La alcaldesa, Pilar Barreiro, y su anterior equipo de gobierno se han apuntado la última victoria en la batalla judicial de los últimos tres años por el penúltimo plan de peatonalización en el centro. El Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJ) ha confirmado la legalidad de las obras por las que el Ayuntamiento cerró al tráfico y cambió el pavimento en el 2006 en las calles Carmen, Sagasta, Del Horno, Niño y Canales.
El rechazo que el proyecto causó entre comerciantes y vecinos, que reprocharon la falta de diálogo para acordar la fecha de inicio de los trabajos y medidas complementarias de transporte público, acabó con dos denuncias contra el Ayuntamiento.
Una la interpusieron la Cámara de Comercio, la patronal COEC y la asociación Centro Comercial Abierto, quienes no lograron paralizar las obras y acabaron por retirar el recurso en el 2008 tras la mejora de las relaciones con los ediles del Partido Popular.
El éxito de las terrazas
Su denuncia sí obligó al Gobierno local a modificar en el Pleno el Plan Especial de Ordenación y Protección del Casco Histórico. Un juez rechazó paralizar los trabajos de adoquinado, porque eran una mera «sustitución de pavimentos». Pero vino a advertir de que «peatonalizar» supondría prohibir la circulación de coches de forma definitiva, y para eso era necesario un acuerdo formal.
El acuerdo del Pleno y el cambio de la Ordenanza Municipal de Tráfico han sido claves, pues han servido al Ayuntamiento para vencer en la batalla a la Asociación de Vecinos El Barrio, creada como rechazo a la peatonalización.
Este colectivo, que ya perdió en el Juzgado de Lo Contencioso Administrativo de Cartagena su recurso, ve ahora cómo la Sala de Lo Contencioso Administrativo del TSJ niega la petición de reabrir las calles al tráfico.
En una sentencia del 23 de octubre de octubre, la Sala dice que las obras cumplen la normativa y no se ha acreditado daños. Los denunciantes deben pagar las costas del juicio, que según fuentes judiciales son unos 2.000 euros
El segundo plan de peatonalización está a punto de acabar con éxito. A las terrazas abiertas por los hosteleros en Carmen y Sagasta se han sumado otras en Santa Florentina y Puerta de Murcia.