Los Presupuestos Generales de la Región de Murcia para el 2010 ascienden a 5.067 millones de euros, lo que supone un descenso del 1,4% respecto a este año. Son unos Presupuestos previsibles, austeros y certeros, que recogen con rigor y realismo las políticas que vamos a implementar en el próximo año, basadas en la situación económica actual a nivel regional, nacional y mundial; y en las potencialidades que estamos desarrollando para afrontar el reto de esta crisis y abordar nuestra recuperación económica inmediata.
Son previsibles porque no se puede, desde la responsabilidad, trabajar seriamente de otra forma. En situaciones como la actual, la previsibilidad es lo más importante para la economía. Precisamente, el gran problema de España es que el Gobierno es imprevisible y por eso se comporta como una máquina de generar incertidumbre y desconfianza.
Son los Presupuestos con los que el Gobierno regional va a hacer por los murcianos, por la sociedad regional, por sus empresas y su economía más con menos. Más, porque seguimos implementando políticas sociales y de inversión; y con menos, porque así lo requiere este momento de crisis que obliga a la responsabilidad, la austeridad y la seriedad en la priorización de necesidades y actuaciones. Y por eso vamos a dar preferencia a lo urgente, que es la atención a los ciudadanos, sin olvidarnos de lo necesario.
Son los presupuestos más sociales de la historia de la Región, comprometidos con la recuperación económica, que refuerzan a los ayuntamientos donde lo precisan, bajan los impuestos a los ciudadanos más sensibles a la crisis y se ejecutan por una administración más austera y eficiente.
Los más sociales de la historia porque dedican más de tres de cada cuatro euros al gasto social, a lo imprescindible para los ciudadanos, como es la educación de sus hijos, la atención sanitaria y la asistencia social. Vamos a gastar 10,7 millones de euros al día para atender las necesidades de los ciudadanos de la Región. Somos, con casi cuatro mil millones de euros, un 77% del Presupuesto anual, la tercera comunidad autónoma que más dedica al gasto social; a mucha distancia de lo que presupuesta el Gobierno español, sólo un 51,6%.
Ello no significa que olvidemos el resto de las políticas. Por eso éstos son también unos presupuestos comprometidos con la recuperación económica, en los que crecen los recursos públicos destinados a la mejora del entorno económico y la financiación de las empresas en un 1,68% más que el año pasado, el equivalente al 4,4% del PIB regional. Se diversifican los instrumentos de inversión y apoyo a las empresas, mediante inversiones presupuestarias, avales, préstamos públicos a empresas, e inversiones extrapresupuestarias, hasta más de 1.200 millones de euros. La inversión del Estado en la Región cae un 8,21%, y es ampliamente superada, en un 11,20%, por las inversiones directas del Gobierno Regional.
Las cuentas regionales para 2010 refuerzan los fondos destinados a los ayuntamientos para ayudarles donde más lo precisan, en sus gastos de funcionamiento; para que las administraciones locales puedan centrar sus principales esfuerzos, como instituciones más cercanas a los ciudadanos, a financiar los servicios a sus vecinos.
Algo muy distinto, desde luego, a la política de los parches que lleva a cabo el Gobierno de España, que ha puesto a los ayuntamientos «a abrir y cerrar zanjas» (Solbes dixit), en lugar de ayudarles a zanjar su deuda con las empresas, lo cual habría beneficiado tanto a los consistorios como al tejido productivo.
Y todo ello, bajando los impuestos para los más necesitados: las familias, los jóvenes, los autónomos y las pequeñas y medianas empresas; con unas medidas que supondrán un ahorro de más de 10 millones de euros en beneficios fiscales.
Nada que ver, desde luego, con el Gobierno socialista, que sube los impuestos generalizada, injusta, desproporcionada e ineficazmente, profundizando aún más en los efectos negativos de la crisis económica en España; una subida que afectará, sobre todo, a trabajadores, pensionistas, parados, clases medias y jóvenes: precisamente aquellos a quienes van dedicados los beneficios fiscales que ha preparado el Gobierno de la Región de Murcia.
Y todo ello en manos de una Administración más eficiente y austera, que ha ahorrado casi 50 millones de euros en gastos corrientes y de equipamiento de la Comunidad y en transferencias a sus entes públicos.
No por casualidad un estudio reciente pone de manifiesto que Murcia es la segunda comunidad autónoma con menor coste de la administración pública por habitante.
Algo muy distinto al sobredimensionado gobierno socialista de España, el que más ministerios y menos competencias tiene de Europa, cuyo presidente ha aumentado su personal hasta 640 personas, entre funcionarios y colaboradores o asesores, con unos gastos de 29,58 millones de euros: más de la mitad de lo que nosotros ahorramos.
Una austeridad que nos viene impuesta no sólo por la minoración de ingresos que la crisis nacional ha traído como consecuencia sino, muy principalmente, por la continua discriminación que, en todas y cada una de sus actuaciones, el gobierno central mantiene hacia la Región de Murcia y sus ciudadanos.
No habría necesidad de un descenso en los Presupuestos si el Gobierno socialista hubiera cumplido con la anterior ley de Financiación Autonómica, y hubiera pagado las cantidades que nos adeuda por el crecimiento de la población en nuestra Región desde el 2002 hasta este mismo año: 1.700 millones de euros, un 33% del Presupuesto total de la Región para el año que viene. Algo que sí pagan a Andalucía (700 millones por deuda histórica) y a Aragón (500 millones por lealtad institucional), como este año pagaron a Baleares y Cataluña.
Será el Gobierno regional, un año más, con esfuerzo y con sacrificio, sí, pero con el orgullo de quien nada debe, quien siga haciéndose cargo de la atención a las necesidades de los murcianos, de todos los murcianos, incluidos los 330.000 que no cuentan para Zapatero. Más con menos, porque podemos hacerlo.