz para encontrar la salida. Y lo hizo con desahogo, sin pasar los apuros y el sufrimiento que en infinidad de ocasiones es capaz de infligir a los aficionados.
Los tres goles de Natalio y la portería a cero fueron un gran bálsamo para la afición grana, que vivió la victoria como una fiesta. Porque, desde el principio, el partido se puso de cara. El Real Unión contribuyó con una defensa floja y enclenque, que apenas opuso resistencia y que facilitó mucho la tarea. Eso, y el acierto de Natalio. En otras ocasiones el Real Murcia también había llegado a la portería rival, había tirado entre los tres palos y había hecho un juego más o menos ofensivo. Pero no tenía puntería y terminaba fracasando por el camino.
Natalio apareció ayer para saldar esta deuda y acabar con todos los problemas. Jugó de segundo delantero, entre Kike y Mario Rosas, que regresó a la posición que Samper tanto criticó a José Miguel Campos, y cada vez que se incorporó al juego ofensivo creó mucho peligro.
Su primera aparición fue poco después de comenzar el partido. En el minuto once el Real Murcia ya se había adelantado en el marcador. En la primera ocasión de gol el mejor aliado de Natalio fue el central Sergio Fernández, que le dio el pase, y la defensa del Real Unión, que no se resistió mucho. Natalio controló la pelota, se dio media vuelta, dejó a un defensa y disparó con la pierna derecha directo a la red.
Lo más difícil ya estaba hecho. Ahora sólo era cuestión de decidir si el partido iba a terminar en fiesta o en llanto. Y el Real Murcia escogió, por fin, la primera opción. Porque Natalio, que ayer estuvo en todos los remates y en todas las jugadas, aprovechó un disparo de Capdevila para desviar su trayectoria y poner el segundo. Con ese margen la primera victoria estaba más cerca que nunca vista la racha grana y lo que era capaz de aguantar el rival. El tercero fue cuestión de tiempo. Otra vez Natalio y otra vez un balón que procedía de Capdevila.
Mientras, el equipo visitante, apenas reaccionaba ante la situación. Centró Sergio Francisco y Brit remató de cabeza a las manos de Alberto, que en una jugada anterior había fallado, por suerte sin más consecuencias, y Goicoetxea disparó al larguero.
Ahí se acabo el Real Unión y comenzó la tranquilidad del Real Murcia. Dicen que la suerte existe y que en el fútbol, en ocasiones, es clave. Ayer hizo acto de presencia en la Nueva Condomina justo cuando Jesús Samper, dueño del club, se sentó en el palco. Era el partido trece y se marcaron tres goles. En el fútbol la lógica, a veces, es tan importante como la fortuna. Llegó el propietario de la entidad, habló con los futbolistas, y la plantilla recuperó la autoestima necesaria para seguir adelante en esta competición.