No habrá ley. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aseguró ayer que «los decretos no van a solucionar los problemas de la humanidad. Desde el año 80 se han firmado en España doce leyes educativas, ocho de enseñanza no universitaria y cuatro leyes orgánicas de universidad. Creo que lo que necesita ahora este país es estabilidad normativa». De esta manera respondía el ministro a las peticiones que han realizado diferentes colectivos -entre los que están asociaciones de padres, sindicatos y partidos políticos de la Región de Murcia- para que el Gobierno regule por ley la enseñanza infantil en el tramo hasta los tres años. Sin embargo, Gabilondo se mostró «más partidario de que en las comisiones sectoriales establezcamos criterios comunes a objetivos comunes, indicadores para valorarlo, y que luego hagamos una rendición de cuentas, que pensar que con decretos vamos a resolverlo todo».
Ángel Gabilondo presidió en la tarde de ayer la inauguración de la sexta edición del Encuentro Estatal de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), que bajo el lema Construimos una cultura de la Educación Infantil pretende impulsar el debate, la reflexión y el análisis sobre la situación actual de la educación infantil y elaborar propuestas para su mejora. El objetivo de este encuentro, que se desarrollo el fin de semana en el Instituto Licenciado Cascales, será identificar los problemas que impiden el avance y consolidación de la educación infantil, y proponer medidas para superarlos. El programa sitúa en el centro del debate el derecho de todos los niños y niñas de cero a 6 años a recibir una educación de calidad.
«Asignaturas pendientes»
Por otro lado, Ángel Gabilondo dejó claro que no viene a la Región «para poner nota», y dejó claro que las dos «asignaturas pendientes» del sistema educativo español son el abandono y el fracaso escolar y la reorientación de la Formación Profesional. Asimismo, en relación al caso del profesor de Alicante que está siendo juzgado por castigar a una alumna de cara a la pared, que las sanciones «no deben ser puramente un castigo», sino que deben ser «educativas», según informa Europa Press. El ministro consideró que «la sanción no es la mejor de las soluciones, pero muchas veces es una necesidad que debe ir acompañada de procesos educativos». «A mi no me parece que el mejor modelo sea mirar o no a un lugar o a otro o ponerle a uno haciendo no sé qué tipo de cosas», consideró el titular de Educación, quien abogó por «trabajar más por procesos educativos, de mediación, por que las sanciones tengan también un poder de recuperación de valores».
Por ello, el ministro indicó que «si alguno entiende que se va a cambiar el modelo educativo del país mediante sanciones que no tengan carácter pedagógico está un poco equivocado», aunque advirtió que «cuando algo no se hace bien, hay que hacerlo notar». Y es que, reconoció Gabilondo, «nos hemos equivocado pasando de modelos autoritaristas y autoritarios a modelos que no saben hacer compatible las formas de convivencia democrática con sanciones que no deben tener formas, a mi gusto, pasadas de estilo, esto es, que no tienen el alcance pedagógico que buscamos». «Que no haya de nuevo niños con brazos en cruz sosteniendo libros, ni castigos corporales, ni apartamientos sin sentido, pero tenemos que señalar los límites con formas pedagógicas», apostilló el ministro.
Por último, Gabilondo avanzó que la postura que llevará España al próximo Consejo de Ministros de la Unión Europea se centrará en la «dimensión social de la Educación», y subrayó que España «ha conseguido unas cuotas de equidad ejemplares, y ahora tenemos que trabajar por la calidad y la excelencia». El ministro estuvo acompañado por el consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca; la directora general Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Rosa Peñalver; el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar; y el secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, además de los representantes de las asociaciones de padres de la Región de Murcia.