
EFE
Aíto García Reneses, necesitado de victorias porque estaba muy tocado y cuestionado, vio en el CB Murcia un perfecto aliado para conseguir una prórroga al frente del equipo. No era su cumpleaños, ni tan siquiera estábamos en Navidad, pero el conjunto visitante le regaló la victoria con un horrible tercer período en el que hizo un parcial de 22-5. Sin comentarios.
Que mal arrancó el partido para los murcianos, facilitando tiros liberados a los artilleros del cuadro local, que lo masacraron con tres triples para ir entrando en calor. Tras un minuto de juego, Unicaja ya mandaba 8-0, pero el marcador seguiría creciendo. Taquan Dean hacía de las suyas con dos triples casi consecutivos y cuando se habían jugado poco más de tres minutos su equipo vencía por once puntos de diferencia (13-2). El CB Murcia estaba desconocido y desconcertado. Las tornas cambiaron en cuestión de dos minutos- Los murcianos comenzaron a gestionar mejor sus ataques y Unicaja a fallar numerosos tiros de tres puntos a pesar de que las posiciones eran cómodas. El cuadro de Moncho Fernández, que antes de los diez primeros minutos ya tenía a Powell y Delininkaitis con dos faltas comenzó a reducir la ventaja. Mientras que Moss se afianzaba bajo los aros, como de costumbre, con 6 rebotes, el equipo perdía 7 balones, una lacra.
Sin embargo el segundo cuarto no pudo arrancar mejor, con un triple a tabla de Faverani. Esto supuso colocarse a sólo tres puntos,lo cual daba que pensar. El 13-2 inicial era un accidente y el CB Murcia estaba en el partido. A partir de ese instante, el encuentro fue de todo menos regular. Ambos equipos se movían a empujones, con parciales amplios a favor de unos que posteriormente eran contestados en la misma medida. Taquan Dean, Berni Rodríguez y Carlos Jiménez se apuntaban 29 de los 34 puntos de su equipo, mientras que los puntos visitantes estaban bastante más repartidos. El CB Murcia tuvo la ocasión de empatar o incluso de ponerse por delante con el 30-28 y una posesión, pero la elección no fue la acertada y la desperdició.
Lo mejor de lo que había sucedido es que con lo mal que había comenzado el encuentro, que recordaba al desastroso encuentro que se jugó aquí hace dos temporadas, que no la anterior, y que provocó que al descanso ya estuviera sentenciado, el 34-28 al descanso era muy razonable. El margen de mejora era muy grande para los dos equipos, que evidentemente no estaban realizando su mejor juego. El partido estaba abierto, pero los de Moncho tenían dos problemas muy graves a corregir: un total de once pérdidas de balón y un 22% en iros de dos puntos. Tampoco Unicaja estaba mucho mejor con un 34% en tiros de campo.
Los murcianos volvieron a la pista como dormidos tras el descanso y el Unicaja le endosó un 9-0 que obligó a Moncho Fernández a pedir un tiempo muerto muy rápido. Taquan destrozaba la defensa visitante y el CB Murcia se hacía el araquiri fallando lo que no está escrito en ataque y perdiendo balones infantiles. Los murcianos estaban poniendo el partido en bandeja a su rival. Unicaja seguía jugando un mal partido, a excepción de Jiménez y Dean, pero lo que estaba haciendo el CB Murcia no tenía calificativo. Sus números lo decían todo: 3 puntos de Paulao Prestes en más de ocho minutos de juego y una segunda canasta de Faverani a 1:30 para el final, mientras que su rival, sin hacer nada del otro mundo se había ido a los 22 puntos. Nada funcionaba, empezando por la dirección del juego tanto de Vujanic como de Marco, daba igual quien estuviera en pista, no había por donde coger al equipo.
El último cuarto estaba de más, sólo era cuestión de hacer números y esperar a ver por cuantos ganaría Unicaja al final. Vujanic perdió innumerables balones y cinco jugadores visitantes acabaron con una valoración negativa tras el encuentro. Un partido para sacar consecuencias, pedir explicaciones a varios de los jugadores y olvidar cuanto antes. El peor de los encuentros del CB Murcia en mucho tiempo.