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«Todas las aspiraciones están apartadas de mi trayectoria»

VICENTE RUIZ

«Todas las aspiraciones están apartadas de mi trayectoria»

En la Galería Bambara, de Cartagena, el pintor inauguró anoche la exposición 'París-Suite', que recoge las obras que realizó durante un viaje a la capital francesa

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Las vivencias del pintor Vicente Ruiz (Lorca, 1941) en Paris, durante unas semanas, quedaron recogidas en una serie de cuadros , que forman parte de la exposición que anoche fue inaugurada en la galería Bambara, de Cartagena, con el título de Paris Suite. «Me dediqué -recuerda el pintor- a pintar, durante mañana y tarde, siempre que podía. Comía en cualquier lugar, porque yo deseaba recorrer todos los sitios de París, que ya conocía de cuando estuve con apenas veintitantos años. Me gustaba, especialmente, el Barrio Latino donde me he alojado, cada vez que he vuelto a la capital francesa».
-¿Qué nos descubre con estos cuadros de la capital francesa?
-Yo no hablo de descubrir. Los cuadros de esta exposición son fruto de esa experiencia a la que me he referido.
-Si no ha descubierto nada, sí parece emocionado cuando recuerda aquellos momentos.
-Eso, sí Fueron unos días que recuerdo con enorme cariño, porque para mí es bonito y soñador vivir, durante muy pocas semanas, en París, la ciudad del mundo que más me embelesa, y, a la vez, poder pintar, que es lo que me gusta hacer. Y, si en algunos momentos no pintaba, porque me sentía un poco agotado, me retiraba al Museo del Louvre, porque para mí estar dentro de sus paredes es como estar en la gloria, viendo las colecciones egipcias o las inmensas colecciones de pintura barroca que alberga. Y entre una actividad y otra, recorría los puentes sobre el Sena. En resumen, para mí fue una experiencia hermosísima y que acabó con un resultado que considero espléndido, gracias a los cuadros que pinté.
-Habla de París, como si fuera su novia.
-Es que París me cambia la piel; sobre todo el Barrio Latino, que es como otra cosa, porque, a los dos días de estar allí, has hecho amistad con los camareros, y ves como la gente se trata con una camaradería enorme. Encuentras gentes de todos los países del mundo, y con un sentido de la vida muy relajado. Hay artistas de toda clase, sean músicos, pintores, actores... Todos buscan estar relacionados, y encuentran esa relación muy rápidamente. Además, es el barrio donde están las mejores galerías de vanguardia.
-Tratando de su pintura, usted ha recorrido diversas etapas como pintor. ¿Una de ellas ha tenido como fin primordial la evocación de las ciudades?
-Yo tengo una trayectoria en la que hago un tipo de pintura, que podríamos definir como abstractizante, y que empecé hacia el año setenta y cuatro. Se trata de una pintura a base de manchas, materia y una especie de ídolos que tiene mucha relación con la pintura rupestre. Pero dejo de hacerla, porque me someto a un paréntesis, y son los viajes los que me ayudan a iniciar otro tipo de pintura, con la que me despego de esa otra más abstractizante. Sí, es cierto que tengo colecciones de cuadros sobre viajes a Salamanca y a ciudades de Alemania y de Italia... Todo esto esta guardado. No he expuesto nada de mis viajes, excepto lo de Paris.
-¿Por qué Salamanca?
-Porque para mí es la ciudad más pictórica de España. También tengo cuadros sobre Murcia o sobre Lorca, claro.
-¿Acaso no ha expuesto lo pintado sobre estas ciudades, porque son cuadros que no le provocan el fervor de París.
-No es eso, sino que se trata de algo que considero como mi patrimonio personal. A lo mejor puede ser que lo exponga.
-Sus inicios fueron mas figurativos y menos abstractizantes.
-Sí. Fue cuando hice unos cien retratos de gitanos y gente marginada en Lorca. Este fue mi arranque fuerte para exponer mi pintura. Aquello gustó muchísimo, y vendí casi todos los cuadros durante la primera jornada.
-¿No siente dolor, ni rabia, ni pena, cuando tiene que abandonar?
-Hubo de todo, aunque yo entendí que el cambio debe ser lento, lleno de serenidad, y dando pasos con mucho cuidado. El cambio no puede producirse de un modo súbito, porque se va a iniciar un camino más personal. Y para llegar a esto puede ser que pasen incluso muchos años, en los que hay que indagar. Puede ser que se pase mal, porque notas que fracasas continuamente, que te levantas y vuelves a caer. Quizá se sucedan así cuatro o seis años.
-Se expresa usted como si se hablase de una tragedia.
-Yo pasé momentos depresivos y viví días muy duros. Por suerte, sabía que era pintor y que no podría dejar la pintura; pero fue una época dolorosísima en la que hube de recurrir incluso a psicoanalizarme, porque los nervios se me destruían. Eché mano al alcohol y comencé a hacer cosas que no me gustaban. Llegué a estar hecho polvo, a base de vino o cerveza
-Así llega a unos nuevos modos de hacer, aunque también hay diferencias en su pintura posterior.
-Esas diferencias pienso que son lógicas, porque estamos sometidos a las circunstancias. Mis cuadros sobre viajes tienen una impronta muy especial. Todos están hecho de un modo rápido, muy suelto. Pero cuando se está en el estudio el trabajo es más reposado.
-Después de esos pasajes de su vida, ¿a qué ha aspirado?
-Todas las aspiraciones están apartadas de mi trayectoria y de mi psicología. Desde hace muchos años, tengo establecido que no aspiro ni a fama, ni a hacer dinero. Poder vivir de la pintura ya es una maravilla. Y si puedes permitirte algún lujo, si has vendido cuadros, fantástico. Si siendo pintor puedes vivir, tampoco está mal.
-¿Hay alguna etapa precisa en la que usted mismo se sienta más unido a su obra?
-Puedo decir que una de mis exposiciones que más me ha colmado fue la que hice en Espacio AV, porque las obras ofrecían un resultado de color que para mí fue un hito. Ahífue donde pude comprobar que estaban los colores dorados y violáceos, que yo estaba buscando, y que estaban arropados con un recuerdo de los gestos de la pintura rupestre. Fue en esa exposición cuando me di cuenta de que había dado un paso definitivo hacia algo que tenía importancia en mi vida y en mi obra.
-Si hacia los pintores expresionistas siente veneración, es adoración lo que expresa hacia la pintura rupestre.
-Es algo muy largo de contar, porque he estado durante años buscando pinturas rupestres en todo el Levante español, a las que hacía calcos. He visitado cuevas de Almería, de Albacete, de Lorca... Me gusta mucho el esquematismo de este tipo de pinturas, en las que aparecen un ciervo con cuatro patas, de cualquier manera. Esto para mí tiene una fuerza mucho mayor que el ciervo con los cuernos bien puestos. Yo pensaba que los autores de esa pintura esquemática habían hecho lo que yo hice: dejar la figuración para iniciarse en la abstracción.
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