La industria de la caña se desarrolló de forma paralela a la proliferación de cañaverales en las márgenes del río Segura. Floreció hasta el punto de que la propia Confederación Hidrográfica vendía la producción de cañas para atender una demanda que ahora apenas existe, pese a que se trataba de una especie invasora que perjudica la flora y fauna e impide recuperar el ecosistema del río. Para mejorar la calidad ambiental y paisajística del Segura, la Confederación ha puesto en marcha un proyecto para eliminar las cañas y sustituirlas por otras especies vegetales. Si esta iniciativa funciona, las nutrias podrán bajar hasta Murcia y el río lucirá en sus márgenes álamos, chopos, sauces, taray y cisca.
El Segura será un gran laboratorio de un proyecto pionero de I+D+i basado en técnicas de bioingeniería que puede ser exportado al resto de cuencas. El soporte científico y el protocolo de medidas lo proporcionan las universidades de Murcia y Alicante. Los trabajos los realiza Tragsa y las conclusiones podrían ser publicadas en revistas de investigación.
El comisario de Aguas, Manuel Aldeguer, explica que la eliminación de las cañas representa en cierto modo un experimento sobre el terreno. Se han escogido tres puntos en la la cuenca, como son Cieza, el Reguerón en Murcia y la desembocadura de Guardamar. El presupuesto total es de tres millones de euros, de los que 643.700 euros corresponden al tramo del Reguerón, que fue visitado días atrás por Fuentes Zorita, presidente de la Confederación. Además de la recuperación ambiental se mejorará la capacidad de desagüe y se ahorrará dinero en la limpieza de los cauces.
Aldeguer explica que habrá dos años de seguimiento para comprobar la eficacia de esta especie de operación trasplante que comenzará con el afeitado de las cañas y la eliminación del rizoma para evitar que vuelva a reproducirse. Para ello se van a aplicar sobre el terreno mantas de esparto o de fibra de coco que impedirán el paso de la luz para que las raíces mueran. El uso de esparto puede potenciar indirectamente la industria de Cieza, que fue puntera a mediados del siglo pasado.
El 70% del río
Para el comisario de la Confederación, la procesión de cañas a ambos lados del río compone un paisaje tradicionalmente asociado al cauce que no es autóctono y que impide el desarrollo de otras especies vegetales. Aproximadamente el 70% del río Segura está invadido por cañas. La zona menos agredida corresponde a la Vega Baja, donde se impone el carrizal, que sí es propio de este ecosistema.
Las especies arbóreas y los arbustos que se plantarán para restaurar el ecosistema no están decididas, razón por la cual se ensayarán varias opciones en parcelas distintas. En Cieza se actuará sobre 1.750 metros y en El Reguerón serán 4.350 metros y en Guardamar otros 1.700 metros. Se han elegido varios emplazamientos en función de la calidad del agua, su caudal y las características del suelo.
El comisario de Aguas opina que en pocos años podrán verse nutrias en la ciudad de Murcia. Algunos ejemplares se han encontrado en Lorquí, aguas arriba de la Contraparada. La mayor población se encuentra en la vega alta. Las cañas que ahora se quieren eliminar dificultan precisamente el asentamiento de esta especie en los lechos del río.