Si es de aquellas personas que fuman en el comedor o en la barra de bares, olvídese. La nueva ley antitabaco que el Gobierno central pretende aprobar en el 2010 prohibirá fumar en espacios cerrados como oficinas o restaurantes. Esto trae de cabeza a los empresarios del sector hostelero de la comarca de Cartagena, ya que ven cómo las inversiones que muchos realizaron para adaptar sus locales a la normativa actual, ahora no les sirve para nada.
Alrededor de cuarenta dueños de bares y restaurantes del municipio, de más de cien metros cuadrados de superficie, reformaron sus instalaciones y las acondicionaron a ley del 2006 que exigía separar la zona de fumadores de la de no fumadores. Eso obligó a los hosteleros a desembolsar cantidades que oscilaron entre los mil y treinta mil euros, dependiendo de la obras que realizaron o de si símplemente colocaron un biombo como separación entre ambas zonas.
Desde la Asociación de Hosteleros de la comarca de Cartagena se mostraron en contra de esta nueva medida anunciada la pasada semana por la Ministra de Sanidad y Consumo, Trinidad Jiménez. Se quejaron de que el dinero gastado «ahora, no servirá de nada», dijo el ex presidente de esta asociación, José Antonio Nieto.
La normativa es una reforma de la ley antitabaco que entró en vigor el 1 de enero del 2006, más prohibitiva y restrictiva, que hace inútil las inversiones de los hosteleros en sus locales. «Es una absurdez, que después de tres años se cambie una norma que ha obligado a muchos empresarios a gastar dinero que ahora resulta en vano», explicó José Antonio Nieto.
Zonas señalizadas
La normativa indica que de optar por permitir fumar, los locales hosteleros tendrían que haber habilitado una zona de fumadores debidamente señalizada y separada, con un sistema de ventilación independiente, que no podrá superar el 30% de la superficie útil del establecimiento, ni los trescientos metros cuadrados, según la Ley.
«Desde el sector hostelero no entendemos porque no se impuso esta prohibición desde la puesta en marcha de la ley. Esto creo que nos perjudicará a todos. Habrá quien la aplique y quien no, ya veremos», dijo Nieto
Entre los restaurantes que realizaron alguna reforma para adaptar su local a la normativa fue el gerente del restaurante Portonovo, Sergio Acosta. «La Ley está mal planificada desde el principio. Tenían que haber decidido desde su aprobación si se podía fumar o no en todo el local. Tendrían que haber tomado una determinación en firme . Yo por ejemplo he tenido que invertir cerca de once mil euros en adaptar el salón, y esa reforma ahora incluso me perjudica».
Riesgo de cierre
Muchos hosteleros del municipio optaron por acondicionar sus locales. Algunos incluso construyeron las llamadas peceras, habitáculos de cristal cerrados herméticamente, con un sistema de ventilación independiente. Esta reforma llegó a costar en algunos casos hasta treinta mil euros. «Ahora esa gente estará indignada porque el gasto ha sido inútil», dijo el gerente del restaurante Abayarde, en el barrio de la Concepción, Carlos García.
Los hosteleros tendrán que volver a acondicionar otra vez sus locales, porque en ningún sitio cerrado se podrá fumar. En el caso de los bares y restaurantes, una vez que se ponga en marcha la ley aquellos que dejen fumar, podrían incurrir en infracciones que les acarrearía multas muy elevadas. Incluso se podrían clausurar varias semanas o meses el local.