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Presión atmosférica y riesgo de trombosis

LA COLUMNA DE LA ACADEMIA

Presión atmosférica y riesgo de trombosis

21.11.09 - 00:56 -
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La obstrucción de la luz de un vaso del torrente circulatorio es capaz de producir lesiones graves, como un infarto de miocardio, embolia pulmonar, accidente cerebrovascular o una trombosis venosa de extremidades. Desde hace años conocemos que determinados factores genéticos aumentan el riesgo de sufrir una trombosis, especialmente en territorio venoso. Junto con esa predisposición hereditaria, hay otros factores bien definidos, conocidos como adquiridos o ambientales, que también facilitan la aparición de trombosis. Las inmovilizaciones prolongadas, intervenciones quirúrgicas, tumores, fracturas o la toma de anticonceptivos orales incrementan el riesgo de trombosis venosa. A su vez, los factores adquiridos que incrementan el riesgo de trombosis arterial -infarto de miocardio y/o accidente cerebrovascular especialmente-, son la obesidad, diabetes, fumar y la hipertensión arterial.
Junto a las circunstancias genéticas y ambientales, que a su vez tienen capacidad sinérgica entre ellas, existe un notable interés en averiguar si los cambios metereológicos facilitan la aparición de trombosis. Desde hace años sabemos que el invierno, con sus bajas temperaturas, es un periodo más propenso para la aparición de infartos de miocardio, sin embargo, poco se conoce de cómo influyen los cambios metereológicos en la trombosis venosa. Acaban de publicarse los datos conseguidos tras el análisis pormenorizado de los casos de trombosis venosa que han sido diagnosticados en Escocia durante los últimos veinte años, y se ha buscado relación con las diferentes variables metereológicas acontecidas durante ese periodo.
El estudio ha venido a confirmar lo observado en trombosis arterial, pues el invierno también induce a la aparición de un mayor número de episodios trombóticos venosos. Pero quizás, la aportación más novedosa del estudio es la relación encontrada entre la reducción de la presión atmosférica y el riesgo incrementado de trombosis venosa. Los autores han comprobado que la reducción de 10 milibares en la presión atmosférica ocasiona un incremento del 2% de eventos trombóticos, manifestándose clínicamente la trombosis entre los siete y diez días del cambio atmosférico.
La observación comentada puede tener un interés relativo ante la incapacidad que tenemos de intervenir eficazmente en la modificación de la presión atmosférica, sin embargo, puede tener valor si extrapolamos los datos a la controversia existente de existencia de riesgo incrementado de trombosis en personas que realizan viajes largos en avión. Las cabinas de los aviones comerciales mantienen una presión equivalente a la que se tiene a 8000 pies por encima del nivel del mar, 700 milibares, presión que a la luz de los datos hallados podría dar lugar a un mayor riesgo de trombosis venosa.
Mientras se confirman estos datos, y se investiga el mecanismo de cómo puede la presión atmosférica condicionar un estado de hipercoagulabilidad, es posible que se avive el debate del potencial riesgo trombótico de los vuelos de larga duración, e incluso podría implicar el futuro del diseño y nivel de la presurización de las cabinas de los aviones.
(www.academiadeciencias.regionmurcia.net)
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