Una caminata de miedo. En Sierra Espuña. Este mismo fin de semana, ¿por qué no? Nosotros ponemos las piernas y las ganas y Sierra Espuña pone el escenario y la leyenda. Si somos valientes no nos pasará nada.
Desde El Berro, en el meollo del parque regional, vamos a caminar hacia el Valle de Leyva por el Barranco de las Brujas, un paso estrecho y umbroso donde más de uno se sorprenderá mirando hacia atrás de vez en cuando pese a que no crea en los espíritus.
En fin, no hay que tener miedo a transitar este barranco lleno de misterio, aunque es justo que quien se interne en sus recodos sombríos conozca su leyenda: la de unas brujas que destriparon una rehala de mulas que bajaba de los pozos de la nieve por el camino del Valle de Leyva. Los arrieros, espantados, pudieron escapar con vida y transmitieron un relato espeluznante: unas brujas horrendas con uñas afiladísimas rodearon a las bestias en cuestión de segundos y las abrieron en canal. Más o menos, así pudo haber sido, y más o menos así nos ha llegado el cuento.
El acceso al Barranco de las Brujas está en la entrada de El Berro, por un camino asfaltado que sube a la izquierda, junto al que veremos un cartel señalizador. Debemos coger una senda que sale a la izquierda por la que nos metemos en el monte después de cruzar un bancal y atravesar una puerta que nos permite franquear la valla cinegética del parque. Es importante que volvamos a dejarla bien cerrada.
Comenzamos a caminar por un lecho pedregoso, pura rambla, que se va haciendo más estrecha y frondosa conforme avanzamos.
Una senda que apreciaremos a nuestra izquierda nos permitirá evitar los peores tramos de la rambla, aunque tendremos que volver al lecho una y otra vez. Cerca ya de la cabecera del barranco nos veremos obligados a atravesar un bancal de almendros para salir a un camino en buen estado, que nos llevará hasta el Valle de Leyva (al salir del bancal veremos otros dos caminos secundarios, a la derecha, que no debemos tomar).
En este punto disfrutaremos de una panorámica magnífica: el Morrón Chico a nuestra izquierda y, a la derecha, las cumbres del Valle de Leyva emergiendo de la manta de pinos.
Al cabo de una hora y media, aproximadamente, y de recorrer unos cinco kilómetros, llegaremos al Valle de Leyva. Por la izquierda podemos bajar hasta el área recreativa de La Perdiz, y por la derecha subiríamos hasta el Collado Blanco (sólo si llevamos un diente de ajo en el bolsillo. Por si las brujas).